Concurso de Arte Digital de la Fundación Antonio Gades

La Fundación Antonio Gades acaba de convocar a los diseñadores y artistas a participar en un espacio creativo que tomará en cuenta tanto propuestas gráficas como audiovisuales.

 

La idea creativa del concurso parte de la reflexión de los creadores en torno a la frase de Antonio Gades “La danza no está en el paso, sino en lo que está entre paso y paso”.

Este planteamiento define y resume su filosofía como creador y como artista.

Las obras a presentar deben ser inéditas, con técnica libre.

Pero es requisito fundamental que las propuestas deben hacer alusión directa a la figura de Antonio Gades, pudiendo explorar diferentes niveles de abstracción, pero no llegar a la abstracción total como recurso gráfico.

Esta iniciativa, desarrollada con el apoyo del Ayuntamiento de Getafe y con la colaboración de Cultura Inquieta como media partner, se inserta dentro del Programa de Compañías Residentes que desarrolla la Comunidad de Madrid en varias localidades.

Se otorgarán dos premios en metálico de 1.000 € cada uno.

Las propuestas se entregarán del 1 al 15 de septiembre.

Las bases y toda la información se puede encontrar en : https://antoniogades.com/noticias/225-concurso-de-arte-digital

Elena Camarón

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Elena Camarón

CAMARON NAVARRO, Mª Elena     Pr     1918     MADRID    MADRID

 

 

María de la Asunción Elena Camarón y Navarro nació en Madrid, en 1866.

Elena Camarón, como fue conocida en el mundo artístico, descendía de una familia de grandes artistas que asientan sus raíces desde el siglo XV, con sus ancestros Pedro (doc. 1658), José, su padre Nicolás Camarón (ca. 1691-1766), procedentes de Huesca y dedicados a la escultura, y su tío Eliseo Bonanat a la miniatura, primero en su Segorbe natal, para marchar posteriormente a Valencia. Sus hijos José Juan y Manuel, principalmente, además de Manuela, Eliseo y Rafael, mucho menos conocidos, se dedicaron al arte. Un arte que continuó su saga a través de José Juan, establecido en Madrid, con su hijo Vicente, pintor, su nieto Fernando, escultor, y ya en el siglo XX con Elena Camarón, también pintora.

Dibujo de Fernando Camarón, de la RABASF

 

Elena, que curiosamente vivía en la Calle Infantas, 28 y 30, es decir, al menos en el mismo portal de la Asociación Española de Pintores y Escultores, no así el piso, que no hemos conseguido determinar cuál era, fue alumna de la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado.

En 1895, y tal y como recoge El Heraldo de Madrid, formó parte de la Exposición Artística del Palacio de Anglada, una muestra organizada por el vizconde de Irueste en el hoy desaparecido Palacio de Anglada, en la que el empresario logró que colaborasen la familia real y la alta aristocracia, prestando para la ocasión objetos artísticos personales, y visitaran el antiguo palacio del conocido republicano.

El Palacio de Anglada sería célebre en todo Madrid por su patio interior de “estilo árabe granadino”, “compuesto con motivos tomados del patio de los Leones y de la Sala de Embajadores” de la Alhambra.

Junto a obras de Goya, Fortuny, Ribera, Vicente López, Pradilla, Villegas, Casado, Moreno Carbonero, Domingo Marqués, Sala, Benlliure (Mariano y José), Bécquer, Sorolla, Madrazo, Jiménez Aranda, Pla, Garnelo, Santa María, Espina… la colección de abanicos de la Infanta Isabel, y más de 168 autores diferentes, figuraban obras de artistas como Elena Camarón.

Ese verano La Época la sitúa en La Granja de San Ildefonso, imaginamos que pasando el verano, puesto al año siguiente, El Liberal explica que la señorita “Elena Camarón, que no figura en la lista de actrices del teatro de la Comedia, sigue este año formando parte de dicha compañía”.

En 1899 distintos diarios de la época informan de que la alumna Elena Camarón ha sido premiada con una Medalla en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de ese curso, en la asignatura de Teoría e historia de las Bellas Artes.

En 1900 obtiene un Accésit en la asignatura de Anatomía Pictórica y otro en la de Perspectiva.

Portada del libro que incluye la Conferencia de Elena Camarón,

publicado por la Escuela Normal Central de Maestras

 

En 1901, las discípulas de la Escuela de Pintura escribieron una carta al director de El Liberal aplaudiendo la iniciativa de este medio para que el ministro de Estado admitiera a la oposición de la plaza de pensionado de paisaje en Roma, a la señorita Inocencia Arangoa, constituyendo el primer caso en el que una mujer deseaba optar a la misma. Elena Camarón fue una de las firmantes de la misma, en un caso que se resolvió favorablemente a la peticionaria.

En 1901 Elena Camarón logró el título de Profesora de Dibujo, además de una medalla en Anatomía artística y dos premios en ejercicios escritos (uno sobre grabado y otro relacionado con cuestiones estéticas).

Concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1901 presentando los cuadros de género

La Purísima Concepción, copia de Murillo; Sacerdote de Baco, copia de Rivera y Cabeza de niño, estudio del natural.

En junio de 1902, participa en la Exposición del Palacio de Cristal en la que consigue uno de los dieciséis premios dotados con 125 pesetas, que otorga la Duquesa de Denia a artistas jóvenes.

En junio de 1903 participa en la primera Exposición de Pintura Feminista del Salón Amaré, que exhibía 78 obras de distintas pintoras españolas entre las que se encontraban muchas de las primeras socias de la AEPE como Marcelina Poncela y Jardiel y María Elena Camarón.

En 1903 también presenta obra a la Exposición de Bellas Artes de Béjar, donde consigue una Tercera Medalla de Pintura.

Cuadro aparecido en La Ilustración Española y Americana,  de 1908

 

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1904 logró Mención de Honor con un “Retrato” al óleo.

Participó también en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1908, con motivo de la cual La Ilustración Española y Americana publicó una fotografía reproducción de la obra con la que concurrió a la misma, titulada “Dos de la vela y de la vela dos”.

En 1910 logró la plaza de Profesora Auxiliar de Dibujo de la Escuela Normal Central de Maestras, y con este motivo, El porvenir segoviano incluye una información acerca de la señorita de Camarón, que copiamos textualmente: “Ha sido propuesta por el tribunal competente para el cargo de auxiliar de la clase de dibujo en la Escuela Normal de Maestras de Madrid, la bella y elegante señorita Elena Camarón, que es tan inspirada artista como culta profesora. La señorita Camarón es muy conocida en esta capital; ha vivido entre nosotros muchos años; y en los salones de la buena sociedad segoviana tiene conquistados ruidosos triunfos con la magia de su voz, con el poder de su espiritual belleza, con su ingenio soberano de excelente y genial actriz, y con los encantos de su conversación, siempre amena, llena de sprit y verdaderamente sugestiva. Los padres de la señorita de Camarón contaban en Segovia con muchas simpatías por su afable trato, y su ausencia fue aquí recibida con general sentimiento. Hoy nos complacemos en felicitar a la bella y gentil Elena Camarón por el éxito que acaba de obtener, haciendo extensiva esta felicitación a su señora madre”.

