Convocado el certamen «Goya. 275 Aniversario del nacimiento»

La Asociación Española de Pintores y Escultores,  ha convocado el certamen artístico “Goya. 275 aniversario del nacimiento”, con el que homenajear  a quien fuera uno de los más grandes artistas de la historia. Siempre innovador, consiguió adelantarse a todos y cada uno de los movimientos pictóricos que aparecieron en Europa, desde el romanticismo al surrealismo, pasando por el impresionismo y el expresionismo, motivo por el que es considerado como el Padre del Arte Contemporáneo.

La exposición, a la que podrán concurrir todos los artistas residentes en España que lo deseen y que se celebrará de forma física en la Sala de Exposiciones “Eduardo Úrculo”, de la Junta Municipal del Distrito de Tetuán, se celebrará del 7 al 29 de abril de 2021.

Recordemos que la AEPE ha venido celebrando distintas exposiciones temáticas dedicadas a la memoria de Cervantes, El Greco, Leonardo da Vinci, Galdós,… como forma de homenajear a artistas cuya memoria no puede perderse y sirvieron y servirán por siempre, de inspiración al mundo y a los artistas.

En esta mismo idea, surge ahora el homenaje sincero a Francisco de Goya, que sitúa una vez más a la Asociación Española de Pintores y Escultores en una generadora de primera fila de acontecimientos culturales que se desarrollan en toda España, gracias a una calidad insuperable, a una participación entusiasta y a un montaje espectacular en el que tanto los organizadores como los participantes, ganamos en prestigio, arte y maestría.

Cada autor podrá concurrir al certamen con cuantas obras originales desee. El tema girará en torno a Goya: su obra, vida, personajes, colores… y la técnica será libre.

El certamen incluye las secciones de pintura (dibujo, grabado y acuarela) y escultura El tamaño mínimo será de 50 x 50 y el máximo de 150 x 150. Cada obra presentada llevará al respaldo el nombre del autor, domicilio, el título, la técnica empleada y las medidas.

Se otorgarán los siguientes premios: MEDALLA DE PINTURA FRANCISCO DE GOYA, dotada con Medalla y Diploma de la AEPE, la MEDALLA DE ESCULTURA FRANCISCO DE GOYA, dotada con Medalla y Diploma de la AEPE y Distintas MENCIONES DE HONOR, dotadas con Diploma. El Jurado de Calificación podrá conceder las Menciones de Honor que estime convenientes. El jurado, que designará la concesión y orden de los premios, seleccionará las obras para la exposición y estará facultado para dirimir cualquier eventualidad no prevista en las bases, estará formado por expertos de reconocido prestigio.

Toda la información está ya disponible en esta misma web, pestañas “Otras exposiciones”, Subpestaña “Goya” y en la pestaña “Certámenes”, subpestaña “Bases”.

 

Bases Goya. 275 aniversario del nacimiento

 

Imagen visual obra de Mª Dolores Barreda Pérez

 

 

Goya. 275 Aniversario del nacimiento

Del 7 al 29 de abril de 2021

Sala de Exposiciones “Eduardo Úrculo”

Junta Distrito de Tetuán

Plaza Donoso, 5. 28029 Madrid

De lunes a sábado: De 9 a 21,30 h.

Metro: Ventilla (línea 9)

Bus: 177, 42

Seguimos adelante…

   Empezamos un nuevo año. En nuestra mente está librarnos por fin de esta pesadilla que es el coronavirus, pero que aún vamos a tardar en desterrar de nuestras vidas.

     Como es habitual en nuestra entidad, comenzamos a preparar los proyectos expositivos en los que todos encontraréis cabida para el año 2021 y que confiamos poder celebrar de forma casi casi, normal.

     Al menos en este sentido trabajamos. Otra cosa será que realmente debamos transformarlos, como hemos tenido que hacer en otros momentos en los que la pandemia se ha recrudecido, y celebrarlos de forma virtual, que tanto éxito ha tenido, por otra parte.

     Como comprobaréis, convocamos todos o casi todos los certámenes que tan buena acogida están teniendo y preparamos algunos más, contando siempre con que las administraciones local, autonómica y nacional, nos apoyen y colaboren de una u otra forma.

     Y os apoyamos, esa es la principal tarea que nos hemos impuesto. Hemos remodelado nuestra página web, que acumula una media de 10.000 visitas semanales, para hacer más visible la presencia de los artistas y sus obras en una gran Galería Virtual a la que os hemos invitado a participar como medio de daros la visibilidad que todo gran artista necesita.

     Una gran galería de obras en constante transformación y que también queremos viralizar en redes sociales, para aportar esa presencia de la que siempre os hablo.

     Un gran escaparate  abierto veinticuatro horas al día en el que podéis mostrar vuestro magnífico trabajo, haciendo gala de ese talento que todos tenéis y del que siempre presumo como Presidente de esta centenaria entidad.

     Hay nuevas convocatorias, con sorpresas y un gran empeño en que salgan adelante, aunque nunca dependa del todo de nosotros, sino de la evolución de esta plaga que nos ha cambiado a todos la vida tan radicalmente.

     No puedo dejar de agradecer vuestra colaboración, pero os pido una participación extra en los certámenes que celebraremos, porque sin vosotros, esta entidad que ha logrado sobrevivir 110 años, no tiene razón de ser. Más fuertes que nunca, trabajamos para vosotros y por eso os pido vuestra comprensión e implicación en esta casa común como me gusta llamar a la Asociación Española de Pintores y Escultores.

José Gabriel Astudillo López

Presidente de la AEPE

 

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

EDUARDO LOURENÇO, EL PENSAMIENTO

¡Un gigante del pensamiento! Portugués, iberista, europeísta convicto y confeso. Filósofo, ensayistas, crítico, docente, conferenciante, el intelectual más importante de este siglo en Portugal. Algunos nombres pudieren sonar más, caso de Manoel de Oliveira, del Premio Nobel José Saramago, del político Mário Soares, el del arquitecto Siza Vieira, pero ninguno de ellos estructuró un sistema de pensamiento, como el esculpido por el Dr. Eduardo Lourenço, siempre con Portugal al fondo.

Eduardo Lourenço de Faría (São Pedro de Rio Seco 1923- Lisboa 2020), fallecía el día 1 de diciembre, a los 97 años de edad. Analista conspicuo de Fernando Pessoa y de la identidad portuguesa, a través de la saudade. Licenciado en la Universidad de Coimbra, 1946, y profesor de esa Universidad, huirá de la dictadura de Salazar, ocupándose como lector en instituciones europeas, convalidando estudios en la Universidad de Burdeos.

Eduardo Lourenço y Tomás Paredes, Lisboa 2019

 

Profesor, en distintas épocas de su vida, de las Universidades de Hamburgo, Heidelberg, Bahía, Montpellier, Grenoble y Niza. Residió durante largos años en Vence, Provenza. La mayor parte de su obra está escrita en portugués, aunque también lo hizo en francés. La Sorbonne, 2011, en colaboración con la Fundação Gulbenkian, organizó un Coloquio Internacional en su homenaje, que fue publicado en libro: Eduardo Lourenço et la passion de l’humain, Editions Convivium lusophone, París 2013.

En 1981, conferencia sobre “Pessoa y Kierkegaard”, en el homenaje que rindió la Fundación March a Pessoa, en Madrid. Ciudad a la que tantas veces vino, a debatir o de paso de sus continuos viajes por Europa. Le acompañé al Ateneo de Madrid, donde se habló de Eugenio de Andrade, a la Feria del libro, a la Revista de Occidente, en la que colaboró con reiteración, siempre manifestando su admiración por Ortega y Gasset. Conocía nuestros clásicos al dedillo, como el pensamiento y la poesía de Miguel de Unamuno.

Autor de Heterodoxias, Tempo e Poesía, O Labirinto da Saudade, O Esplendor do Caos. Pessoa Revisitado, Portugal como destino, O canto do signo, es el pensador más influyente de su lengua. No sólo de Portugal y del portugués; su larga estancia en Francia donde fue maître à penser, le dio la ocasión de difundir su pensamiento en Europa, cuya importancia ha resaltado en diversos medios y en el libro Nós e a Europa, ou as duas razões.

También está presente en Iberoamérica, tras años en Brasil, cuyo magisterio generó una feraz bibliografía. Hay varios de sus títulos en nuestra lengua: Europa y nosotros: o las dos razones, Huerga y Fierro, Madrid 2001; Pessoa Revisitado, Pre-Textos, Valencia 2006; La muerte de Colón: metamorfosis y fin de Occidente como mito, Editora Regional de Extremadura, Badajoz 2010; A Cerca de Fernando Pessoa, Universidad de Antioquia 2013; Del colonialismo como nuestro impensado, Universidad de los Andes, y, en esa misma institución, en ebook, El laberinto de la saudade. Psicoanálisis mítico del destino portugués, traducción y prólogo de Pablo J. Pérez López.

