Julia Relinque Ferrater

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Julia Relinque Ferrater

RELINQUE FERRATER, Julia              P      <1969          14.ene.1933            MADRID         MADRID

 

Julia Relinque Ferrater nació en Madrid, el 14 de enero de 1933.

Su familia veraneaba en Los Caños de Meca.

Allí conoció a su marido, militar de tradición histórica en la ciudad de Vejer, con quien vivió en Madrid, pero siempre manteniendo los vínculos con Los Caños de Meca.

Estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando y en la Academia de Eduardo Peña.

Profesora de Bellas Artes, mantenía un estudio en los años 80 (C/ Carranza, 12) con infinidad de discípulos que reconocieron en ella la importancia del color y las formas.

En el XL Salón de Otoño de 1969 obtuvo la Segunda Medalla de Figura, “en una figura que supera en mucho a su propio paisaje escenográfico”.

 

La artista Julia Relinque en distintos momentos de su vida

 

En 1969 expuso en la Galería Toisón de la madrileña calle Arenal, bajo el título de “Figuras y paisajes”, apareciendo en el diario Pueblo una reseña de su obra: “Es de apreciar la valentía con que Julia Relinque acomete los temas difíciles y acata los escorzos de una figuración que no se para en barras ni se conforma con cualquier cosa. De haberse conformado la pintura de Julia Relinque a esos pequeños apuntes de paisaje que veo en esta exposición, mi elogio no hubiera tenido reservas, porque esas manchas de color son excelentes. Pero esta pintora busca la dificultad de los temas arduos, y ahí su pintura se queda todavía insuficiente, corta de expresión, pese a la exuberancia de color y de trazo que hay en ella. Porque Julia Relinque pinta con pasión, esa “Pasión razonable” sin la cual no parece que pueda haber obra de arte posible”.

Por su parte, en el ABC, Antonio Manuel Campoy escribía: “Julia Relinque parece proyectarse como pintora en varias maneras, a cada una de las cuales corresponde un concepto diferente. Paisajista, compositora de figuras, de escenas, pone en cada uno de sus cuadros fuerza expresiva y un vivísimo sentido del color”.

En 1971 participó en la I Bienal de Pintura de León y en el Concurso Nacional de Pintura.

La Dirección General de Bellas Artes adquirió su dibujo “El extraño mundo de los recuerdos” de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1972, con destino al Museo de Arte Contemporáneo.

En 1972 participó en la II Bienal de pintura Félix Adelantado de la Escuela de Artes y Oficios.

En 1972 expuso en la Asociación de Artistas de La Coruña un total de 24 obras.

Paisaje

Hombre con niña

 

En 1973 expuso en Madrid. En el ABC de las Artes escribía A.M. Campoy: “La pintora, sin desposeerse de su inicial sentido del color, se preocupa ahora por la captación de un mundo que, si ya no es literal, ofrece diversas claves de interpretación social. Creo que estamos ante otra versión del realismo nuevo, acentuada aquí con elementos de misterio que, en definitiva, informan de poesía sus composiciones. Gusta de los valores matéricos, y hay cuadros en los que se dirían predominar valores de modelado. Julia Relínque nos sorprende de la mejor manera (Estudios Peña)”.

En 1974 expuso en Madrid nuevamente en la Galería Toisón, y el diario Pueblo le dedicaba estas líneas: “Se advierte en esta pintura la pasión de pintar; se delata en ella el afán de aprisionar en el color una imagen que ha pasado a ser ya un estado de alma y que, a partir de ahí, puede serlo ya todo: realidad soñada, abstracción, mancha de color, pomo de luz… Esta pintora, que ha dado ya buena cuenta de ese difícil ejercicio que es definir sin trampa ni cartón, es decir, sin acartonar la figura humana, acomete ahora el paisaje con la misma sed de llegar a saciarse en la verdad de la pintura. Cada vez, a cada nueva exposición que veo de su obra, advierto un mayor desempeño de la realidad que nunca tiranizó su obra, pero que la tenía sujeta a su rigor. Esa realidad persiste pero ya es solo un punto de partida para su gran aventura del color que ahora envuelve a todas sus significaciones del paisaje. Ya sé que cualquier profecía en arte es arriesgada, pero declaro que no me sorprendería ver diluirse del todo en la más pura abstracción a esa porción de realismo que todavía se advierte en la apasionada pintura de Julia Relinque”.