Firma autógrafa de la artista

 

En las oposiciones ha tenido como compañeras a las también socias de la AEPE Luisa Botet y Mundi, Isabel Baquero y Rosado, Flora López Castrillo….

En 1912 realiza un donativo para la recaudación para una bandera de España

En 1913 por La Correspondencia de España sabemos que se le concedió una gratificación en concepto de residencia de la Escuela Normal de Maestras.

En 1915 hay constancia de su solicitud de quinquenios en la Escuela Normal de Maestras de Madrid.

El verano de 1915, El porvenir segoviano informa de que “ha llegado en compañía de su señora madre, la culta profesora de Dibujo de la Escuela Normal de Maestras de Madrid, señorita Elena Camarón, de la que se conservan gratos recuerdos en la buena sociedad segoviana”.

En 1916 participó en la Exposición de la Miniatura – Retrato en España, organizada por la Sociedad Española de Amigos del Arte, celebrada en mayo, con “Caballero de la Corte de Felipe III”, atribuido a Velázquez.

En 1918 impartió una Conferencia sobre el tema “Las artes plásticas en la vida social. El dibujo en las Escuelas Normales”, en la Escuela Normal Central de Maestras, dentro del ciclo de conferencias organizado por la Comisión de extensión cultural del centro, situado en la calle Barco, 24, dedicadas a las obreras de corte y confección del Bazar del Obrero y a las que trabajan en la Escuela del encaje.

Fotografía aparecida en La Escuela Moderna, en 1918

 

Viajó por España impartiendo esta conferencia de la que la crítica señaló que era “una brillante y hermosa defensa de la enseñanza del Dibujo. Se hace precisa –dice la Srta. Camarón- una gran campaña de divulgación artística; es labor de cultura difundir el Dibujo entre las clases populares, haciendo amar la belleza con el horror a lo grosero y vulgar”.

En 1919 participa en la Exposición de Bellas Artes de Santander, organizada por el Círculo de Bellas Artes de Madrid, que se inauguró en agosto y en la que participan otros muchos artistas socios de la Asociación Española de Pintores y Escultores como Sorolla, Vázquez Díaz, Llasera, Nogué, Pompey, Garnelo…

En 1920 participó en la realización de un tapiz en encaje a la aguja que la Escuela Normal Central de Maestros de Madrid exhibió en la Exposición de Ceramistas Españoles, que se celebró en el Salón del Círculo de Bellas Artes, como proyecto en el que intervinieron las profesoras María Castellanos, Nieves Guibelalde, Herminia Mallo y Elena Camarón, que fue ejecutado por la alumnas del centro con motivo de la conmemoración de la fiesta de la Raza.

Bodegón de caza

 

En abril de 1922 se encarga de impartir un curso de Dibujo a un grupo de párvulos de las Escuelas de Alfonso XII, en los Jardines de la Infancia, cuya directora ha facilitado el local a la señorita Camarón, “que forma parte de la Comisión de profesoras encargadas del Cursillo de Divulgación de enseñanzas artísticas”.

En 1923 aporta un donativo para la realización de un monumento funerario en memoria de Magdalena S. Fuentes.

Bodegón de rosas y abanico

 

Sabemos que además de copista del Museo del Prado, ejerció como garante de otras artistas, facilitándoles el acceso al Museo como copistas, como así lo hizo por la también socia de la AEPE Victoria Durán, quien la recordaba en sus memorias cuando de ella comentaba que «Elena Camarón me consolaba por mi renuncia al arte teatral y me decía que la pintura no tenía el aplauso sonoro y directo del público, pero que tenía el aplauso silencioso e íntimo, sobre todo, además de que un cuadro era permanente, estaba y nos sobrevivía» (Mi vida. Sucedió. Victorina Durán [2018] Edición de Idoia Murga Castro y Carmen Gaitán Salinas).

Guardiana de la Colección Camarón, con obras de sus antepasados artistas, tras su fallecimiento, ésta pasó al mercado del arte.

Como profesora, su jubilación a los setenta años se publicó en la Gaceta de Madrid de 1936.

Sólo seis años más tarde, falleció en Madrid, el 30 de diciembre de 1942, siendo enterrada en el Cementerio de la Almudena de la capital.

Dama, pastel

 

Elena Camarón y la AEPE

* Al I Salón de Otoño de 1920 concurrió inscrita como Dª María Elena Camarón, natural de Madrid, donde reside, calle de las Infantas, 28, y presentó las obras:

138.- “De la Hoz del Huéscar (Cuenca)”, óleo, 1,10 x 1,34

139.- “Paisaje del río Júcar”, óleo, 0,72 x 0,93

140.- “Paisaje del río Júcar”, óleo, 0,72 x 0,93

141.- “Paisaje del río Júcar”, óleo, 0,72 x 0,93

142.- “Paisaje del río Júcar”, óleo, 0,72 x 0,93

* II Salón de Otoño de 1921 presentó una única obra:

52.- “Retrato”, pastel, 0,88 x 0,65

* IV Salón de Otoño de 1923 concurrió con:

56.- “Rosarito”, pastel, 0,72 x 0,50

*V Salón de Otoño de 1924

“Retrato de la señora Doña Matilde Lorenzo (Profesora de la Normal)”, pastel, 0,65 x 0,50

 

Fotografía de la obra que presentó al V Salón de Otoño de 1924

 

 

Las Medallas de la AEPE: Juan Espina y Capo

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de su creador y en qué galardones se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

Medalla Juan Espina y Capo

del Salón de Otoño

 

En la Junta Directiva del 2 de abril de 1990 se aprobó la creación de la Medalla especial para dibujo y grabado “Juan Espina y Capo”, con similar categoría a las ya existentes Medallas Eduardo Chicharro, Mateo Inurria y José Prados López, acordándose que llevase el nombre del que fuera Secretario General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, artífice del Primer Congreso Nacional de Bellas Artes en 1918, creador del Salón de Otoño en 1920 y excelente grabador e ilustrador.

En el año 1999, y para la disciplina de dibujo, se acordó además la creación de la Medalla de Dibujo “Roberto Fernández Balbuena” para los Salones de Otoño, motivo que hizo que la Medalla “Juan Espina y Capo” se mantuviera únicamente para la disciplina de grabado, especialidad del artista de quien toma el nombre.

En 2017 y gracias a la propuesta que realizara el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo, bajo el título de “La plenitud de los nombres”, se acordaba la reorganización de los premios y galardones que otorgaba la institución en los distintos certámenes y concursos habituales.

Con el ánimo de honrar la memoria de los fundadores de la AEPE, para el Salón de Otoño se sustituyeron los premios de primera, segunda y tercera medalla, reservados únicamente a los socios, otorgándoles el nombre de los grandes maestros fundadores de la centenaria institución.

Fue en el 84 Salón de Otoño de 2017 cuando se establecieron los premios: Medalla de Pintura Joaquin Sorolla y Bastida, Medalla de Escultura Mariano Benlliure y Gil, Medalla de Pintura Cecilio Pla y Gallardo, Medalla de Escultura Miguel Blay y Fabregas, Medalla de Pintura Marcelina Poncela de Jardiel y Medalla de Escultura Carmen Alcoverro y Lopez.