Es el Ortega y Gasset portugués, pues hay muchas similitudes en sus maneras de pensar y de expresarse, en asuntos que han debatido, en el hurmiento que han hecho germinar. Ortega deambula entre la filosofía y la crítica, entre la razón y el pensamiento, entre la sobriedad y la brillantez poética, siempre en la proceridad. Lo mismo ocurre con el doctor Eduardo Lourenço y su fabulosa obra, que ahora edita completa, en VI gruesos volúmenes, la Fundaçao Gulbenkian.

Su campo de pensamiento es amplio: en lugar de honor, el hombre y sus circunstancias; el tiempo, la poesía: Camões, Pessoa, Antero de Quental, Eugenio de Andrade, Sophía de Mello, Osorio; la belleza, el caos y todas las edades y temperaturas de la saudade. El arte, con su obra Le miroir imaginaire: Essais sur la peinture, Editions de l’ Escanpette, 2000.. Ha incentivado la lectura de la poesía portuguesa con clara maestría. Lo prueban infinitas páginas, la Correspondencia con Jorge se Sena y otras publicaciones. Está traducido al español, francés, inglés, alemán, italiano, flamenco y checo.

Doctor honoris causa de las Universidades de Bolonia, Río de Janeiro, Nova de Lisboa, Coimbra. Entre los galardones recibidos: Premios Casa da Imprensa y Jacinto de Prado Coelho; 1986, P. Nacional de la Crítica por Fernando, Rei da nossa Baviera; Premios Europeo de Ensayo Charles Veillon, Antonio Sergio y D. Dinis; Premios Camões, Pessoa, Vergilio Ferreira; premio Extremadura a la Creación, Premio Lello.

En 1989, agregado cultural de la Embajada de Portugal en Roma. Caballero de la Orden de las Artes y Las letras y Caballero de la Legión de Honor, en Francia. En 2009, Orden de Número de Mérito Civil del Reino de España. Consejero de Estado en Portugal, desde 2016. Y a pesar de tantas distinciones: llano, sencillo, asequible, generoso, límpido, ejemplar, ético. Su letra, limpia y fina como una huella, era de cristal y requería una mirada atenta, como su pensamiento.

Fue clave en la creación del Centro de Estudios Ibéricos de Guarda, su tierra natal, el 27.XI.1999, con motivo del octavo centenario de la ciudad. Un premio anual, que lleva su nombre, reconoce la labor de personas destacadas en fomentar las relaciones entre España y Portugal. Ha sido un referente de dignidad y saber, como evidencia su legado.

El 23 de mayo de 2019, día de su 96 cumpleaños, se le hizo entrega del Premio Livraria Lello, instituido para reconocer a los humanistas de nuestro tiempo. Le acompañaron: Antonio Costa, Primer ministro; Aurora Pedro Pinto y Carlos Magno. El galardón estaba simbolizado por un trofeo, diseñado por Siza Vieira. Por la tarde, en los jardines de la  União das Cidades Capitais da Lingua Portuguesa, en Lisboa, se inauguró una enorme escultura de Eduardo Lourenço, autoría de Leonel Moura.

Corto de estatura, pero con la fuerza de un titán. Simpático, cordial, se expresaba con la firmeza que proporciona la limpieza ética y la procura estética. Hablaba un español correcto, conocía nuestra cultura literaria y filosófica y le gustaba venir a Madrid, donde conversábamos sobre el Conde de Salinas y Camões, Villamediana y nuestro barroco común, con un conocimiento que para sí quisieran algunos de nuestros intelectuales. Pero, España no le correspondió en igual grado, ni a la hora de su desaparición. Sólo he visto una pobre referencia en un artículo atribulado de José María Lassalle.

Cuando hace un año, Emilia de Dios y yo, fuimos a visitarlo a Lisboa, pasamos una tarde deliciosa, oyendo sus susurros y bisbiseos, que envolvían una eterna claridad y una permanente preocupación por el hombre y su destino. Abominó de esos rebrotes populistas y nacionalistas, que siempre han traído a Europa merma de libertades y penurias.

No sólo Portugal ha perdido un intelectual genuino, con su ausencia perdemos todos. Nos queda lo que ha escrito, un inmenso caudal de pensamiento, que requiere muchas horas de lectura y mucho agradecimiento ¡Las cabezas de oro no envejecen ni desaparecen nunca, pueden estar ocultas un lapso de tiempo, pero son eviternas, en ellas nunca se pondrá el sol!

 

                                                                                                                 Tomás Paredes

 Miembro de AICA

Las Medallas de la AEPE: Eduardo Chicharro

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

      Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de su creador y en qué galardones se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

Medalla Eduardo Chicharro

del Salón de Otoño

 

En 1962 se creó la Medalla Eduardo Chicharro y se nombró un jurado especial para ella, ya que esta medalla tenía reglamentación propia, cuya documentación no ha podido encontrarse, si bien conocemos estos datos por notas sueltas. Esta distinción se adjudicaba entre los poseedores de una Primera Medalla, bien fuera en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes o en los Salones de Otoño.

En la Asamblea General Extraordinaria celebrada en la Asociación de Pintores y Escultores el 28 de junio de 1963, se presentó y admitió la propuesta de que quienes optasen a la “Medalla Eduardo Chicharro” tuvieran derecho a presentar más obras que aquellos que optaban a premios menores, en forma parecida a como bastantes años atrás se hacía ya con quienes eran Socios de Mérito o Socios de Honor, con el doble fin de homenajear a esos artistas y mantener así un alto nivel de calidad en el Salón de Otoño.

En 1966 se propuso que los galardonados con la “Medalla Eduardo Chicharro” pudieran optar al “Premio Princesa Sofía”, creado dos años antes, y que inicialmente se reservaba como premio especial para las Primeras Medallas de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes.

No fue hasta 1972 cuando la AEPE propuso al Ayuntamiento de Madrid que la “Medalla Eduardo Chicharro” y la “Medalla Mateo Inurria” tuvieran una asignación económica, dotando a cada una con 25.000 pesetas que fueron aumentando o disminuyendo con el pasar del tiempo, dependiendo siempre del presupuesto asignado.

Con el cambio de milenio, la dotación económica del Ayuntamiento de Madrid fue retirada y pese a las múltiples peticiones realizadas en este sentido, no ha sido escuchada la reclamación que la AEPE viene haciendo desde hace tantos años.

Autorretrato

 

Eduardo Chicharro Agüera

CHICHARRO AGUERAS, Eduardo    P   1910(F )   17.jun.1873  MADRID   MADRID   24.may.1949

 

Fundador de la AEPE

Presidente de la AEPE

Director General de Bellas Artes

Director de la Academia de España en Roma

Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

 

La carrera artística de Eduardo Chicharro se desarrolló con extraordinaria brillantez, siendo quizás el artista más galardonado de su tiempo, desde sus inicios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando hasta en los distintos certámenes nacionales e internacionales en los que participó.

Pese al éxito que el pintor disfrutó en vida, los historiadores del arte del siglo XX español lo han olvidado deliberadamente, por no formar parte de las corrientes de vanguardia.

Lo olvidan también intencionadamente, y le roban así su mérito y gloria propias, cuando en su biografía apuntan primero, y como hecho más destacado de su vida, el ser el progenitor del poeta Eduardo Chicharro Briones, a quien por supuesto, no se le niega su importancia, pero que gana siempre a costa de empequeñecer la figura de su padre.

Eduardo Chicharro fue un pintor “fin de siglo”, como la gran mayoría de los artistas que fundaron la Asociación Española de Pintores y Escultores y en los que encajan diversas corrientes artísticas como la denominada generación del 98, el realismo social, el simbolismo… Sensibilidades que no tienen por qué ser opuestas, excluyentes o contradictorias, pero en ningún caso se puede menoscabar la importancia de estos artistas, que no encuentran hueco en el Museo del Prado, ni en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía…

Un hueco merecido por ser grandes pintores y maestros reconocidos pero que por no tener obra en estos grandes museos, vagan en el limbo del olvido y la ignorancia.