En 1976 expuso en la Galería Orfila de Madrid, destacando la revista de Bellas Artes: “Después de varios años sin ver ninguna obra de Julia Relinque contemplamos una exposición en la galería Orfila. Grata contemplación por cuanto se trata de una muestra de importancia, con cuadros en los que la artista se ha propuesto una superior síntesis dentro de composiciones complicadas y ha abordado lo que pudiéramos llamar intencionalidad. La pintora aparece ahora como antes como un testigo transmisor de realidades y de emociones. El cambio que han visto algunos espectadores y teóricos del arte en la producción de esta artista, me parece un cambio lógico, y en la línea que empezó a marcar hace años con sus paisajes muy ambientados y muy sabiamente resueltos. Era la situación de la artista frente a un mundo sereno, bello, tranquilo. Ahora se pone, se sitúa la pintora frente a temas más tristes, más dramáticos, más injustos y es natural que la transmisión emocional sea diferente. Lo puramente plástico permanece inalterable, eso sí, con gratos resultados de superior maduración pictórica”.

Calle de pueblo

Pareja

 

Por su parte, el diario Pueblo destacaba: “Julia Relinque se ha situado al otro lado de la muerte. La forma sólo un espectro que aparece y que irradia en ondas sucesivas su vibración de la vida que ha perdido. Hay un estremecimiento de muerte en esa fase de la obra de Julia Relinque. La pintora ha desertado del paisaje y de la figura real para comunicarnos su sospecha de otro mundo que solo se hace visible por el espíritu. Ya es sensación de algo y no evidencia de algo su pintura. Los cuerpos diluyen su contorno al desenfocar la realidad, se disipan en grises y ocres desmayados, abandonan su fisonomía y se conforman a ser bultos de luz, espectros. Y a su obra no se deja mirar con ojos de verdad, sino de sospecha. Y la mirada se obliga a poner la sensibilidad en juego, para iniciarse en el mensaje esotérico que encierra esta pintura. No de otro modo puede atravesar la mirada el velo de misterio que cubre a esas siluetas fantasmales. Julia Relinque ha renunciado al color para entrar en la clausura de unos grises y azules apagados. Ha renunciado también a la sensualidad que tuvo su pintura para disciplinarse en unos bultos de luz donde apenas sí cuaja una forma tangible. Solo una obra de mucha consistencia anterior y de muy sensible vida interior podía establecerse en este reino apenas visible sin caer en un tenebrismo superficial”.

Blanco y Negro aportaba otro punto de vista: “En arte no hay generación espontánea, hay indagaciones y respuestas, escribe Javier Villán presentando esta quinta exposición individual de Julia Relinque en Madrid. Y en este camino de preguntas al prójimo y a sí misma, Julia Relinque ha llegado a establecer un diálogo desolador, que ahora narra con bello lenguaje, volviendo la espalda a su mundo anterior, más próximo a la Naturaleza. Aunque cabría preguntarse si estos paisajes interiores, si estas vivencias, no son también Naturaleza –cruel- y si su momento no se corresponde con una situación, con un estado de ánimo. En cualquier caso, la pintura no sufre alteración. Es, técnicamente, buena. Cualquiera de las direcciones que apunta –al movimiento, el onirismo- es válida y sólo espera una decisión de la pintora. Una elección. Julia Relinque parece encontrarse en un cruce. ¿Qué artista puede escapar a estas etapas cuando trabaja con sinceridad?”.

En 1981 obtuvo el Premio Nacional de Dibujo “Antonio del Rincón”, de la institución Marqués de Santillana.

Ese mismo año, participó en el Gran Premio de Pintura de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Madrid, con la presencia de pintores iberoamericanos.

Paisaje de la sierra madrileña

Paisaje en amarillos

 

Y en noviembre de 1981 participó en la VI Bienal de Pintura Provincia de León, celebrada en el Palacio de la Diputación.

En 1983 expuso en la Galería Margall de Oviedo y en la Sala Ramón Durán de Madrid.

En 1985 expuso en la Sala de Cultura de Vejer, junto a Francisco Prieto.