Juan Espina y Capo

ESPINA Y CAPO, Juan  P.G 1910(F124)   1848 TORREJON VELASCO  MADRID  15.dic.1933

Socio Fundador de la AEPE

Vocal de la AEPE

Artífice del I Congreso Nacional de Bellas Artes

Secretario General de la AEPE

Fundador del Salón de Otoño

Juan Espina y Capo retratado por Joaquín Sorolla

 

Juan Espina y Capo nació en 1848 en el madrileño municipio de Torrejón de Velasco.

Era hijo del doctor Pedro Espina Martínez, prestigioso médico del Hospital Provincial de Madrid en 1852, condecorado con la cruz de la Orden Civil de la Beneficencia de primera clase por sus servicios en las epidemias de cólera ocurridas en Madrid en 1855 y 1865.

Hermano de Antonio Espina y Capo, también médico, pionero de la radiología en España, ya que fue el primero en usar los rayos X en Madrid y propuso utilizar el término «radiografía» en lugar de «fotografía» o «electrofotografía», y que fuera también académico y senador.

Padre del escritor, poeta, narrador, ensayista y periodista vanguardista,  incluido entre los escritores del novecentismo, Antonio Espina García.

Hizo el Bachillerato en el Instituto de San Isidro, en Madrid, y en 1863, cuando contaba con quince años, fue becado por la Diputación madrileña, marchando a París para ampliar estudios y entrando en contacto con las nuevas corrientes pictóricas francesas.

Sin haber cumplido 20 años, participa en la sublevación del cuartel de artillería de San Gil, el motín contra la reina Isabel II que se produjo el 22 de junio de 1866 en Madrid, con la intención de derribar la monarquía y que acabó en un rotundo fracaso. La sublevación contó con un amplio movimiento cívico-militar encabezado por Juan Prim y que contaba entre los civiles con personalidades como Mateo Sagasta.

La represión del levantamiento fue muy dura, siendo fusiladas 66 personas, en su inmensa mayoría sargentos de artillería, y también algunos soldados, de entre los más de mil detenidos.

Como participante de la sublevación, Juan Espina y Capo huye de Madrid y se refugia en la serranía de Cuenca, tras ser incluido en la sentencia de muerte por haberse batido a favor de los artilleros sublevados.  La amnistía posterior a los civiles, le alcanzó de lleno, retomando su formación artística, si bien seguía siendo una persona comprometida social y políticamente.

Tras su formación en París, regresa a Madrid e ingresa en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, siendo discípulo del paisajista Carlos de Haes.

En 1872 fue pensionado para la Academia de España en Roma, donde pasará tres años de estudios y continuos viajes a París.

Caricatura de Juan Espina y Capo aparecida en Blanco y Negro

 

Nuevamente en 1873 participa en la rebelión cantonal con núcleo en Cartagena, que sufrió España durante la I República, mientras mantenía tres guerras civiles simultáneas. El Gobierno republicano español se enfrentaba a la tercera guerra carlista, en el norte, y a una guerra civil en Cuba, la de los 10 años, en la que españoles luchaban contra españoles pues en las Antillas no había población nativa. A estas dos guerras tenemos que sumar la rebelión cantonal que se produjo entre julio de 1873 y enero de 1874.

A resultas de esta nueva participación, Juan Espina se exilia a tierras del norte de África.

A partir de entonces, la dedicación al arte se concreta y define de manera absoluta.

Participante activo en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, en la de 1881 obtiene una Tercera Medalla con “Paisajes”.

Atardecer

Después de la tempestad

 

Jardín

 

En la de 1884 consigue la Segunda Medalla con “La tarde”, y un año después, también la Segunda Medalla con “La tarde en El Pardo”.

Al margen del ámbito de las nacionales, fue galardonado en la Exposición Literario-Artística de Madrid en 1885 y en las regionales de Zaragoza y Cádiz de 1887.

En la sección de grabado, logró la Segunda Medalla en 1906 y también en 1908, alzándose con la Primera Medalla en la de 1926.

Se especializó en temas de paisaje, siguiendo las líneas de la Escuela de Barbizon, que tuvo a Théodore Rousseau como inspirador, utilizando una técnica minuciosa al servicio de un lenguaje rea­lista, con una especial valoración del ambiente y un tratamiento lumínico característico.

En el campo internacional, actuó como delegado de España en las Exposiciones Internacionales de Berlín de 1866, la de Viena de 1892 y en la de Chicago de 1893, y representó a España en las Exposiciones de Suecia y Noruega de 1890.

A lo largo de su vida desarrolló una intensa actividad académica, fue un artista viajero y asiduo visitante de los museos europeos.

Celebró numerosas exposiciones individuales y participó en muchas colectivas, presentando sus lienzos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y en las gale­rías Hernández y Bosch.

Mundo Gráfico, 1928, inauguración de la exposición de obras de Juan Espina y Capo  y su hijo ,en el Círculo de Bellas Artes

 

En julio de 1925 realizó una exposición en el Museo de Arte Moderno que recogió la prensa, como La Esfera, que  comentaba que “ha reunido la más diversa y fecunda serie de obras de pintura y grabado: óleos, temples, acuarelas, aguafuertes, etc., y una importantísima colección de apuntes hechos con la lozanía juvenil, con la frescura espontánea que el notabilísimo maestro pone en cuanto realiza. Los apuntes de Espina, como sus grabados, tienen sobre la tradicional solidez de una educación clásica, realzando la seguridad técnica de una larga vida consagrada concienzudamente al arte, esa generosa modernidad que le hace eternamente joven”…

Deshielo

 

Fue designado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1931, versando su discurso de ingreso acerca de «Belleza, libertad y fraternidad», verdadera profesión de fe artística: «Nada más hermoso que las obras de arte engendradas por la belleza en colaboración con la libertad y la fraternidad.» Simultáneamente,  impartía clases en el Centro Instructivo Obrero y del Fomento de las Artes.

Falleció el 15 de diciembre de 1933 en Madrid, hecho recogido por multitud de diarios de la época en los que se destacaba que … “por su talento y su arte, podía decirse que era una de las mis ilustres figuras de nuestra pintura contemporánea… modelo de laboriosidad, cultivó todos los géneros del dibujo, la pintura y el grabado… en una existencia consagrada a un arte en el que fue maestro… Espíritu independiente, con rebeldía, han sido 85 años vividos con una intensidad extraordinaria, derrochando inteligencia y corazón, siempre dispuesto a romper una lanza por el arte o por su ideal, extasiándose ante la hermosura de un paisaje o ante la belleza de una mujer”…

En otros, se lee que “a pesar de sus 85 años, estando cabal y entero, todavía se escapaba al campo para pintar acuarelas… idealista y apasionado, Don Juan Espina y Capo era uno de los mejores paisajistas españoles de todos los tiempos”…

El Pico de Peñalara

Gente en el parque

Bosque con figura

Paisaje

 

En su Torrejón de Velasco natal hay un Centro Cultural que lleva su nombre.

Demostró gran talento para las composiciones de rico cromatismo y luminosidad, especialmente en paisajes de atardeceres y auroras. Destacó también en el grabado al aguafuerte.

En sus ­paisajes hay una visión atenta de la ­realidad y un interés especial en el tratamiento del color lleno de vigor y entusiasmo, sin descuidar los valores compositivos.