Autorretrato, presentada al XXV Salón de Otoño

 

Eduardo Chicharro y Agüera nació en Madrid, en la Corredera Alta de San Pablo, el 17 de junio de 1873. Era hijo de Hijo del vidriero y decorador Eduardo Chicharro Serrano, fallecido prematuramente en 1875, y de la pintora santanderina Adela Agüera y Venero, que ya participara en las exposiciones del Círculo de Bellas Artes de Madrid de 1893 y 1897, y en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1899, a la que presentó la obra titulada “Un rincón de Asturias”.

Autorretrato, 1920

 

En este ambiente artístico, Eduardo fue educado con una exigente formación artística. Su madre le recordaba que su padre era artesano y un gran vidriero, y pese a que falleció cuando él solo contaba con dos años, su recuerdo seguía vivo en la pasión por el arte que compartía también con su madre, que buscó como primeros profesores para el infante a Antonio Eusebi, grabador, y al pintor Raimundo Mateos.

El más conocido Autorretrato del artista

 

Cuando se matriculó como alumno en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, ya había recibido su primera instrucción en la Escuela de Artes y Oficios de la misma ciudad.

En medio de una época de cambios continuos y fluir artístico, Chicharro supo aunar sus conocimientos con todo lo novedoso del momento, si bien su postura se basaba en la disciplina, el trabajo duro, una gran tenacidad, una singular laboriosidad y una extraordinaria fe en su propio arte.

Eduardo Chicharro, obra de Ramón Casas

 

Además, su madre le inscribió en las clases de Dibujo Lineal, de Adorno y de Figura que se impartían en el Centro de Fomento de las Artes. Comenzó sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios y en el taller de Manuel Domínguez, y allí coincidió con Marceliano Santa María, socio fundador también de la AEPE,  estableciendo con él una gran amistad que se mantuvo de por vida. Con quince años, ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes, la actual Academia de San Fernando, donde destacó rápidamente.

Adela Agüera y Venero, madre del artista

 

Fue en ella donde recibió clases de Carlos de Haes en Paisaje, que le impresionó fuertemente por su manera de innovar en la pintura, de Alejo Vera en Dibujo del Natural, de Dióscoro Teófilo de la Puebla, de Colorido, quien al corregirle le decía: “Para poner colores como usted los pone, mejor están en la paleta”, de Luis de Madrazo, de Jaime Morera y de José Moreno Carbonero.

Allí obtuvo muchos premios y diplomas, como el premio metálico de Colorido y Composición de 1896 (cuando tenía 23 años) que ya le daba derecho al título de profesor de dibujo.

Entre tanto, se presentó a varias de las convocatorias de Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, consiguiendo una Mención de Honor en la de 1896 y la Segunda Medalla en la de 1898.

Viajó por esas fechas a Granada e instaló un pequeño taller en los mismos Palacios Nazaríes.

Los modelos

 

Tras esta experiencia estudió en el taller de Sorolla, que consideró a Chicharro como uno de sus mejores y más brillantes discípulos.

En 1900 viaja a Italia tras obtener el primer puesto y la beca de la Academia. Allí coincidió con Manuel Benedito y con Fernando Álvarez de Sotomayor, constituyendo entre los tres la generación más brillante de pensionados de la era alfonsina.

Chicharro aprovechó la beca para viajar a Cerdeña, mientras sus compañeros eligieron el norte de Francia, Bélgica y Holanda. Roma significó el definitivo abandono de sus incipientes preocupaciones realistas en pos de una visión ensoñada de los viejos mitos literarios, que plasmó en sus lienzos con una estética que osciló desde la inicial influencia de Sorolla hasta un mayor apego a la simplificación del dibujo y a una ejecución en la que también pesa, paradójicamente, el ejemplo de Zuloaga.

Dama

 

Estos viajes le van a permitir completar su estilo sólido y estructurado, basado en una brillante composición y en un profundo conocimiento del color.

Durante varios años viajó por toda Europa, regresando a Madrid, debido a su delicado y prematuro estado de salud, convirtiéndose en uno de los protagonistas esenciales de la vida artística madrileña.

En 1904 consiguió la Primera Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes con “Los amores de Armida y Reinaldo”. A partir de entonces ya es considerado un maestro joven. En adelante se dedica a pintar escenas costumbristas del Madrid de la época, lo que se ha venido llamando “madrileñismo”, tendencia a la que recurren la mayoría de los pintores del momento.

Capilla de Nuestra Señora de la Soledad

 

Vive en Asturias un tiempo para pasar a Ávila tras su boda con María Briones Tardat, en 1904. Allí pasarán largas temporadas. Se trata de un período durante el cual elabora obras de carácter popular, representando muchos modelos sociales. A pesar de ese retiro en Ávila sigue presentándose a certámenes por todo el mundo.

El poema de Reinaldo y Armida

 

Obtiene Medalla de Oro de segunda clase en la Exposición de Munich de 1905 y la Primera Medalla en la Exposición Internacional de Barcelona en 1907. En la línea prerrafaelista se encuentra “Las tres esposas”, que presentará en la exposición Nacional de Bellas Artes de 1908, obteniendo de nuevo la Primera Medalla.

 

Dos versiones de «Reinaldo y Armida»

 

En 1910 funda en su estudio de Madrid la Asociación de Pintores y Escultores, que también preside en varias ocasiones.

En 1912 pinta “Dolor”, con el que obtiene la Primera Medalla de Oro de la Exposición Artística Internacional de Munich de 1913 y un año después, en 1914, recibe la Medalla de Oro en la Exposición de Bellas Artes de Berlín.

Los críticos le reconocen como uno de los pintores mejor dotados para el profesorado y reclamaron para él, en 1912, la dirección de la Academia de España en Roma, cargo que le concedió el Gobierno y que ejerció hasta 1925.

«Durmiendo al niño» y «Bodegón con pescado»

En su segunda estancia en Italia adoptó un gran interés por el color. A partir de aquí comienza a componer en profundidad, le importa la técnica, lo anecdótico y pierde en cierto modo la estilización de sus figuras.

Allí comenzó a ejecutar lo que se considera su obra maestra, “Las tentaciones de Buda”. Siempre sintió mucho interés por la cultura india y viajó a París para aprender más de ella. Aparte de demostrar unos grandes conocimientos pictóricos, anatómicos y animales, quienes observaban la obra, pensaban que Chicharro había estado años en la India hasta llegar a entender la filosofía y la obra del poeta Rabindranath Tagore, en la que se inspiró para su realización y que obtendrá en 1922, la Medalla de Honor de la Exposición Nacional de Bellas Artes.

«Pigmalión»

 

Un par de años antes, había sido elegido académico electo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Eduardo Chicharro logra nuevos éxitos. Su fama trasciende fronteras y los museos y coleccionistas de todo el mundo adquieren sus obras.

En 1926, Chicharro deja la Academia de Roma y se establece definitivamente en España, ejerciendo como profesor de Dibujo del Natural y de Colorido en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid.

En 1928 realiza su primera exposición monográfica bajo el título “Mujeres”, en la Sala Vilches de Madrid. Bernardino de Pantorba escribe en la Gaceta de Bellas Artes …”Lo que más admiramos en esta galería de mujeres es la sencilla facilidad con que están resueltas todas ellas. Dentro de gamas, por lo general, claras, con la luz de frente, para fijar mejor el carácter, las figuras mantienen la línea movida, rítmica, expresiva, y el color armoniosamente acordado. En algunas, la simplicidad de ejecución es pasmosa. Sobre el propio tono del lienzo, la curvada línea dice cuanto el autor quiere; el rostro y los brazos surgen de unas pinceladas de color muy diluido, puestas magistralmente, sin esfuerzo… las dificultades de los escorzos están vencidas; las telas, tratadas con suma destreza, y los fondos, hallados con gran acierto de entonación. Pintura, en fin, de la buena casta, de la que se asienta en las dos bases perennes: firmeza de dibujo y armonía de color; decorativa, sin retorcimientos de forma, sin extravagancias, sin trucos; clara, fluida, elegante, expresiva”…

En 1930 consigue la cátedra de Dibujo del Natural en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado.

En los comienzos de la Segunda República, el gobierno le nombra Director del Museo de Arte Moderno, un nombramiento que duró solo 22 días. En 1932 era designado Inspector General de las Escuelas de Artes y Oficios Artísticos. Tres años después, es nombrado Director General de Bellas Artes.

Durante la Guerra Civil vuelve a centrarse en la pintura y trabaja en Ávila, Segovia y Burgos.

«El alguacil Araujo»

«Figuras»

 

Cuando finaliza la contienda regresa a Madrid, a la antigua casa de la plaza de San Bernardo, al estudio de la calle de Bárbara de Braganza, a las clases en la Escuela Superior de Bellas Artes, a las reuniones de la Academia de San Fernando, a la Asociación de Pintores y Escultores, a las clases particulares, a las Exposiciones y los Salones de Otoño.