En 1987 expuso en Serrano Cinco, Centro de Arte y Antigüedades de Madrid. El ABC recogía unas impresiones de las obras de la artista: “Julia Relinque ha gustado siempre de diversificar sus posibilidades de pintora a través de géneros muy varios y maneras muy distintas. Entre todas ellas hemos de elegir, por un lado, sus estudios del natural y paisajes, y por otro lado –seguro que el que más interesa- su vuelo imaginativo, que cristaliza en composiciones cargadas de un eros surreal y llenas también de símbolos, y ello sin olvidar la primera materia de estos mundos, la pintura. Julia Relinque debe prolongar esta gran oportunidad suya, adentrarse del todo en una experiencia pictórica casi infrecuente hoy y para la que está bien dotada”.

En 1988 expuso en Zayas Club de Madrid. A propósito de la exposición, Antonio Manuel Campoy firmaba en ABC la siguiente crítica: “No es que Julia Relinque vulnere la esencia unitaria de su obra, sino que, en cada caso, la pintora elige la técnica y la manera idónea que mejor van a un cuadro, y así cuando conviene a la expresión de los representado, esta se proyecta en un dibujo pulcro y meticuloso, en una paleta llena de luz, en un clima nocturno. El paisaje exige lo suyo, lo suyo la composición fantaseada. Lo contrario daría lugar a una uniformidad solo epidermicamente alterada por los asuntos. Pero Julia quiere dotar a cada una de sus obras de una personalidad distinta. Claro que el espectador puede, a su vez, elegir el camino de la pintora que más le afecte y le encante. Uno de ellos, el más personal tal vez, es el camino de esa noche silente que se prestigia de misterio en algunos cuadros. Se diría que esta es la expresión más fiel de la pintora ( que así se fuga a la libertad de su quehacer, olvidándose de su magisterio). El poeta Abel Beire creyó ver una insospechada lírica crueldad en esta niña que acupunturan agujas inquietantes. Pero son agujas mágicas, mágicas agujas de amor. Los nocturnos sí que son crueles para la memoria y el presentimiento”.

Participó en el IX Salón de Pequeño Formato de la AEPE de 1988, que se celebró en la Galería Infantas de Madrid.

El último retrato inconcluso que pintó la artista

Paisaje

 

En 1989 expuso en la Sala Barquillo de Caja de Madrid, firmando una reseña Antonio Manuel Campoy, en el diario ABC, que hablaba en estos términos de la muestra: “Ahora, como en otras ocasiones, reencontramos el mundo diverso de Julia Relinque (madrileña, profesora de Bellas Artes), un mundo solo relacionado entre sí por la sensibilidad y la pericia de la pintura y que podría agruparse en tres o cuatro maneras de entender la realidad, entre ellas, y tal vez emblematizándola, la de su fantasía, elemento este tan real como el paisaje mirado o como el de bodegón dispuesto. Porque, en arte sobre todo, el dato fantástico forma tanta parte como de lo real como el dato objetivo, como los sueños forman parte tan esencial de nuestro acontecer. No hay visión, por realista que quiera ser, que no tenga su correspondiente ingrediente imaginativo, y este ingrediente, en algunos casos, forma parte del cortejo figurativo más estimable de Julia Relinque, que es capaz, por otra parte, de pormenorizar los elementos de una composición determinada, con un oficio tan depurado como el que ella tiene. Pero tal vez sea dentro de una nueva figuración ( siempre hay una nueva figuración, como hay una nueva abstracción) donde la pintora parece proyectarse mejor y con más originalidad, ya se trate de paisajes casi enteramente soñados, ya sean paisajes a punto de abstraerse en su ignición. Se ha dicho que el paisaje es un estado de alma, y así es como hay que entender los paisajes de Julia Relinque: como ocasiones plásticas que se corresponden a los estados de su alma, que unas veces miran las cosas como son y otras veces las transforman en aspiraciones. Pintura cuya originalidad reside en su no querer dejar de ser así, en su evolución gradual, sin saltos, aunque lo cierto sea que esta exposición supone un gran paso respecto a las anteriores. Puede hablarse, con toda propiedad, de una pintura personalizada, Julia Relinque sin lugar a dudas”.

En 1991 formó parte de la Exposición – Homenaje a Joaquín Vizcaíno, Marques de Pontejos, en la Galería de la Caja de Ahorros de Madrid.

En 1993 realizó una exposición en la Galería Xeito de Madrid.

En 1994 participó en la muestra colectiva Crear en España, que reunía a 40 artistas españoles en Casa de Bastidas, coordinada por el arquitecto Tonny Prat Ventó.