Decía Juan Francés, a propósito del ingreso de Juan Espina y Capo en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando que “Juan ha sido siempre el inadaptado y el disconforme, el que consideró más bello ansiar la ruta recién abierta, violar los horizontes, que aceptar la sedentaria conformidad de los hallazgos fáciles y los caminos harto ejercidos… A él se le debe en gran parte el descubrimiento estético del Guadarrama… presente en su obra con la fidelidad lumínica y la melancolía augusta… la fuerza renovadora de espiritualismo que contiene ese afán de copiar nubes y cimas… la sutil percepción de la atmósfera, ese aprehender el aire limpio, puro, que otorga las líneas remotas y acusa lo que importa ver bien para los efectos del grabado… Una gran sensibilidad, puesta al servicio de un estilo suelto, fácil, gracioso y fluido en apuntes que se repiten sin monotonía ni fatiga… Los aguafuertes ratifican su calidad de precursor del renacentismo actual del grabado en España.

Paisaje en primavera 

Árboles

El puente 

Paisaje con cascada 

Dibujo de Segovia aparecido en La Ilustración Española y Americana

Juan Espina y Capo retratado por Francisco Maura

Juan Espina y Capo retratado por José Garnelo

Juan Espina y Capo y la AEPE

Socio fundador de la Asociación de Pintores y Escultores, de la que fue Vocal de la Junta Directiva y Secretario General.

Artífice del I Congreso Nacional de Bellas Artes que organizó la Asociación de Pintores y Escultores en 1918, que contó con el apoyo de todos los organismos oficiales, de todas las sociedades afines y los centros de enseñanza, bajo el patrocinio del Rey Alfonso XIII. El congreso se organizó con las secciones de Pintura, escultura, grabado, arte decorativo, museos, arquitectura, enseñanza y música, y en su clausura, el escultor, socio y Director General de Bellas Artes en aquellos momentos, Mariano Benlliure,  manifestó que “no sólo admiraba a los que habían realizado un acto de género desconocido en la patria española sino que, desde luego hacía suyas alguna de las conclusiones porque ya había, por coincidencia, elevado al Sr. Ministro algunas iguales y otras parecidas y que en cuanto a las restantes estaba a la disposición de sus compañeros, porque el sentimiento del arte y el amor al hermano en profesión era en él muy superior a cuanto pudiera ser en otro plano distinto de la vida”.

En la AEPE organizó además del Certamen de Arte Español en San Petersburgo.

A iniciativa suya se creó en 1920 el Salón de Otoño. A finales de ese año, la  Asociación de Pintores y Escultores le dedicó un homenaje que se llevó a cabo en el domicilio de la entidad, como reconocimiento a su preocupación y desvelo por los intereses generales de los artistas, y en el que le fue concedida la Medalla de Oro que modelara generosamente Mariano Benlliure. La Medalla, una joya más salida de las manos de Benlliure, llevaba la inscripción «A Juan Espina y Capo, organizador del primer Salón de Otoño, sus amigos y expositores.—1920.»

Acompañó a la Medalla un cuaderno de pergamino con una preciosa cubierta de Agustín, en la que figuran las firmas de los asistentes al homenaje, entre ellas las de Alcalá Galiano, Anasagastí, Alcoy, Adsuara, Alvarez de la Puebla, Agudo Ayllón, Arroyo, Argeles, Alberti, Aguiiar, Benedito, Benlliure (Juan Antonio), Francisco Blanco, Blanco Recio, Bellver, Bermejo, Beríuchi, Bea, Cuartero, Comba, Comas, Campos, Cruz (Miguel de la), Cruz Herrera, Castillo y Soriano, Costa, Castaños, Dominguez (Lucía), Domínguez (Manuel), Dal Ré, Estringana, Estany, Ferrer, Francés (Juan), Gómez Aíarcón, García Lesraes, Gutiérrez (Ernesto), Gallegos, Hermoso, Ibaseta, Inurria, Llasera, López (Agusün), Leiva, Meifren, Marín Baldo, Medina, Marinas, Mingo, Morelli, Navarro (Eduardo), Ortiz de Tudeia, Ortells, Ortiz de Urbina, Palacios (Antonio), Pedrero, Piñols, Poggio, Pulido (Ramón), Poy Dalmau, Perdigón, Peña (Maximino), Flá, Pérez Rubio, Pedraza, Ribera (José), Salazar, Torre Estefanía, Urquiola, Vincent (Julio), Villegas, Bricva, Vegué, Vargas (Pura) y Vargas Machuca.

Mariano Benlliure entrega la Medalla a Juan Espina y Capo en el homenaje que recibió  de la Asociación Española de Pintores y Escultores, de manos de su Presidente, Pedro Poggio

 

El Presidente de la Asociación, Pedro Poggio, dio las gracias a Benlliure por la desinteresada ejecución de la obra artística y dijo que en la corta existencia de la Asociación se han escrito dos páginas brillantes en su historia: la del Congreso artístico y la del primer Salón de Otoño.

Terminó diciendo que la tercera página, el homenaje a Espina, iba escrita con el corazón, siendo muy aplaudido.

La prensa del momento, en palabras de Blanco Coris, recogió el acto, añadiendo que “es digno de cariño el ilustre artista, que con su cabeza de apóstol, tras de una vida de lucha continua y de amarguras sin cuento, logra con su perseverancia sus iniciativas y su entusiasmo por las Bellas Artes llevar a la realidad lo que para muchos ha sido constante pesadilla y aspiración continua. El acto de anoche es un triunfo definitivo para todos los que comulgan en el santo amoral arte patrio, y el homenaje a Espina es una demostración elocuente de que aún no ha muerto el espíritu de fraternidad y el de gratitud hacia los que como él sacrifican todos los impulsos de sus facultades a la exaltación de la causa e intereses de las Bellas Artes españolas”.

Una imagen de la Medalla obra de Benlliure

 

Participó en cinco Salones de Otoño.

* Al I Salón de Otoño de 1920 se presentó inscrito como Juan Espina y Capo, natural de Torrejón de Velasco, Madrid; reside en Madrid, Calle de Toledo, número 55, y  concurrió con las obras:

238.- “Un encerradero de ganado en la Sierra”, óleo, 0,76 x 1,21

239.- “En las dehesas de Cercedilla”, óleo, 0,90 x 0,75

240.- “Puesta de sol”, óleo, 1,13 x 0,96

241.- “Tablero con doce apuntes”, óleo, 1,10 x 1,16

774.- “Quietud”, aguafuerte, 0,90 x 0,73

840.- “Aguafuerte” , 0,78 x 0,94

841.- “Aguafuerte” , 0,78 x 0,94

842.- “Aguafuerte” , 0,78 x 0,94

843.- “Aguafuerte” “Aguafuerte” , 0,78 x 0,94

844.- “Aguafuerte” , 0,78 x 0,94

* En el VII Salón de Otoño de 1927 figuró inscrito como Juan Espina y Capo, natural de Torrejón de Velasco, Madrid; reside en Madrid, Calle Alonso Cano, 13, y  presentó con las obras:

522.- “Molino serrano”, aguafuerte, 0,77 x 0,97

523.- “Riberas del Manzanares” ”, aguafuerte, 0,74 x 0,44

* Al VIII Salón de Otoño de 1928 presentó las obras

122.- “Sierra madrileña” (Guadarrama), óleo, 0,94 x 0,78

123.- “Ocaso” (Oriente), óleo, 0,81 x 0,60

124.- “Encerradero” (estudio), óleo, 0,42 x 0,30

326.- “Pinares (Navacerrada)”, grabado, 0,67 x 0,59

327.- “Pinares (Guadarrama)”, grabado, 0,67 x 0,59

328.- “Puesta de sol”, grabado en madera, 0,67 x 0,59

* En el IX Salón de Otoño de 1929 aparece ya como Socio de Honor de Salones anteriores, y presentó las obras:

58.- “Estudio (Guadarrama)”, óleo, 0,57 x 0,67

59.- “Estudio (Encerradero)”, óleo, 0,50 x 0,67

60.- “Apunte del natural”, óleo, 0,24 x 0,29

239.- “Bosque” (Grabado), aguafuerte, 0,65 x 0,52

240.- “Fresnos” (Grabado), aguafuerte, 0,40 x 0,44

241.- “Crepúsculo” (Grabado), aguafuerte, 0,29 x 0,37

* En el X Salón de Otoño de 1930 figuró inscrito como Juan Espina y Capo, natural de Torrejón de Velasco, Madrid; reside en Madrid, Calle Modesto Lafuente, 18, y  presentó la obra:

96.- “Camino de El Pardo”, (guache), 0,65 x 0,54

* En el XXII Salón de Otoño de 1948, y con motivo del centenario del nacimiento de Juan Espina y Capo, la Sala de Homenaje, en este caso la III, exhibió casi medio centenar de obras del artífice de los Salones: tres “Paisajes” propiedad del Círculo de Bellas Artes, “La perla de Cazorla”, “Orillas del Rhin”, “Marina (Vigo)”, “Carmen granadino”, “En el lago”, ocho acuarelas, veintiún grabados, “Retrato al óleo”, “Retrato a lápiz”, “El arroyo de Cantarranas”, “Paisaje de la Moncloa”, “Paisaje” y “Abanico”, todos ellos de colecciones particulares como la de Patricio Fernández, José María Lacruz, Sr. Clement Tribaldos, Hans O. Poppelreuther, Luciano Matos y Leopoldo Codina.

* El XXIV Salón de Otoño de 1950 dedicó una Sala a los Fundadores de la AEPE en la que se exhibieron las siguientes obras de Juan Espina y Capo:  “Paisaje madrileño”, “Nieve en la sierra” y “Marina, 1884”.

 

Distintas fotografías del artista aparecidas en la prensa de la época

 

Placa que le dedicó su pueblo natal, obra del también socio, el escultor Martínez Repullés

 

Distintos paisajes del artista y uno pintado en un país de abanico

 

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

Jean Anguera

La escultura en una milonga y siete tangos

 

La escultura no habla, pero dice; no suena, pero tiene melodía y entrelaza los cuerpos hasta borrar los bordes y convertirlo todo en naturaleza. No se mueve, pero tiene ritmo. Así la escultura de Anguera, con Laure al fondo, dentro. En Para las seis cuerdas, escribe Jorge Luis Borges: Milonga para que el tiempo/ vaya borrando fronteras.

Portrait Jean Anguera par Laure de Ribier

 

La milonga es baile emparentado con el tango, de cuerpos que se funden, vivo vaivén y sentimiento desbocado. Y es música, que surge de la guitarra.  Y es cante de ida y vuelta. Pepa de Oro la popularizó en su Cádiz, 1904, cuando la hizo flamenca sin dejar de americar. Pepa de Oro la bailaba con su canto haciéndola lisura.

La milonga nace del gaucho, áspera, pero se torna ternura, meguez. De la arquitectura mozárabe de la guitarra surge un misterio pampero, que se abraza al corazón hasta que la percepción estalla en una orgía de sentires y emociones. Estas piezas de Anguera tienen algo de mineral, de cante, de naturaleza que se hinca de rodillas para ser; de abrazo telúrico y humano, de encuentro de sensibilidades.        

El primer tango de Anguera es con el destino, lo musica el exigente bandoneón de Astor Piazolla. Ser nieto de Pablo Gargallo y dedicarse a la escultura ya es un tango canalla, provocador y suicida ¡Valentía rayana en la heroicidad o canto a la más acendrada inocencia! Mas, lo que parecía atrevimiento es ya celebración, pues Anguera ha pasado de promesa a presencia, de iniciante a iniciador, de sombra a resplandor. Ha logrado sacudirse esa pesada carga de la tradición y aflorar un lenguaje actual y personalísimo.

2001 Homme replié sur lui-même

 

Decía Enrique Santos Discépolo que el tango es “un pensamiento triste, que se baila”. Visto y oído, es más que eso, el tango es un deseo que bracea hasta dar forma y ritmo al sentimiento. Una coreografía que desconsuela y embravece, que desespera y fortalece, que se rinde a la belleza y al pensamiento, como el arte.

Con el arte danza Anguera el segundo tango. Ese milagro esquivo tan difícil de asir, tan misterioso y determinante. No es lo mismo descubrir el desierto que nacer en el desierto, ni cantar que ser canto. Naces en un medio y te habitúas a un modo de vida, pero cuando vas creciendo tienes que elegir. Ya no puedes mirar hacia los lados, tienes que ver en ti mismo, en tu interior.  Y es cuando te obligas entre la posibilidad y tu querencia, entre el jazmín y la basura, entre la presencia o el pastiche.

Oyes la música del arte, como melodía de alfoz, y buscas de dónde procede y no lo encuentras. Y luchas por saber qué pasa en ti y sólo averiguas que quieres conquistar la expresión libre de tus sentimientos. El arte es una aspiración, cuyo camino nos transforma, que no se danza sola. El arte como el tango es cosa de dos, o de más: una llama que ilumina, rescoldo ardiente; ascuas, no ceniza. Somos lo que hacemos.

El tango, ese que suena a que la vida va en serio, letra de Borges o de Greco, es el tercero y Anguera lo dibuja con la escultura. Ahora que hemos logrado con ahínco no saber qué es la escultura, porque todo es susceptible de ser escultura, viene Anguera con sus túmulos, sus plegarias, sus poemas de plata envejecida, y nos reta y nos para y nos dice: ¡atención a la sensibilidad, aquí hay algo que orienta el espacio y lo habita!

2013 Homme assis, entre air et terre

 

Si los idiotas supieran bailar tango, este no existiría, se habría transformado en un ajetreo vulgar sin cadencia y sin trasmundo, en un rozamiento sin hambre y sin magia. Lo mismo sucede con los que juegan con la escultura como si no tuviere entidad propia. No, no todo es escultura, la escultura es cultura y la decoración entretenimiento.

La escultura no depende del material que la soporta, sino de su relación con el concepto escultórico, que concita el movimiento, la presencia, el proceso, la orientación del espacio, la fuerza de su latencia, el ritmo de su concepción, la sensación de la materia que se eleva por encima de su materialidad y se hace vuelo. No es más moderna una videoinstalación que una escultura en piedra, ni un haz de tubos fluorescentes que un bronce. La dimensión está en lo que nos hace sentir, en la emoción y el misterio que contiene, en ubicarnos en las almenas de su castillo y permitirnos respirar aire puro.