En 1943 será nombrado Director de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. En la primavera del año 1944 celebra una gran exposición de 40 obras en el Museo Nacional de Arte Moderno.

Junto a su familia, pasa largas temporadas de verano en Ávila. Es en esta ciudad castellana, llena de abolengo, es donde encuentra los motivos que caracterizan una gran parte de su producción, haciendo una excelente interpretación del ruralismo noventayochista.

El realismo social, un tema que también conforma su producción y que repite en fechas muy distantes con escenas que muestran el mundo de los afectos en la intimidad del hogar y con otras escenas familiares sencillas.

«Dolor»

 

Sus bellos desnudos, que plasma en numerosos cuadros de éste género, se encuadran en el realismo, pero con un aire auténticamente renovado que hace que sus figuras sean de las más interesantes de nuestro panorama artístico.

Un género importante en su producción son los retratos, donde va a dar muestras también de su habilidad pictórica y capacidad para captar la psicología de los modelos.

Sus últimas obras están marcadas por el regionalismo y el reencuentro con la Castilla profunda, pero manteniendo siempre una austeridad compositiva con personajes estáticos, de contornos precisos y rígida mirada, que continúan conservando un cierto gusto por el primitivismo prerrafaelita y el simbolismo.

«Gitana», «El tío Carromato» y «Las tentaciones de Buda»

 

Durante su vida demostró poseer un gran conocimiento del dibujo, al que en ocasiones dio más importancia que al color, y siempre estuvo ávido de aprender más. Destacan en su estilo el realismo, el naturalismo y la preocupación por la atmósfera, teniendo siempre presente la luminosidad de Sorolla y el gusto por la composición decorativa. Nunca se le pudo reprochar que no buscase las armonías del color y los tipos expresivos o fantasías de extraña visualidad sin caer en la vulgaridad realista.

Se ha dividido su obra en cuatro períodos, aunque ninguno de sus lienzos es exclusivo de uno u otro. Se habla de una etapa costumbrista hasta 1900, de otra decorativa hasta 1912, de un período realista hasta 1930 y de un otro más psicológico que se prolonga hasta sus últimos días.

Entre sus discípulos más notables se cuentan su propio hijo, el pintor y poeta Eduardo Chicharro Briones, el muralista mexicano Diego Rivera y Pablo Sansegundo Castañeda.

A las nueve menos cuarto de la mañana del 24 de mayo de 1949, fallecía en su casa de Madrid, a causa de una bronconeumonía, que le tenía postrado en el lecho desde hacía más de un mes. Fue enterrado al día siguiente en la Sacramental de San Justo de la capital.

«Mujer de perfil con quimono» y «Perséfone»

 

En 1955, en la Gaceta de Bellas Artes José Prados López lo recordaba así: …”genial en su producción, en su alargada juventud pictórica, en sus enseñanzas, en su propio verbo pedagógico, en su sencillez incomparable… horas antes de morir, sentenciaba: “Si yo volviera a vivir mis nuevos setenta y cinco años, desembocaría fatalmente en el clasicismo griego”… inquietud por lo mejor, por la superación, que es inteligencia y superioridad, inquietud por alcanzar las concreciones más altas; inquietud por esa sed de ideal y por el reconocimiento noble y humilde de no haber llegado a metas superiores… pensando en esto no hay más remedio que sonreír ante la mediocridad que nos rodea; ante el cinismo y el impudor de tanto mentecato del arte, que se cree genio porque logró un premio por turbios caminos de mala amistad o favoritismo circunstancial, al socaire de unas modas absurdas, ajenas al arte, que lo alzaron sobre pedestales de barro que el tiempo destruirá y hundirá en el olvido… Chicharro está pregonando su propia gloria en esa continuidad de belleza que no se apaga nunca, por más que luchen los ignorantes y los ineptos de todas las capillitas de la publicidad que hemos soportado y que aún estamos soportando… este hombre tiene derecho a sonreír desdeñosamente desde la otra vida, de la ignorancia, de la incapacidad y de la podredumbre de los “genios” actuales que siguen los “ismos” más disparatados”…

«El desplante», «Odalisca» y «Muchacha de Ávila»

 

El arte de Eduardo Chicharro. Por Manuel Prados López

Es sabido cómo tuvo que trabajar, en sus comienzos, sometido a una disciplina tradicional de persistencia en el dibujo, de la cual el maestro nunca renegó por anticuada. Y a nadie se le oculta que Chicharro no era un rutinario, sino el pintor más extraño a la rutina…

En la Escuela de San Fernando, donde ingresó no como un niño prodigio, sino como un muchacho trabajador y perseverante, que llevaba bien aprendido lo fundamental de su carrera, el estudiante discrepó de los tópicos pedagógicos al uso; pero no se rebeló contra la autoridad de ninguno de sus profesores, ni consideró innecesario ningún consejo, por distante que estuviese del propio sentimiento. Al contrario, Chicharro siguió siendo voluntariamente alumno de la Escuela, después de poseer el título que lo emancipara de la rectoría del dómine oficial…

Chicharro no se distingue como estudiante. ¿Cómo se muestra tan estudioso en las asignaturas fundamentales para el pintor y en las indispensables para una formación artística ancha y profunda? Es que Chicharro se siente pintor: nada más y nada menos que pintor, desde el principio de su carrera…

«Los Pieles Rojas» «Joven con peineta»

 

No es que desdeñe ningún conocimiento útil: es que necesita todo su tiempo para pintar, para aprender a pintar, para conocer todos los antecedentes de la pintura en el mundo, para estudiar a los dignos de estudio, para compararse con colosos, para valorizar y revalorizar en su concepto las grandes figuras españolas, para aprender su oficio con minuciosidad de artesano, con pasión de alquimista y con un desvelo artístico ejemplar. Él es un pintor: nada más y nada menos que un pintor español del siglo xx. Sabe a cuánto le obliga su existencia y su presencia en un momento crucial de la pintura española: cuando Rosales desaparece. Al empezar a pintar descubre que sus trabajos de adolescente, penosos, repetidos, poco estimulantes de la ilusión artística, no han de ser ineficaces, ni negativos, sino de una positiva vigencia para los arios de aprendizaje, los de magisterio, los del éxito y los de la gloria. Claro que su experiencia se irá formando en la eliminación de ciertas normas y ciertos preceptos ramplones, consuetudinarios o simplemente empíricos. Chicharro es un pintor luminoso, superdotado, inteligente, analítico, evolutivo, enemigo del empirismo por propia estimación y por puro amor a la pintura y a lo español en pintura; esto es, a la pintura española. A pesar de ello no adula la memoria de los pintores españoles de fama mundial, sino que los estudia con un raro amor de artista, con un amor nuevo y casi doloroso. Luego viaja mucho y con talento: siempre observador, siempre comparando y comparándose. En ocasiones se reconoce sumamente pequeño. Otras veces se siente impulsado por la grandeza que lo impresiona. Estudia, estudia siempre: estudia como cuando copiaba ojos, narices y bocas con una vocación de servicio a la dificultad. Estudia, aunque ya liberado de preceptivas ahormadoras. Siente la necesidad de aprender «directamente» lo que nadie le ha enseriado, ni le enseñará, con palabras habladas o escritas. Chicharro ha guardado en su cerebro y en su corazón todo lo aprendido con más o menos morosidad, con más o menos reparos. Sabe lo que es cierto y lo que no lo es: entrevé la verdad y busca sus razones. Cuanto ha seleccionado de lo aprendido es puesto, fielmente, al servicio de la verdad artística española. Así y no de otro modo había de cooperar al engrandecimiento del arte español un pintor como Chicharro —nada más y nada menos que pintor—, que no podía contentarse con aprender mucho de pintura, ni aun siquiera con dominar su oficio, ni con descubrir combinaciones, efectos, síntesis, sino que tenía que proyectar la propia luz al pasado y al futuro español, servir de nexo, enseñando lo aprendido y experimentado, en la historia de nuestra pintura. Para ello había de ser, además de maestro eminente, maestro de maestros. O lo que es igual, no le bastaba ser «nada más que pintor»; necesitaba ser también «nada menos que pintor».