 

 

En 1995 el Centro Cultural Buenavista del Ayuntamiento de Madrid, acogió una exposición de los alumnos de la Escuela Julia Relinque, que contó con muy buena acogida de público y crítica, recogiendo trabajos de Esmeralda Hernández, Rosario Santos, Paloma Saldaña y Antonio Luengo.

En 1995 es nombrada Cofrade de Honor por la Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo y María Santísima del Sacromonte.

En 1997 expuso en la Caja San Fernando de Sevilla, en la Sala San Fernando-Jerez.

Paisaje

Pueblo

 

Para la Asociación de Amigos del Palacio de Boadilla del Monte dotó un premio de pintura con su nombre en los años 80 del siglo XX.

Para el Certamen de Pintura Rápida de Ávila, convocado por el Hogar de Ávila en Madrid, estableció el Premio de Pintura «Julia Relinque» que se otorgó desde el año 1984.

Tiene obra en la colección de Novacaixagalicia, en el Museo Municipal de Orense, fechada en 1995.

Consta representación de su obra en colecciones privadas de Canadá, Estados Unidos, Francia, Alemania, Japón, República Dominicana, España…

Artista inquieta e incesante investigadora, se sumerge en la búsqueda de nuevas técnicas, materiales, pigmentos minerales… Su trayectoria artística queda reflejada en sus distintas etapas y estilos, paisajista, retratista, conceptualista, impresionista y esas obras figurativas, con una grandísima carga onírica, que le ha concedido un hueco importante dentro de los artistas contemporáneos del siglo XX.

Retrato de Mujer

Paisaje

 

Tras su fallecimiento en 2017, un año más tarde su familia donó todas sus obras, así como objetos personales vinculados a su vida artística como el caballete, las paletas, fotografías, premios, libros, etc. al Ayuntamiento de Vejer, para su exhibición permanente en el Museo de la Casa Marqués de Tamarón, donde una de las salas está dedicada a ella debido a su vinculación con esa localidad gaditana que consideraba su “pueblo” y en donde realizó varias exposiciones a lo largo de su vida.

A día de hoy, tristemente tenemos que hablar de cómo el Ayuntamiento de Vejer ha retirado todo rastro de la artista, olvidando en un almacén la obra y los objetos que la familia con tanta sensibilidad, donó para el disfrute de sus vecinos.

Las Salas dedicadas a la artista en el Museo de la Casa Marqués de Tamarón de Vejer tal y como se montó para su exhibición permanente

 

El entonces Alcalde de Vejer, José Ortiz Galván, del Partido Popular, firmó la acogida de una donación que prometió exhibiría de forma permanente en el Museo de Vejer. El actual Alcalde, Antonio González Mellado, del Partido Socialista, demostrando una incomprensible insensibilidad, ha desmontado la exposición permanente, lo que ha levantado un sentimiento de indignación evidente en la familia. Y es que situaciones como esta tocan la fibra ética y emocional de lo que significa el arte.

No sólo se trata de la ruptura de un pacto de confianza. Una donación no es una simple transacción de objetos; es un acto de generosidad basado en la confianza de que la institución preservará y honrará el legado del artista. Cuando el Ayuntamiento retira la obra sin una justificación clara o una alternativa de visibilidad, rompe ese vínculo, enviando a todos los ciudadanos un claro mensaje en el que se demuestra que la generosidad de un vecino no tiene un valor duradero para su administración.

Tratar la obra de una artista local como un mueble que se quita y se pone reduce el arte a simple hecho decorativo. El arte es, ante todo, memoria e identidad. Al esconder la obra, se está silenciando la voz de la artista y privando a toda la comunidad de conocer su propia historia cultural. Es, en esencia, una forma de «invisibilización» institucional. El arte es memoria viva, no un inventario.

Tan desalentador es, que cualquier otra persona que esté considerando donar patrimonio a su administración local más cercana, al propio estado, desistirá. Si el público ve que los legados familiares terminan acumulando polvo en un almacén oscuro a los dos años, dejarán de donar. Esto empobrece los fondos públicos y condena a que obras valiosas acaben en el mercado privado o en el olvido, actuando así como un desincentivo para futuros mecenas.

En cualquier caso, la falta de sensibilidad hacia el componente humano es definitorio de un equipo de gobierno, de un partido, de una persona, de un político.

Detrás de cada obra de Julia Relinque hay una vida de trabajo y una familia que, en lugar de vender las piezas, decidió compartirlas con todos. Retirarlas sin más es una falta de respeto al esfuerzo de la creadora y al duelo de la familia, que buscaba en el museo un lugar de reconocimiento y permanencia para su ser querido.