El cuarto tango es esta primera individual en Madrid, Galería Leandro Navarro, C/ Amor de Dios 1, tlf.: 914 298 955, abierta entre mayo y julio. Un conjunto- dibujo, pintura y escultura- que nos permite disfrutar, oír todo eso que enriquece el melancólico fraseo musical que identifica lo universal, con letra de Homero Manzi.

Cuando uno accede a bailar este tango no sabe muy bien dónde se halla, pareciera una secuencia de vestigios primitivos, una expresión ancestral del bronce, que simula piedra, herida por milenios y sus avatares. Hombres que andan erguidos, mujeres en el regazo de la tierra, cantos cenicientos que emergen de un infinito. Es la grandeza de la soledad existencial que se hace presencia, el Oriente fértil redivivo, un sabor a eternidad.

2016 L’homme approché

 

Breves montañas que son cuerpos; picachos que cabezas, senos que laderas por donde discurren formas de pasos silentes. Huellas, testimonios de antaño, de un tiempo anterior que muestra vitalidad y energía, como un grito sordo y exergónico; fragmentos misteriosos humanizados, coreografía para la geografía de la vida, un frenesí sosegado.

Esculturas y dibujos, que Anguera pone a transitar como en diálogo con el Giacometti más existencialista. La silla de Freud, desde la que se observa ese enigmático tango que se marcan la realidad y el sueño. El hombre marcha soledoso, cadencioso, tras una cometa que pretende jugar y que el viento le arrebata y la maneja.

Obras venales, que esperan una mirada singular, un espacio para enraizar. Piezas destinadas a acompañar un sentimiento, cuando la emoción aflora y se evidencia sin palabras, como un tangazo de Horacio Ferrer -siempre con un clavel en el ojal de la solapa-, como un clavel persa que crece entre la soledumbre.

Su lenguaje, el quinto tango, hecho de ritmo, personalidad, originalidad, presencia. Lo importante no es ser diferente, sino ser. Ser complementario en la pluralidad del arte. El arte es plural y se compone de infinitos micromundos que ahorman un cosmos cuajado de tiempo y presencia, que nunca dejar de ser contemporáneo. Aquí se ve a Heidegger, pero Anguera, probo, prefiere mentar su intuición, amando sin poder definir el amor.

Decir Anguera es mencionar el paisaje, la verticalidad de lo horizontal, la figuración de una naturaleza que se pliega a ser humanizada, la plenitud de la planitud, lo ascensional. ¿Por qué no recordar a El Greco? Anguera se identifica con el horizonte, con la gran llanura, con el camino de la esperanza, con el ascetismo, pero subiendo. Por eso tiene que experimentar La Mancha, inmenso espacio sin curvas, pasear por donde lo hicieren El Quijote, Cervantes, Azorín o Víctor de la Serna. Y Toledo, al entrelubricán, cuando el ruido deja paso a la pulcritud del abandono de la multitud y luce el joyel de sus misterios.

De la presencia y el lugar, la separación 1996

 

Cuando se descubre la obra de Anguera, surge un tango que nunca deja de bailarse. Se amarra uno a un deseo, que gira y se contorsiona sin descomponerse. Pareciera un ejercicio de golpes secos, pero es un dechado de armonía, de ductilidad, de sentimientos como una milonga de Eladia Blázquez, “si no me marra la cuenta”.

La escultura esencial, texto de Juan Manuel Bonet para esta exhibición es el sexto tango. Tango muy “agarrao” que danzan el poeta e historiador del arte y el escultor y que debiera ser recogido en libro. Por su intensidad, su belleza, por enseñar deleitando, por historiar y hacer crítica de arte a un tiempo, por poetizar y posibilitar la visibilidad de lo invisible. Por hablar del perfume de un arte, utilizando su propio aroma.

Bonet conoce bien la obra de Anguera y su entramado familiar. Aquí parte de la toma de posesión, numerario de la Academia de Bellas Artes de Francia, historiando sus relaciones con autores españoles o de ascendencia hispana; analiza el hurmiento angueriano; revisa la trayectoria de su madre, Pierrette Gargallo y deja constancia de la luminaria de su abuelo, Gargallo, que transitó del noucentisme al cubismo, derrochando gracia en sus terracotas, ternura en esas máscaras vanguardistas de cobre repujado.

Jean Anguera e Laure de Ribier

 

Y el séptimo tango es la progresión del mismo Jean Anguera, París 1953, que partiendo de un estado evidente de timidez arma una estructura emocional para la escultura moderna, enraizada en el mundo de la antigüedad, en aquel amanecer glorioso de las culturas mesopotámicas.

Tras estudiar Arquitectura, que no ha ejercido, y escultura con César, comienza a exponer en 1977, y, sin prisa, pone las bases de una obra profunda, existencial, misteriosa y germinal. Las obras actuales son de bronce, pero cuando le conocí estaba más tentado por la resina y otros materiales. Una estética que formaliza sus conceptos de hombre solitario en la vastedad del mundo, como una imagen virgiliana traducida al piano más místico de Erik Satie.

Anguera ha realizado numerosas individuales en capitales de Francia y España y obtenido distintos premios, entre ellos el de Simone y Cino del Duca. Hoy preside la Academie de Beaux Arts y tiene responsabilidad respecto a las instituciones artísticas francesas en Italia y España, pero su reto sigue siendo la escultura como eje de cultura; su idiolecto, originario y genuino, en el que consigna que el hombre es naturaleza y, en consecuencia, que la naturaleza jamás es ajena al hombre. Aquí se funden el alma, el espíritu y la materia como el oro en el crisol.

                                                                                                                   Tomás Paredes

                                                                                   Presidente de Honor de AICA Spain

 

Aportar visibilidad

José Gabriel Astudillo López

Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

Ya han pasado varios meses desde que en la Asociación Española de Pintores y Escultores, y con motivo de la situación sanitaria tan difícil que vivimos, os animáramos a enviarnos vuestros vídeos con los que mostrarnos vuestros últimos trabajos, en una nueva forma de participación que os brinda visibilidad en las redes y a todos nos transmite arte y sensibilidad.

Tras más de 100 vídeos colgados en nuestro canal de YouTube, enterARTE, quería compartir con vosotros las impresiones de esta fantástica experiencia con la que hemos podido ver la creatividad y el talento de muchos de los artistas que formamos esta casa común, como sabéis que me gusta llamar a la AEPE.

Lo primero que nos ha sorprendido es el índice de participación, las ganas, el entusiasmo que habéis demostrado, el esfuerzo por adaptarnos a las nuevas tecnologías y su uso de una manera tan fresca y espontánea. Es un dato realmente significativo porque ha demostrado que hemos crecido en todos los sentidos, haciendo que la brecha digital haya disminuido considerablemente desde el inicio de la pandemia.

Además, gracias a que las presentaciones son tan personales, directas y sinceras, quedan ya para siempre colgadas en enterARTE, y pueden ser disfrutadas en cualquier momento por todos los amantes del arte y quienes en su momento no pudieron verlas.

Por eso, te animo a continuar enviándonos esas impresiones que tanto bien nos han hecho en los momentos más difíciles, y que seguramente ahora sean mucho más optimistas y nos den una idea de la recuperación que tanto ansiamos para retomar nuestras vidas anteriores a la pandemia.