«La familia del anarquista» y «Las uveras»

 

Eduardo Chicharro y la Asociación de Pintores y Escultores. Por José y Manuel Prados López

El maestro Chicharro era un hombre sencillo, enemigo de exhibiciones, sin aparato social ni protocolario, de vida solitaria e íntima, con gustos al margen de la vulgaridad…. Sus pasiones eran la pintura, las antigüedades y los libros. Gastaba en ello sumas considerables de dinero, de ese dinero que otros hombres destinan al placer material, intrascendente y frívolo…. Siempre con sed de cultura, de conocimientos… que le elevaron a la cumbre de la autoridad técnica e histórica… y tuvo también ilusiones magníficas con la misma fuerza y hondura que tienen unos amores humanos. Una de ellas fue la Asociación de Pintores y Escultores de España. Él la fundó, a ella consagró sus años, por ella luchó y sufrió, con ese fanatismo y adhesión con que se mira al hijo del amor.

El 24 de abril de 1910, se reúnen en el estudio de Chicharro de la calle Ayala, 28, un plantel de artistas notables alrededor del maestro, que contaba con 37 años… Blay, Plá, Baroja, Marinas, Benedito, Sotomayor, Pinazo, López Mezquita, Santamaría, Moreno Carbonero, Muñoz Degrain, Benlliure, Pradilla, Inurria, Romero de Torres, Coullaut Valera… y muchos que fueron y son aún maestros del arte de España.

Allí Chicharro les explicó su deseo, aportando sugerencias y llenando a sus compañeros de su propio entusiasmo. Y así fue como entre los maestros y los jóvenes discípulos, más tarde maestros también, se fundó la Asociación de Pintores y Escultores, en la idea de ser adalides de reivindicaciones artísticas…

Para Chicharro, la entidad fue la preocupación máxima de su vida… fue su primer Presidente en abril de 1910, y murió siendo su Presidente también… ocupó la presidencia en varias ocasiones, siendo Presidente Honorario y Delegado de la Asociación en Roma.

«Boyaderas indias”

 

Jamás volvió la espalda ni rehuyó su ayuda a la entidad. La Asociación de Pintores y Escultores fue uno de los mayores amores de la vida de Chicharro, por la que luchó con entereza y carácter, sintiéndose respetado hasta por sus enemigos.

Muchas fueron las victorias conseguidas al frente de la entidad, todas al servicio del arte y de los artistas, sus compañeros, y nunca en su propio provecho. Muchas han sido las vicisitudes por las que la Asociación atravesó; muchas las mejoras logradas por otros presidentes, pero las más grandes realidades conseguidas, los momentos de mayor prestigio, las más nobles sugerencias en pro de la cosa artística, tuvieron su máxima eficacia en los años en que Chicharro se sentaba en el sillón presidencial, sobre todo en los de iniciación, cuando el maestro estaba rodeado de los más altos prestigios del arte nacional.

Aquella primera Junta Organizadora proclamó en su primer artículo –que no ha cambiado desde entonces- que la Asociación de Pintores y Escultores se formaba para conseguir la unión de todos los artistas profesionales de la pintura, escultura, grabado y artes decorativas, profesores de enseñanza de las artes y protectores de las mismas, con la aclaración de la defensa por todos los medios legales de sus intereses materiales y artísticos… exposiciones personales y colectivas y relación cordial y práctica con todos los organismos artísticos del mundo…

“Retrato del Conde de Romanones” y “Melancolía”

 

… y seis meses más tarde, el comisario general de las Exposiciones de Bellas Artes encomendaba a la Asociación los proyectos de Reglamento de dichas exposiciones y de la de Artes Decorativas… el Círculo de Bellas Artes pide a la Asociación un representante para la Exposición Internacional de Artes Gráficas y distintas distinciones y deferencias de los organismos artísticos españoles y extranjeros para con la Asociación, que fueron fruto de la labor sistemática del maestro Chicharro, que luchó toda su vida para que la entidad que él fundara tuviera la máxima autoridad en el ambiente del arte, dentro y fuera de España…

Chicharro no descansa en su labor presidencial por sumar nuevas ventajas para sus amigos los artistas. Consigue que se dicte una Real Orden con fecha 12 de julio de 1912, que declara a la Asociación de Pintores y Escultores de Utilidad Pública, con carácter de Benéfica y Honores de Corporación Oficial y continúa en sus trabajos por conseguir los derechos de propiedad de los artistas. Y en el mayor auge de su prestigio, cesa como Presidente por tener que encargarse de la dirección de la Academia de España en Roma, si bien se marcha contento de haber puesto los cimientos de una gran Asociación, encauzada hacia fines prácticos y en manos del gran Sorolla, segundo Presidente del organismo soñado por todos.

… desde Roma, sigue ayudando y velando por la Asociación… pidiendo el reconocimiento de la personalidad de la entidad, exigiendo como corporación oficial artística que esté representada en Juntas, Patronatos, Exposiciones Nacionales e Internacionales, como tiene derecho reconocido por la Real Orden…

“Frente al espejo” y “Retrato del Martínez Cubells”

 

… en 1915 muere en Madrid la madre del maestro y la Asociación le escribe a Roma para expresarle su condolencia colectiva… aplaude el I Congreso de Bellas Artes que organiza la Asociación en 1918, bajo el Patronato del Rey y que cuenta con los grandes maestros del arte, socios de la entidad, participando con distintas proposiciones que se presentan al Congreso y que son la base del sistema cultural actual, tales como: la creación de una escuela-taller para escultores; exposiciones de escultura con independencia de la pintura; la creación de direcciones en las galerías de escultura de los museos antiguo y moderno; la creación de una Junta Asesora de la Dirección General de Bellas Artes; la creación de plazas de modelado y vaciado en las Escuelas de Artes y Oficios; la creación de un museo moderno de escultura, la creación de nuevos museos provinciales…

En 1920 se realiza uno de los acontecimientos mayores que la Asociación tiene en su haber práctico y artístico, en bien de los artistas españoles: la fundación de los Salones de Otoño por iniciativa de Juan Espina y Capo. El éxito fue definitivo. Allí se originó una grata y simpática mezcolanza de maestros y discípulos… unos Salones de Otoño que hoy conservan el mismo espíritu de comprensión y cordialidad que iniciara en su primera exhibición… porque vinieron a dar cabida a ese ejército de artistas jóvenes cuyas condiciones económicas o limitación de conocimientos les impedía colgar sus obras en las Exposiciones Nacionales o particulares… por eso los Salones de Otoño han tenido y seguirán teniendo un porcentaje mediocre que contrastará siempre con las obras maestras… por eso son una necesidad y una justicia para ese sector en lucha, que sueña y que se inquieta, que se atreve con todas las audacias y que ensaya todas las rebeldías… por eso ha habido obras de atrevimiento y de ensayo que la Asociación ha amparado siempre, sin encasillarse en tradicionalismos sistemáticos, ya que todos sus asociados son iguales, sin fronteras de ideales ni de técnicas, ni de tendencias…. La Asociación de Pintores y Escultores, fundando los Salones de Otoño, cumplió uno de los mejores fines societarios de su reglamento y, artísticamente, realizó una labor meritísima en favor de los artistas modestos que no tienen cabida en otras exposiciones oficiales. Este fue el pensamiento del maestro Chicharro, que toda su vida tuvo la idea fija de la ayuda cordial y sincera para sus compañeros. Este fue su propósito primero al fundar la Asociación y a este fin supeditó, en todo momento, sus afanes camaraderiles, muy especialmente para la juventud, tal vez porque él no conoció nunca, desde sus principios, la escasez ni la modestia material en su arte. Por eso es justo e importante resaltar esta virtud del gran pintor, algo desconocida de muchos.

Eduardo Chicharro y la AEPE

Al XIII Salón de Otoño de 1933 concurrió con el óleo “Desnudo”, situada en la Sala IV, identificada con el Nº 34.

Al XVIII Salón de Otoño de 1944 presentó un óleo titulado “La Modelo”, que se expuso en la Sala III, con el Nº 81.

En el XXIII Salón de Otoño de 1949, y con motivo del reciente fallecimiento del artista, se le dedicó una Sala de “Homenaje al Maestro Chicharro, Fundador y Presidente electivo hasta su muerte de la Asociación de Pintores y Escultores”, en la que se exhibieron cinco obras: “Tres edades”, “El Idiota”, “La Mantilla negra”, “La pintora Yugo” y “Gosyescas”.

El XXIV Salón de Otoño de 1950 dedicó una “Sala Retrospectiva del Maestro Chicharro”, la Sala V, que contó con quince cuadros: “La Casa de Misericordia”, “Desnudos”, “La Venus de la Rosa”, “La costurera”, “El regalo”, “Beldad marroquí”, “Beldad mejicana”, “India”, “Princesa rusa”, “Manto hindú”, “Mantellina abulense”, “Nostalgia”, “El libro rojo”, “Marcela” y “Moza de Ávila”.