Las instituciones públicas tienen el deber no solo de «guardar» cosas, sino de promover la cultura. Mantener obras en un depósito sin planes de rotación ni exposiciones itinerantes es una gestión pasiva que no cumple con el fin social de un museo público. La responsabilidad cultural de un Ayuntamiento que trata así a una de sus ilustres vecinas es una negligencia institucional y una falta de altura política, una traición al patrimonio local, es una cuestión de miopía cultural, de desprecio al legado humano y una clara malversación de intenciones que habla de la escasísima ética de los gobernante de Vejer.

Ahí queda nuestra queja como entidad cultural de primer orden y en apoyo a la familia que tan generosamente ha actuado.

Julia falleció en 2017 en Chiclana y descansa para siempre mecida por las aguas de la Bahía de Trafalgar.

Julia Relinque y la AEPE

Participó en las siguientes ediciones del Salón de Otoño:

XXXVIII Salón de Otoño de 1967: Flores y Bodegón

39 Salón de Otoño de 1968: Casa Beger

40 Salón de Otoño de 1969: Desnudo, Vejer en silencio, Tierras de Granada, Sierra de Granada y Olivos de Granada

41 Salón de Otoño de 1971: Intimidad, Drama artístico, Reposo y Nuevos horizontes

Desde estas líneas, mi más sincero apoyo y agradecimiento a su hijo, Emilio Alonso Relinque, y a su nieta, Alba Alonso Olariaga, por las facilidades para realizar esta biografía.

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes de la AEPE: Antonio Otiñano

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

 

Antonio Otiñano Martínez nace en Lezáun, Navarra, el 9 de mayo de 1956. Cuando tiene tres años la familia se traslada a Ágreda, Soria, y posteriormente a Madrid,  donde llega con seis años y en donde fijará su residencia.

Muy pronto comienza a sentir la fascinación que le producen los libros y las artes plásticas, fascinación que trasladará a las páginas en blanco tanto para escribir como para dibujar, las dos disciplinas, junto con la de la lectura, que le acompañan en mayor o menor medida a lo largo de su vida.

Aunque no tiene la intención de seguir, por circunstancias familiares se matricula en Arquitectura, donde se entrega fundamentalmente a la asignatura relacionada con el dibujo artístico y el análisis de formas. Finalmente consigue matricularse en la Facultad de Ciencias de la Información, rama de Periodismo, en la Universidad Complutense de Madrid. Ya en segundo curso uno de sus profesores le lleva a trabajar, en prácticas, al diario Ya, donde hace tanto labores de redactor como de maquetista, labores que junto con el diseño gráfico, le acompañarán durante su vida profesional.

Tras un largo intervalo, en el que deja la carrera universitaria, para dedicarse, entre otras actividades a la realización de carteles, a la literatura y a la pintura, hace el servicio militar en Zaragoza y vuelve a Madrid en la primavera de 1981; comienza a trabajar en el Instituto de Cuestiones Internacionales (INCI), presidido por Antonio Garrigues y Díaz-Cañabate, retomando la carrera y finalizando los dos cursos que le quedaban.

Desde el año 1982 y hasta 1985 trabaja también para la emblemática revista La Luna de Madrid. Formando parte del equipo de redacción que la pone en pie y que la afianza dentro de lo que se llamó en aquella época la Movida. No fue una revista de periodistas profesionales, o de grupos mediáticos, sino una revista de artistas, con una redacción abierta a colaboradores que, en una gran medida, desinteresadamente participaban en el producto que se hacía. Allí se ocupó de la sección de Madrid y de una adenda, que más tarde se publicó junto con la revista, sobre las actividades sanas y malsanas de la ciudad. Trataba de transmitir el ritmo del corazón de Madrid en aquel momento.

En el año 1985 deja la revista y, al poco tiempo, el Real Automóvil Club de España (RACE) le contrata para que se encargue de su boletín informativo y del área de prensa. Posteriormente, en el año 1992 monta un estudio propio de comunicación en la calle Sagasta de Madrid y trabajará por libre para diferentes empresas y agencias de publicidad, ocupándose de la redacción o del diseño, o de ambas cosas a la vez, de publicaciones, folletos y carteles. Además, dedica así más tiempo a la realización de cuadros y dibujos que tendrá la oportunidad de exponer en Madrid en varias ocasiones.