Intentamos crear contenido visual propio para anunciar en redes sociales nuestras convocatorias y eventos. Un difícil  trabajo en el que invertimos con los escasos medios de los que disponemos, pero buscando siempre que cada actividad, cuente con imágenes propias y exclusivas.

Poco a poco, vamos creando una comunidad unida por amor al arte bajo unas siglas comunes en las que todos tenéis cabida. Con vuestros vídeos para el canal enterARTE, y con vuestras fotografías para la Galería Virtual que se incluye en nuestra página web.

Quiero también recordaros que nuestra web está disponible para que nos enviéis las noticias de vuestras exposiciones, premios y actividades más destacadas, de forma que todos podamos conocer un poco más a quienes hacen del arte su pasión.

Y que también contáis con la Gaceta de Bellas Artes, a la que podéis enviar artículos interesantes y notas sobre vuestras exhibiciones, para continuar dando la visibilidad que todos buscamos, en el difícil mundo de la creación.

Son cauces participativos que hemos querido poner a vuestro alcance, el mejor medio para conocer todo lo relativo a todos y cada uno de los miembros de nuestra casa común, por los que os invito de forma personal a participar, como forma de engrandecer nuestra centenaria y prestigiosa entidad.

Se abre ahora ante nosotros, un paréntesis de descanso tras un año intenso y repleto de actividades. Son horas para reflexionar, para crear, para hacer arte, para pensar en esas obras que os han estado rondando la cabeza mucho tiempo.

También son momentos de planificar: tenemos ante nosotros aún seis convocatorias abiertas, esperando vuestras obras y participación, importantes citas que debemos afrontar todos juntos, y para las que también pido vuestra aportación artística, porque como siempre os digo, nuestro trabajo solo encuentra sentido si es para beneficio de los artistas y la cultura.

Nos espera una fantástica exposición de EScultura, el Salón de Arte Realista, el Salón del Dibujo, del Grabado y la Ilustración, el Certamen de Pequeño Formato, Solo Arte y el 88 Salón de Otoño.

Pero iniciaremos septiembre con grandes exposiciones como Alfonso, Sabio de corazón, el 56 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, 123Silo de Hortaleza, las exposiciones de la Sala “Eduardo Chicharro”, las de la Sala de la Junta de Usera, y otras convocatorias que ya preparamos para principios de 2022, porque ya sabéis la antelación con la que nos gusta trabajar y preparar convocatorias.

Sería maravilloso poder volver a las celebraciones e inauguraciones presenciales, pero como sabéis, no depende de nosotros, aunque estoy convencido de que todos aguardamos ese momento con mucha ilusión y esperanza.

Esta brecha que pasamos nos ha traído nuevas formas de comunicación que hemos incorporado ya para prestar un mayor servicio a nuestros socios. El modelo virtual que llegó en abril de 2020, se ha implantado ya y pasa a complementar la visibilidad de los artistas.

Y juntos vamos a lograrlo; seguir dando apoyo a los creadores. Todos juntos, miembros de nuestra gran casa común que es la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Buen verano a todos y mucho arte!!!!

Llevamos 111 haciendo arte

111 años de pasión por el arte.

111 años haciendo cultura en España

 

La AEPE en el IX Certamen Nacional de Pintura Rápida “Urcela” (Uclés-Cuenca)

Se celebrará el domingo 15 de agosto con importante premios

La Asociación Cultural Urcela Uclés de Cuenca, celebrará el domingo 15 de agosto de 2021 la novena edición del Certamen Nacional de Pintura Rápida “Urcela”, una convocatoria que se ha consolidado ya en el panorama nacional y que cuenta con grandes incondicionales debido a la cuantía y el gran número de premios que hacen de esta gran fiesta del arte, una de las más concurridas de España.

El certamen de Pintura Rápida está organizado por la Asociación Cultural Urcela Uclés (Cuenca) y tiene por objeto fomentar la creación artística, contribuir a la creación y a la promoción de la cultura y al Patrimonio Local.

La asociación es la encargada de la organización y los premios son aportados por cada uno de los patrocinadores, así como por la Asociación Española de Pintores y Escultores, que otorgará una Medalla y Diploma, estando representada por el Presidente de la entidad centenaria, José Gabriel Astudillo López.

Los interesantísimos premios, por importe de casi 10.000 euros, harán las delicias de los participantes, que se inscribirán el mismo día de la prueba a partir de las 9 h, y tendrán hasta las 17 h. para presentar su obra ante el jurado.

A partir de las 18 h., tendrá lugar la exposición de trabajos y la posterior entrega de los premios.

Como todos los años la temática de las obras tiene que estar relacionada con la villa histórica de Uclés, su patrimonio cultural y natural, sus paisajes, edificios, paseos, monumentos…

A lo largo de estas nueve ediciones, el Certamen de Pintura Rápida Urcela se ha convertido en una de las más importantes citas estivales de pintura rápida de toda la geografía nacional, ayudado sin lugar a dudas por la impecable organización, unido a lo histórico y pintoresco de la villa de Uclés, sede de la orden de Santiago y en la que se alza el famoso monasterio, declarado Monumento Nacional y que se conoce como El Escorial de La Mancha.

Muchos son los detalles que conforman Uclés como una población típicamente castellana con reminiscencias árabes, vestigios judaicos y estructura cristiana con todos los estilos representados. Las casas solariegas, de las que destaca la casa de Pareja y Cedillo, la casa-palacio de los Torre o la de Fernandez y Contreras. El antiguo Pósito o el Ayuntamiento también sobresalen dentro de la arquitectura civil. La antigua Fuente de los Cinco Caños, frente a la Puerta del Agua tiene una importancia estética y social, ya que ha sido el punto de reunión y descanso tradicional de Uclés.

Pero sin duda el elemento de referencia y de identidad de Uclés es su impresionante monasterio que domina el perfil, le otorga su sobrenombre y esconde entre sus muros una joya arquitectónica y artística sin parangón en la comarca. Construido sobre una iglesia gótica es de planta cuadrada y en su interior un imponente claustro de dos alturas y diez vanos por paño impresiona en cada uno de sus detalles. La zona oriental es plateresca y la occidental herreriana, con una espectacular portada churrigueresca. En el interior una magnífica escalera bajo una cúpula elipsoidal sobre pechinas decoradas en forma de concha. La sacristía plateresca, el artesonado del refectorio, bóvedas, ventanas, arcos… el Monasterio de Uclés no tolera el resumen, cada detalle que se escapa al relato es una falta al rigor y al respeto de este edificio merece y que sólo puede verse satisfecho con la visita y la observación de los viajeros.

COMO LLEGAR

 

Exposición «El arte en los tiempos del COVID» abierta a la participación

Importante anuncio de la Junta Municipal de Tetuán a ciudadanos y artistas

 

La Junta Municipal de Tetuán quiere celebrar una exposición de pintura, dibujo, talla y expresión escrita en la modalidad de minirrelato,  con la temática de la pandemia, dirigida a adultos y niños, con el fin de compartir sensibilidades y deleitarnos con expresiones artísticas de los vecinos y que se celebrará en las Salas Juana Francés y Pablo Serrano de Tetuán.