En el XXV Salón de Otoño de 1952, con motivo de las bodas de plata del certamen, se incluyó un recuerdo en forma de “Sala de Maestros”, en el que se colgó un “Autorretrato” del fundador de la Asociación, Eduardo Chicharro.

En el XXXIII Salón de Otoño de 1962 se preparó una Sala de Presidentes, Fundadores y Primeras Medallas, la Sala V, en la que se expusieron cinco óleos del Maestro Chicharro: “Mujer italiana”, “Retrato de la esposa del pintor”, “La Cofradía del Resucitado”, “Retrato de la hija del pintor” y “El telar”.

En el XXXIV Salón de Otoño de 1963, y con motivo de la creación de la “Medalla Eduardo Chicharro” como homenaje al fundador y Presidente, en la Sala XII se colgó el óleo “Mujer de Ávila”.

En el XXXVII Salón de Otoño de 1966 , en la Sala XII, “Sala de Maestros”, se exhibió la obra “Muchacha abulense”.

En el XXXVIII Salón de Otoño de 1967, en la “Sala de Maestros”, Sala XI, se colgó el óleo “La ofrenda”.

En el XXXIX Salón de Otoño de 1968, la “Sala de Maestros”, Sala IX, colgó la obra “El regalo”.

En el 50 Salón de Otoño de 1983 se incluyó una “Sala Homenaje a los artistas que hicieron posible el I Salón de Otoño en 1920”. Con este motivo, se exhibieron dos obras del maestro Chicharro: “Autorretrato” y “Fetiche”.

Obras expuestas en el Salón de Otoño, en distintas ediciones

«El Chamarilero»

«Escena»

En su toma de posesión como académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, junto a Eugenio Hermoso

 

Firmas autógrafas del maestro

«Retrato en grupo»

 

«Retrato de una dama con mantilla»

 

«Predicadores del bien y del mal» fotografia de Chicharro y Gregorio Priego

«Il penduto» fotografia de Chicharro y Gregorio Priego

Placa de su casa en la Plaza Vázquez de Mella de Madrid

 

Rosario Suárez Castiello

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Rosario Suárez-Castiello

SUAREZ-CASTIELLO, Rosario  P         1925  MADRID        MADRID

 

Rosario Suárez-Castiello y Mumbert se inscribió en nuestra entidad en 1925 como pintora, con domicilio en la Calle Lista, 87 de Madrid.

Rosario Suárez-Castiello en su juventud

 

Su nieta, Concha Gil García, nos confirma que nació el 30 de septiembre de 1893 y falleció el 18 de enero de 1986, cuando contaba con 93 años de edad.

Era hija de Manuel José María Suárez Castiello y Espada (fallecido en el año 1900)  guatemalteco de origen asturiano, y de Ester Mumbert y López de Arbona, de origen catalán, fallecida en 1960; el matrimonio tuvo cuatro hijos: Guillermo, Trinidad, Carmen y Rosario.

Pasó su infancia en Madrid, rodeada de un ambiente académico y culto en el que el arte y la cultura eran enseñanzas habituales de su progenitor, con quien compartió su pasión por la pintura.

Su padre, socio fundador de la Sociedad Fotográfica de Madrid, de la que llegó a ser su primer Presidente, estaba muy al día de los avances de la técnica, inmerso además en el ambiente artístico de finales del siglo XIX, y contaba con grandes amigos artistas, como Timoteo Pérez Rubio, miembro de la Asociación de Pintores y Escultores y discípulo del también socio Adelardo Covarsi, y del paisajista José Franco Cordero.

Retrato inacabado de su padre

 

Además, también pintaba y acudía al estudio del afamado Casado del Alisal, uno de los socios Fundadores de la AEPE, si bien el descubrimiento de las técnicas fotográficas le hicieron decantarse por esta disciplina.

En un ambiente propicio para las artes, Rosario comenzó a dibujar y acudió a distintas academias particulares de bellas artes, pero no en una enseñanza oficial y reglada, sino más bien desarrollando una afición especial que finalmente la cautivó.

Copia de la Venus de Tiziano del Museo del Prado

 

Rosario se casó muy joven y quedó viuda muy joven también. Su esposo, Adrián Gil, algo mayor que ella, falleció en unas vacaciones estivales en San Sebastián, debido a la gripe de 1918, dejando al cuidado de la joven artista a dos hijos: Rosarito, que nació ese mismo año y falleció en 1992, y Adrián, que contaba con solo tres años (1915- 19/03/2004, casado con Conchita García Reguera y con hijos Concha, Paloma y Adrián).

A partir de ese momento, la vida de Rosario cambió, y pese a no tener estrecheces económicas, se dedicó por completo a sus hijos.

Cuando ya habían dejado atrás su niñez, Rosario retoma la pintura y frecuenta el ambiente artístico de la época.

En febrero de 1928 participará como jurado en el concurso de belleza infantil organizado por la revista “La Moda Práctica”, en el que la niña “Rosarito Gil y Suárez Castiello” resulta ganadora del segundo premio (medalla de plata).

Folleto de la exposición en el Lyceum

 

En abril de 1928 realizó una exposición en el Club Femenino Lyceum, en la que presentó diez cuadros de paisajes y retratos en los que ya se apuntó que “la paleta de la inspirada pintora es rica en claridades de luz y de color, que juegan, en su mano, ágilmente, según una técnica de tipo moderno. En los paisajes, de Alcudia y de La Granja están resueltos los arduos problemas pictóricos del género, de una manera reveladora de la emoción con que los ha sentido la artista; uno de ellos, en armonías de amarillos insinuados, es un acierto cabal”.

Recogida la información en distintos medios como el ABC, en el periódico El Heraldo de Madrid aparece una reproducción de la obra más notable de la muestra, titulada “Ritmo”, mientras que en La Nación, se especifica que la artista es la “viuda de Gil”.

Blanco y Negro, «Mi hija Rosario»

 

Los cuadros que presentó en aquella ocasión fueron: “Los olivos y el valle” (Alcudia), “Tarde de primavera”, “Mañana de primavera”, “El Palacio de San Ildefonso”, “La casita olvidada”, “Verja escondida”, “Ritmo”, “Juventud”, “Sol de septiembre” y “Carmencita Ayza” (retrato).

Además, la revista Gran Mundo, la presenta bajo el subtítulo de “Las artistas que triunfan”, en la que se dice que “hace algún tiempo ya Royal (el nombre del periodista que escribe la nota) tuvo el honor de ocuparse de las obras pictóricas y literarias de esta artista de sensibilidad exquisita y de arte depurado que se llama Rosario Suárez Castiello, reconociéndola como una legítima esperanza de la pintura española. Ahora podemos decir que ya no es una esperanza, sino una realidad; como lo ha probado en la exposición que ha hecho este mes de mayo pasado en el saloncito de exposiciones del Lyceum-Club Español, la que ha llamado justamente la atención de todos los grandes críticos y del público culto y artista que acude a estos certámenes. Rosario Suárez Castiello ha presentado varios cuadros de figura y de paisaje que son un verdadero encanto de técnica y de arte concienzudo. Entre los paisajes, es un alarde de suave finura y de verdad en su luz y también en su técnica el titulado “Tarde de primavera”. Entre sus cuadros de figura, siendo todos muy apreciables, son dignos de mención el retrato de niña que titula “Carmen Aiza” y su gran cuadro, el que podemos considerar como el “clou” de su obra y que se llama “Ritmo”. En esta elegante y bellísima figura de mujer, que es un alarde de buen gusto y de perfecto conocimiento de la pintura, en la cual con tonos suavísimos hace resaltar una figura vigorosa de una mujer engalanada a la española, que tiene además de muchas cualidades, todas estimables, la de hacer ver que Rosario no pinta imitando a nadie y que nadie influye sobre ella, no más que la verdad en la pintura y un amor por el arte ferviente y único. Felicitamos a la artista que en tan poco tiempo ha triunfado tan definitivamente y esperamos que la nueva vez que nos regale nuestra vista con la exposición de sus nuevas obras, tendremos como ahora igual motivo para felicitarla y llamarla “Maestra”, ya de un modo rotundo y para siempre”.