En la primera mitad de 1995, Antonio Otiñano y José Antonio Prieto Acha, diseñador gráfico y productor de cine, que venían haciendo trabajos en común muy a menudo desde hacía varios años, reciben la propuesta de recuperar la histórica revista de La Gaceta de Bellas Artes. La propuesta la hace Alfonso Fernández, fotógrafo y editor, que propone que sea Antonio Otiñano quien se ocupe de la dirección de la publicación, y  que José Antonio Prieto se haga cargo de la dirección de Arte, mientras que él mismo se encarga de la dirección económica.

Estudian y realizan un proyecto para la revista y lo presentan a la Asociación Española de Pintores y Escultores, presidida en ese momento por Wifredo Rincón, resultando aceptado. En junio de 1995 verá la luz el primer número.

La pretensión era hacer una revista digna, que pudiera ser viable económicamente, que estuviera acorde con las formas gráficas de su tiempo y que informara a los socios y a los lectores en general de la actividad artística, tanto en lo que se refiere a las exposiciones temporales como a la creación de los artistas coetáneos, lo que se hacía fundamentalmente con una gran entrevista; en definitiva, se trataba de que estuviera en consonancia con la historia, la actividad y los objetivos de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

La idea era constituir un proyecto abierto que con el tiempo fuera creciendo en páginas y en contenidos. Pero en 1998, por distintas circunstancias, Antonio Otiñano y José Antonio Prieto dimitieron de sus cometidos, quedando la revista en manos de Fur Printing, S.L., empresa que había sustituido desde hacía algunos meses a Alfonso Fernández en su labor de editor.

Durante esta época, la publicidad la coordinó María Teresa Martín y contó con la colaboración de María Correas, en todos los números, y entre otros, María Castillo, Margarita Hernando de Larramendi, María Sánchez o Victoria Cansinos Capote.

El primer número, con treinta y seis páginas a todo color, salía a la calle a finales de mayo, haciéndose la presentación oficial en el C. Cultural Casa de Vacas de la Junta Municipal de Retiro de Madrid el día 7 de junio. Antonio Otiñano, como director de la Gaceta, manifestó su deseo de seguir el mismo espíritu de información y de unión de todos los artistas que la animó en su nacimiento en 1910.

El segundo número salió en julio, ya que, inicialmente, se hacía bimestral. Repetidamente se invitó a todos los socios a suscribirse ya que los costes hacían imposible incluirla en los presupuestos, que hubieran quedado muy seriamente afectados. Aun siendo el órgano de difusión de la Asociación, se pretendía distribuirla también entre los no socios, galerías, etc, ofreciendo a los asociados una bonificación sobre el precio de suscripción. Tal como se había previsto, salieron a la luz este año cuatro números, con muy buena presentación, que tuvieron una buena acogida entre los socios.

La nueva época de la Gaceta de Bellas Artes publicó un total de 14 números entre  1995 y 1998.

En 1998 Antonio Otiñano comenzó a trabajar en la Promotora General de Revistas S.A., del Grupo PRISA, primero como maquetista y luego como jefe de equipo encargado de algunas de las revistas que allí se editan.

En 2002 pasará a trabajar como director de Arte en la empresa de producciones digitales DIGIBÍS, más centrada en el terreno digital y las nuevas tecnologías, donde realiza una labor de comunicación a través de la escritura y de la composición gráfica.

 

José Gabriel Astudillo López: Quiero seguir haciendo historia

Presento mi candidatura a la presidencia de la AEPE

Presidir la AEPE es un acto de amor, entrega y compromiso con los artistas

 

Ser Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores no es, ni ha sido jamás, un simple trabajo.

No es una tarea administrativa ni un renglón más en un currículum. Para mí, es algo profundamente íntimo, algo que nace del lugar donde uno guarda lo más auténtico de sí mismo. Mi corazón y mi alma son mi trabajo, porque lo que hago aquí no se puede separar de lo que soy.

Dentro de esta casa centenaria, en la Asociación Española de Pintores y Escultores, yo no soy únicamente el cargo que figura en mi tarjeta de visita. Ese título, aunque digno y honorable, es apenas una etiqueta formal, casi anecdótica frente a lo que de verdad importa.

Lo verdaderamente esencial es la entrega, la energía que pongo cada día, el compromiso sincero y desinteresado con los artistas, con su crecimiento, con su visibilidad, con la defensa constante de su dignidad y de su lugar en la sociedad.