La Unidad de Servicios Culturales y Ocio Comunitario de la Junta Municipal de Tetuán ha previsto la organización de la exposición “El Arte en los tiempos del COVID” durante el mes de septiembre en las Salas Juana Francés, Pablo Serrano y Eduardo Úrculo, con aquellos trabajos que desde las diversas Entidades y Asociaciones del Distrito estimen oportuno hacernos llegar, dando así cabida y visibilidad a la expresión artística de cuantos quieran participar en esta muestra.

Los interesados en participar en este proyecto podrán entregar sus obras en la Junta Municipal de Tetuán, Calle Bravo Murillo 357, durante la segunda quincena de agosto, previa cita mediante correo electrónico a la dirección cultutetuan@madrid.es

Exposición de Catalina Orart, Premio Tritoma en el 86 Salón de Otoño

Con la presencia del Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, acompañado de todos los miembros de la Junta Directiva de la AEPE, el Director Gerente de TRITOMA, José Luis Manzanares, en el Centro Cultural Sanchinarro se inaugurará el próximo día 7 de septiembre de 2021 la exposición que bajo el título de “Horizonte”, nos presentará la artista Catalina Orart,  PREMIO TRITOMA en el 86 Salón de Otoño de la AEPE 2019.

Catalina Orozco De la Torre “Catalina Orart” desarrolla un estilo propio, en una búsqueda constante de La Luz, para poderla reflejar en quien la contempla. Esa búsqueda artística persigue que los cuadros emanen luz propia, incluso dejando muchas veces el reflejo del blanco del lienzo. Con acabados estilo “esfumato” que hace que la pincelada se desvanezca en el lienzo. Un estilo que siempre está fluctuando entre la composición del arte abstracto y el detalle del arte figurativo. Una obra que transmite a aquellos que la observan un diálogo etéreo.

A pesar de llevar poco tiempo dedicada en cuerpo y alma a la pintura, ya ha sido galardonada con el Tercer Premio de Pintura en el año 2016, el Primer Premio Beca de Pintura en el año 2017, y Primer Premio Beca de Dibujo en el 2018 de la Academia Artium Peña.

En el año 2019, obtuvo el Primer Premio, premio Tritoma a la Gestión Cultural en el “86 Salón de Otoño 2019” organizada por la Asociación Española de Pintores y Escultores, siendo uno de los cértamenes de más prestigio y más antiguos de España. La obra premiada es “Otoño en Madrid”, un óleo de expresionismo abstracto que conjuga en la lejanía la contundencia de una abstracción otoñal y en el detalle se descubre el arte figurativo, con diminutos edificios representativos de Madrid. Actualmente, prepara la exposición “Horizontes” que será expuesta en el Centro Cultural Sanchinarro, y otras exposiciones.

En la edición número 83 del tradicional Salón de Otoño que convoca la Asociación Española de Pintores y Escultores, Tritoma Gestión Cultural se sumó a un gran acontecimiento con su participación en el certamen artístico más antiguo y prestigioso de los que se celebran en España.

Fruto de esta extraordinaria colaboración nació el Premio Tritoma, que desde entonces, ha recaído en Mutsumi Miyahara, Leovigildo Cristóbal Valverde, Luis Javier Gayá, Catalina Orart y Jorge Alba Arias.

Entrega del I Premio de Pintura de la RANME

Incluye el Premio Especial de la AEPE

El 14 de julio se celebró el acto de entrega de reconocimientos del I Premio de Pintura de la Real Academia Nacional de Medicina de España, al que asistieron el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo y el Vocal de la Junta, Antonio Téllez de Peralta. En el acto participaron el presidente de la RANME, Eduardo Díaz-Rubio, el Consejero delegado de ASISA, el Enrique Porres, y el Secretario General de la RANME, José Miguel García Sagredo.

El Secretario Gral. de la Real Academia dio lectura del Acta Especial de concesión del Premio, que ha contado con el patrocinio de la Fundación ASISA, haciéndose entrega del Diploma y Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE) a Juan Manuel Bernardo Bueno, y del I Premio de Pintura de la Real Academia Nacional de Medicina de España a Richard Somonte Llerena, pintor de origen cubano.

 

 

 

 

 

 

J. Carpe expone en el Espacio de Creación Artística Joven de Molina de Segura

El socio de la AEPE J. Carpe, expone sus obras en la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Molina de Segura, en el Espacio de Creación Artística Joven (ECAJ),  bajo el título de Historias de Bar.

El objetivo de esta exposición es principalmente sacar a la luz esos personajes de escenas de obras clásicas que se encuentran en los bares con la mirada perdida, como si estuvieran esperando a que el tiempo se los lleve.

Los retratos son un estudio de la escena de la obra clásica ambientada en tabernas y bares, habiendo seleccionado una parte concreta de la obra, sacando ese romanticismo clásico de la obra de los pintores como Henri de Toulouse-Lautrec, Alenza y Nieto o Picasso.

Francisco Javier Carpe, -J.Carpe- nació en Murcia, el 24 de junio de 1998.

Estudiante de último año de Bellas Artes en la Universidad de Murcia, comenzó a exponer sus obras en 2019, pasando por varias salas ya desde entonces: Cuartel de Artillería, Galería El Punto Rojo, La Terraza Verde, Casino de Águilas, Sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, Museo del Mar Santa Pola y Espacio Cómplices de Madrid, entre otras.

Parte de su obra, la mayoría en óleo sobre lienzo, tienen un estilo postcubista muy innovador. Claro exponente de ello es su serie y Exposición «Clue», con obras tan relevantes como «La Muerte de Marat», «Iván el Terrible» o «Hipatia de Alejandría».

Ha creado el “Coffismo”, en el que emplea el soporte “servilletas” para la creación de muchos de los bocetos de algunas de sus obras más notables, dibujando en ellas con tinta y café y/o vino, y que en ocasiones expone junto a obras principales, como ocurre en el caso de Historias de Bar.

Las obras principales que componen esta exposición están realizadas en taburetes de bar reales, pintadas en óleo, tratando el tema de la identidad y expuestos horizontalmente para deshacer el uso principal del taburete y poder apreciar la obra.

Son ilustraciones de una amplia selección de pinturas ambientadas dentro de la escena de las cafeterías y bares. Personajes anónimos pintados por algunos de los pintores más conocidos en distintas épocas, pero con una clara relación.

Representan la decadencia de la vida y la vejez a través de una pintura y una mesa gastada por el paso del tiempo.

Una pintura retrato con un leve fondo, el cual siendo el único objetivo del espectador a primera vista, obliga a fijarse también en el soporte, en sus texturas, ralladuras y quemaduras.

J.Carpe dice que ahora entiende a los que dicen “sin café no soy persona”. Para él es una manera de inspirarse, que le lleva a crear en diferentes ambientes, utilizando materiales que encuentra en esos locales. La servilleta o el taburete sustituyen al lienzo tradicional, para situarnos en el contexto de esas HISTORIAS DE BAR.

 

 

J. Carpe

“Historias de Bar”

Espacio de Creación Artística (ECAJ)

Av. Madrid, 68

Molina de Segura, Murcia

Del 24 de junio al 23 de julio de 2021

De lunes a viernes, de 17’30 a 21h.

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