Revista Gran Mundo

 

En 1929 aparece una reseña en el Blanco y Negro de la nueva exposición de Rosario, en la que se recuerda que en la exposición del Lyceum presentó una gran obra titulada “Ritmo”, que también se exhibe en esa ocasión, junto a obras que sostienen “con gran firmeza su fuerza expresiva. Un retrato titulado “Mi hija Rosario”, ofrece interesantes calidades”…

Ritmo

 

Por una información publicada en el Heraldo de Madrid en junio de 1929, sabemos de una nueva exposición colectiva celebrada en el “Salón de El Heraldo”, en la que participará junto a otras artistas como Marousia Valero, María Luisa Pérez Herrero, Amparo González Figueroa, Marisa Roeset, Gisella Eiffnusi, María de los Angeles López Roberts y Lola de la Vega. Lo interesante de la muestra es que es de obras femeninas por vez primera agrupadas en Madrid y organizada por Teresa de Nyssen, quien seleccionó las pintoras que debían formar parte de la muestra.

El Heraldo de Madrid, la artista es la tercera por la izquierda

 

La información incluye una fotografía en la que aparecen todas las artistas participantes, aunque sin identificarlas, si bien gracias a la familia, sabemos que Rosario es la tercera por la izquierda.

Socia del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid entre los años 1930 y 1935, en la que aparece inscrita como pintora.

En 1932 surge la revista cultural Noreste, en Zaragoza, a iniciativa de , en cuyo décimo número participa, un ejemplar dedicado a las mujeres heroínas de vanguardia, aquellas «Heroínas españolas modernas son las mujeres que desafían la desapacibilidad del actual vivir, consagrándose a una gimnasia espiritual que produce frutos sólidos y duraderos. Como las artes y la poesía se enriquecen cuanto que se alegran con sus aportaciones, creímos procedente ofrecerles un sencillo homenaje en nuestras páginas […]».

Distintos paisajes de la artista

 

En 1934, participa en el Salón de Otoño, como así lo recoge el ABC, destacando que es una artista que está “inspirada en sus retratos”.

En la publicación de 1935 aparecen recogidos los trabajos de escritoras y artistas como Carmen Conde, María Luisa M. de Buendía, Elena Fortún, Margarita de Pedroso, Juana de Ibarbourou, Rosario Suárez-Castiello, Josefina de la Torre, María Cegarra Salcedo, María Dolores Arana, María Teresa Roca de Togores, Maruja Falena, Ruth Velázquez, Menchu Gal, Rosario de Velasco, Ángeles Santos, Norah Borges,  Dionisia Masdeu,…

De hecho, la revista publica en ese número una poesía de Rosario y además la fotografía de uno de sus cuadros titulado “Retrato”.

Retrato

 

 

Y es que Rosario, además de pintar también escribe. Recogemos una de sus poesías, publicada en este número, y titulada “Capricho azul

¡Azulada florecilla,

Miosotis,

Que a la orilla de un remanso del riachuelo te acoges;

Con los azules del cielo

Te pintaron los colores,

Y de estrellitas se hicieron

Tus corolas, Miosotis!

Entre la yerba olorosa surge tu linda turquesa

Ávida del fresco borde,

Miosotis,

¡Bello marco del espejo

Que con primor te recoge,

Como absorbe de los cielos

Sus azules, Miosotis!

De ese color de infinito son los ojos de mi bella,

Que yo he de hacer que se antoje,

Miosotis,

Del encanto de tu espejo…

¡Quiero provocar el roce

De tres azules tan bellos

Y nítidos como soles!

Y en la florida mañana, ella vendrá a la pradera,

Toda temblando de goce,

Y yo veré cuando moje

El oro de sus cabellos

Haciendo vibrar las aguas que, constantes, te recogen…

¿Comprendes ya, Miosotis?…

¡Indefinible momento!

En su cristal, al fin calmo, surgirá el reflejo dócil:

La armonía clara, suave, de tres azules concordes,

Tu Flor, sus Ojos, el Cielo… ¡Todo lo que amo, Miosotis!

En mayo de 1935, la Librería Internacional de Zaragoza montó un escaparate especial que dedicó exclusivamente a jóvenes mujeres artistas y escritoras, en donde estaba incluida la artista junto a otras como Rosario de Velasco o Josefina de la Torre, miembros también de la Asociación de Pintores y Escultores.

Escaparate de la Librería Internacional de Zaragoza

 

La guerra fue un duro golpe para Rosario, que vivió en Madrid junto a su hija Rosarito, que arrastraba distintos problemas de salud que mantuvo a lo largo de toda su vida, y con su hijo Adrián en el frente.

La posguerra fue una etapa de superación interior y dedicación plena nuevamente a su familia, que la apartó de su vocación artística de forma pública.

El Liberal

 

Los momentos vividos en el frente por su hijo hicieron mella también en su salud, que logró recuperar gracias a sus constantes cuidados.

Página de Blanco y Negro en donde apareció una reseña de  la artista

 

Sí tenemos noticias suyas del mes de marzo de 1946, gracias al artículo publicado en La Vanguardia Española y firmado por José Francés, quien fuera Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, respecto al Primer Salón Femenino de Bellas Artes, en el que se subraya su participación, si bien no se especifica si es con un paisaje o bodegón. Organizado por el semanario “Domingo” y patrocinado por la Dirección General de Bellas Artes, se llevó a cabo en el Museo de Arte Moderno.

El pintor Román Bonet Sintes, conocido como Bon, le hizo una caricatura que conocemos también  gracias a su nieta Concha Gil.

 

Escritora de distintas revistas y publicaciones literarias y culturales, principalmente en la década de los años veinte y treinta, que firmaba como Soledad Montes, publicó bajo ese pseudónimo dos novelas, la titulada “El punto de partida. Novela de psicología normales”, de 1951 y “Tres Romances ensoñados”, de julio de 1953.

 

Su familia conserva manuscritas sin publicar, otras dos tituladas “El otro Julio. Historia de un hondo amor” y “La tremenda historia”.

Vivió para sus hijos, ocupándose de ellos en distintas etapas de una vida dedicada a los demás. Era independiente y moderna para su tiempo, pero la tristeza vivida y las penurias provocadas por la guerra civil, fueron cicatrices que marcaron para siempre su existencia.

Retrato de mi hija Rosario

 

Rosario Suárez-Castiello y la AEPE

* En el VI Salón de Otoño de 1925 figuró inscrita como Dª Rosario Suárez-Castiello, natural de Madrid, donde reside, en Claudio Coello, 116. Al mismo presentó las obras:

314.- “La fuente de Latona” (Jardines de San Ildefonso), óleo, 77 x 87

315.-  “La carretera (San Ildefonso)”, óleo, 57 x 70

316.- “Encinar de Alcudia” (Ciudad Real), óleo, 50 x 65

* Al VIII Salón de Otoño de 1928 concurrió con la obra:

247.- “Carmencita Ayza” (Retrato, óleo) 0,75 x 0,67

* Al XIII Salón de Otoño de 1933 presentó dos obras:

Sala VII, 128.- “Sus libros”

Sala VIII 137.- “Abstracción”

 

Obra presentada al VI Salón de Otoño

 

Obra presentada al VI Salón de Otoño

 

«Rosario»

«Mi hijo Adrián»

«Rosario»

 

«Retrato»

«Adrián»

«Mujer con mantilla»

 

Convocado el VI Salón de Arte Abstracto de la AEPE

La Asociación Española de Pintores y Escultores  ha convocado la que será la sexta edición del Salón de Arte Abstracto al que podrán concurrir todos los artistas residentes en España que lo deseen y que se celebrará de forma física en las Salas de Exposiciones “Juana Francés” y “Pablo Serrano”, de la Junta Municipal del Distrito de Tetuán, del 7 al 29 de abril de 2021.

Recordemos que las anteriores ediciones del Salón de Arte Abstracto han cosechado un éxito de crítica y público tremendos y sitúan así a la AEPE en primera fila de los acontecimientos culturales que se desarrollan en toda España, gracias a una calidad insuperable, a una participación entusiasta y a un montaje espectacular en el que tanto los organizadores como los participantes, ganamos en prestigio, arte y maestría.

El Salón de Arte Abstracto se convoca con la idea de sentar las bases para hacer del arte abstracto una fuente de reflexión y de conocimiento que a todos enriquece. En sentido opuesto, la institución convoca el Salón de Arte Realista, con idéntica finalidad y criterios para hacer del arte figurativo o hiperrealista una continua experiencia creadora que aportará todo tipo de conocimientos y la belleza de otra realidad, que sólo en las manos de todos los socios artistas está y que es la antípoda del abstracto y su representación. Los dos Salones se convierten así en inmejorables oportunidades para presentar el talento y la calidad que tienen todos y cada uno de los socios de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Cada autor podrá concurrir al certamen con cuantas obras originales desee, siendo libres el tema y la técnica, haciendo del arte abstracto signo y símbolo, tanto en su capacidad de producir las más variadas emociones como en representar los más increíbles estímulos.