Porque es ahí, en esa entrega silenciosa, donde se crea la oportunidad real de marcar una diferencia. Ahí es donde se construyen los cimientos de algo que trasciende al cargo y al nombre propio. Y es ahí donde, con humildad pero también con orgullo, reconozco que estamos haciendo una contribución que instituciones, organismos, creadores y amantes del arte valoran y reconocen.

Mi vocación, esta pasión que me sostiene, es la que quiero que todos vean y escuchen. Quiero darle forma, envolverla con sensibilidad, presentarla con honestidad, para que el mundo de la cultura la reconozca y la valore como una fuerza viva, como una luz que no se apaga a pesar de las dificultades.

El director de orquesta argentino Ángel Mahler lo expresó de una manera que siempre me ha conmovido: «El talento tiene que ver con el placer, y el verdadero placer es hacer lo que amas». Y es ahí, justo ahí, cuando uno ama lo que hace con todo su ser, cuando de verdad existe una oportunidad de dejar huella. No una huella grandilocuente, sino una huella sincera, hecha de trabajo, amor por el arte y respeto por quienes lo crean.

Y eso es lo que hago, día tras día, siendo el Presidente de esta gran casa de los artistas. Una casa que resiste, que se adapta, que celebra, que acoge y que sueña. Una casa que no existe sólo en sus paredes o en sus actos, sino en cada persona que la sostiene, la siente y la honra con su trabajo.

Es esto lo que me llena de orgullo, lo que me emociona profundamente y lo que me impulsa a seguir adelante, incluso cuando el camino se vuelve cuesta arriba. Continuamos esta lucha desigual, esta batalla diaria por mantener viva una institución que representa tanto para tantos, y en esta travesía me acompaña, con su lucidez y su fuerza, nuestra Secretaria General y Secretaria Perpetua, Mª Dolores Barreda Pérez, quien en números anteriores nos recordó, con la claridad que la caracteriza, la magnitud del esfuerzo y la belleza de la misión que llevamos entre manos.

Y así seguimos: con pasión, con entrega, con amor por el arte y por quienes lo hacen posible. Porque esta no es sólo una responsabilidad. Es un privilegio. Es un honor. Y es, sobre todo, un acto de amor.

Elecciones a la Presidencia de la AEPE

José Gabriel Astudillo López

Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

La Asociación Española de Pintores y Escultores celebró el pasado 13 de abril la Asamblea General Ordinaria para el cierre del ejercicio 2025. Una sesión que demostró la confianza plena de los socios en mi criterio como Presidente y la aprobación de una gestión impecable que refleja el trabajo serio que a diario realizamos en esta casa común, caracterizado por la comunicación y transparencia. El respaldo total de los socios demuestra que confían plenamente en el uso responsable e independiente que hacemos de los recursos, especialmente al ser una entidad que no recibe subvenciones oficiales y reafirma el mensaje de que los socios son la «auténtica alma» de la institución que fortalece el prestigio histórico de la entidad en estos años.

Al concluir la Asamblea, y tal y como marcan los estatutos, tras cuatro años de mandato, declaré abierto el proceso electoral, que se inició el mismo día 13 de abril, y tras el que se abre ahora la presentación de candidaturas para la presidencia de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

En esta misma web tenéis toda la información completa de dicho proceso, con las fechas clave de la cita electoral, en las que serán las terceras elecciones democráticas de la centenaria institución. Al acceder al cargo de Presidente por primera vez, y tan sólo a los tres meses de mandato, prometí convocar una Asamblea General Extraordinaria para modificar los Estatutos de la AEPE y democratizarlos conforme a la legislación vigente.

Pero más allá del trámite administrativo, es este un momento de reafirmación democrática para el que pido expresamente vuestra participación activa. Os animo a formar parte de este proceso, a presentar vuestras ideas y ejercer vuestro derecho al voto. Una participación que fortalecerá el prestigio histórico de la AEPE ante el mundo del arte y la sociedad.

El uso responsable e independiente de nuestros recursos nos da una libertad plena que sólo se completa con vuestra implicación.

Sigamos construyendo juntos el futuro de la pintura y la escultura en España. Sigamos escribiendo juntos la historia de la Asociación Española de Pintores y Escultores después de 116 años de glorioso pasado, prestigioso presente y prometedor futuro.

Llevamos 116 años haciendo arte

116 años de pasión por el arte

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