El certamen incluye las secciones de pintura (dibujo, grabado y acuarela) y escultura El tamaño mínimo será de 50 x 50 y el máximo de 150 x 150. Cada obra presentada llevará al respaldo el nombre del autor, domicilio, el título, la técnica empleada y las medidas.

Se otorgarán los siguientes premios: MEDALLA DE PINTURA JOSE MARIA LOPEZ MEZQUITA, dotada con Medalla y Diploma de la AEPE, la MEDALLA DE ESCULTURA ÁNGEL FERRANT Y VÁZQUEZ, dotada con Medalla y Diploma de la AEPE y Distintas MENCIONES DE HONOR, dotadas con Diploma. El Jurado de Calificación podrá conceder las Menciones de Honor que estime convenientes. El jurado, que designará la concesión y orden de los premios, seleccionará las obras para la exposición y estará facultado para dirimir cualquier eventualidad no prevista en las bases, estará formado por expertos de reconocido prestigio.

Toda la información está ya disponible en esta misma web, pestañas “Certámenes”, Subpestañas “Bases de Cartámenes” y en “Salón de Arte Abstracto”.

Bases VI Salón de Arte Abstracto 2021

 

VI Salón de Arte Abstracto de la AEPE

Del 7 al 29 de abril de 2021

Salas de Exposiciones «Juana Francés» y «Pablo Serrano»

Junta Distrito de Tetuán

Calle de Bravo Murillo, 357

28020 Madrid

De lunes a viernes de 9 a 14 y de 16 a 19 horas.

Sábados de 10 a 14 horas.

Domingo y festivos cerrado

Metro Valdeacederas (línea 1), Plaza Castilla (líneas 1, 9 y 10)

Bus 49, 66, 124, 149

 

Convocado el concurso del Cartel anunciador del 88 Salón de Otoño de la AEPE

La Asociación Española de Pintores y Escultores acaba de publicar las bases del Concurso Cartel anunciador de la que será la edición número 88 del Salón de Otoño que se celebrará del 28 octubre al 28 de noviembre de 2021en la Casa de Vacas del madrileño Parque del Retiro.

Podrán concurrir al mismo únicamente los artistas socios que lo deseen.

Cada autor podrá concurrir con cuantas obras desee, siendo libres el tema y la técnica.

El tamaño será de 40 x 60 cms preferiblemente en formato vertical.

La importancia que está cobrando esta cita queda de manifiesto al convertirse en la imagen visual de la convocatoria, con la publicidad en distintos medios que ello conlleva, una oportunidad única para los socios de hacerse más visibles y estar presente en las distintas redes de comunicación sociales como facebook, twitter e Instagram, en las que tiene presencia real la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Incentivos que unidos a la promoción del evento y la cartelería utilizada en la convocatoria, se convierten en un anuncio del artista y del evento.

Tal y como señala el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo López, al cerrar su intervención en la inauguración de la pasada edición del Salón de Otoño, “ya estamos preparando y trabajando en el 88 Salón de Otoño”, y buena prueba de ello es la convocatoria que se publica, para una gran cita artística del arte y la cultura como es el tradicional Salón de Otoño, y todo ello, de la mano de esta Asociación Española de Pintores y Escultores.

Recordemos que en pasadas ediciones los ganadores del certamen fueron José Manuel Chamorro, Manuel Gracia, Carmen Durán, Rodrigo Hurtado Parra, Luis Javier Gayá, Javier Ortas y Alejandro Aguilar Soria.

Toda la información está ya disponible en esta misma web, pestañas “Certámenes”, Subpestañas “Bases de Cartámenes” y en “Salón de Otoño”.

Bases del concurso del cartel anunciador 88 Salón Otoño 2021

 

 

 

Convocado el certamen Pintura de interiores: naturalezas muertas y bodegones

Con fecha de diciembre, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, y la Secretaria General de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez, firman las bases que habrán de regir en la convocatoria de la exposición temática PINTURA DE INTERIORES: NATURALEZAS MUERTAS Y BODEGONES, que de forma extraordinaria se celebrará de forma física en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Moncloa, de la Junta Municipal del Distrito de Moncloa-Aravaca, del 5 al 25 de febrero de 2021.

En la línea de encontrar siempre nuevas formas que posibiliten y den visibilidad a los artistas, la centenaria Asociación Española de Pintores y Escultores propone ahora a sus socios y a cuantos creadores quieran también sumarse, una exposición con un tema que de una u otra forma, todos los artistas han tocado en algún momento de su trayectoria.

Son muchos los socios y artistas que han hecho naturalezas muertas y bodegones, prolongando así una larga tradición en la que los artistas españoles siempre destacaron por la personalidad de sus obras, frente a los pintores flamencos o italianos, ya que en España, encontraron un gusto que los envolvía con un halo casi místico y religioso, impregnados de altas dosis de simbolismo.

Representar objetos sin vida en un espacio determinado ha logrado unos exquisitos arreglos llenos de encanto, de colores y con una iluminación que produce efectos de serenidad, bienestar y armonías difícilmente logrados en otros géneros. A pesar de la escasa representación de bodegones pintados por artistas españoles en las colecciones reales y en el propio Museo del Prado, no pueden hacernos olvidar a artistas como Blas de Prado, Juan Sánchez Cotán,  Navarrete, Alejandro de Loarte, Felipe Ramírez, el español Juan Van der Hammen y León, todos ellos de la escuela castellana, sin olvidar a José de Ribera, de la valenciana, o a Zurbarán y Velázquez, de la escuela andaluza. Pero no podemos olvidar tampoco a Juan de Arellano, Pedro de Camprobín, Antonio de Pereda, Juan de Valdés Leal y a pintores y escultores como Antonio López, Amalia Avia, Julio López, Eduardo Naranjo y tantos otros que seguramente nos vienen a la memoria y han hecho de estos géneros verdaderas obras maestras.

En la actualidad, tantos socios de la AEPE, tantos artistas maravillosos, podemos hacer de una temática tan asidua en la tradición artística española, una auténtica muestra del mejor arte contemporáneo de estos géneros en una magnífica exposición en la que conseguir hacer de esta cita una grandiosa oportunidad de presentar el talento y la calidad que tenéis todos y cada uno de los socios de la Asociación Española de Pintores y Escultores, a quienes me honra especialmente representar.

José Gabriel Astudillo López

Presidente

Toda la información está ya disponible en esta misma web, pestaña “Otras exposiciones”, en la pestaña “Certámenes”, Subpestaña “Bases de Cartámenes”

 

Bases Pintura de interiores, naturalezas muertas y bodegones

 

 

 

PINTURA DE INTERIORES: NATURALEZAS MUERTAS Y BODEGONES

Del 5 al 25 de febrero de 2021

Inauguración: 5 de febrero, 19 h.

Sala de Exposiciones

Centro Cultural Moncloa

Junta Municipal de Moncloa-Aravaca

Plaza Moncloa, 1

28008 Madrid

Horario de visitas L a V: de 11 a 14 h. y de 17 a 20’30 h.

Metro: Moncloa (líneas 3, 6)

Bus: 1, 44, C2, 82, 132, 138, 160, 162, C1, 161, 83, 133, A, G, 46, 16, 61

Sandra Molina expuso en Reus

La socia Sandra Molina termina de exponer sus últimas creaciones en la Galería CT ART Gallery de Reus, Barcelona.

Escultora de sentimientos, sus esculturas nos permiten soñar, evocando sensación de calma, tranquilidad, dulzura para quien las contempla, pues el arte en si no se trata solo de mirar, sino de sentir.

Escultora de obra figurativa e  influencia mediterránea, esculpe sentimientos a través de la figura femenina con la emoción de quién esculpe en parte su propia historia en este mundo, intentando dejar en él, recuerdos, sueños y sentimientos, forjados de la arcilla que trabaja y de su propio arte. ( J. Curto )

La secuencia de esculturas que nos ofrece Sandra Molina revela la persistencia de una constante inspiración equilibradamente clásica que la artista sabe matizar, desarrollar y completar de forma inteligente.

Toda le elegancia y gracilidad existente en sus piezas se convierte en estatismo y perplejidad con sus materiales, en los que juega con distintos contrastes; figuras de cuerpo rudo, fuerte y firmemente anclado en el suelo, pensantes a cualquier sugerencia, pero sin poder evitar el desengaño y la sorpresa de sus rostros.

La obra de Sandra Molina despierta sueños, pero también nostalgias, tristezas, ideas. (R. Loscos).

 

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