Javier Sierra, colaborador habitual de la AEPE, ganador del Premio Planeta

El autor superventas Javier Sierra se alzó ayer con el LXVI Premio Planeta de novela con el manuscrito de El fuego invisible, presentado con el título provisional de La montaña artificial bajo el seudónimo de Victoria Goodman. «Quiero dedicar esta novela a los compañeros escritores», afirmó emocionado por el «momento impresionante» ya que «se trata de la palabra donde reside la fuerza creativa de nuestra civilización». «Es en el uso de la palabra donde está el origen de la bondad y de la maldad, ése es el fuego invisible que tenemos todos en nuestro interior», explicó el autor en relación a su novela. En concreto, la trama apunta al origen de una palabra «que cambió el destino de Europa en el siglo XII»: «Ésa palabra es Grial».

Su especial colaboración con la Asociación Española de Pintores y Escultores comenzó en el año 2014, cuando en la sede social de la centenaria entidad, presentó por primera vez ante un público especializado, compuesto por pintores, restauradores, críticos de arte y artistas en general, la novela El Maestro del Prado.

Tal y como afirmó el propio Javier Sierra, era la primera vez desde que se publicó la novela, que se dirigía especialmente a un público formado principalmente por pintores, es decir, a aquellos que narran con sus lienzos las historias que él ha querido desentrañar en su libro, haciéndoles notar la importancia de cuanto pintan para todos aquellos que observan sus obras.

El público, que estaba entusiasmado por la forma directa, clara y sencilla con la que mostró la temática, fue receptivo hasta el último momento de la charla, abriéndose después un turno de preguntas que resultó muy animado y en las que Javier Sierra contestó a curiosas preguntas y matizó muchas afirmaciones.

En animada charla, y antes de levantar la sesión, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, le hizo entrega de un grabado que reproduce la carátula de la Gaceta de las Bellas Artes, elaborada por el Departamento de Grabado de la entidad, así como de una Medalla de la AEPE, que Javier Sierra agradeció cariñosamente.

Justo después, firmó muy artísticamente en el Libro de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, y recibió un apunte de su retrato, elaborado por los alumnos del Taller de Retrato que se desarrollaba en la sede de la entidad.

Javier Sierra se tomó mucho interés por este encuentro, prueba de ello es que lo reflejó en su twitter antes y después del acto, y también en su facebook.

A raíz de esta visita a la sede social, la Gaceta de Bellas Artes del mes de mayo de 2014 publicó una entrevista en exclusiva realizada por la Secretaria General de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez, que puede verse en esta misma web, pestaña “Noticias y publicaciones”, subpestaña “Entrevistas y reportajes”.

En el mes de junio  de 2014, la AEPE celebró una fiesta fin de curso, una jornada especial de puertas abiertas, que contó con la asistencia de muchos socios y amigos y en la que el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, quiso agradecer de forma personal a cada uno de los asistentes,  su implicación con nuestra entidad.

Para esta fiesta fin de curso acudieron los alumnos del Taller de Retratos, amigos, socios y artistas que quisieron realizar una gran sesión en la que pintaron a quienes quisieron posar para la ocasión, y en la que tuvimos un modelo de excepción como fue el conocido escritor y periodista Javier Sierra, quien mantiene una estrecha relación con la Asociación Española de Pintores y Escultores de colaboración y apoyo incondicional.

Pero hubo además otra sorpresa y es que la cadena de televisión Telemadrid, quiso vivir con nosotros la emocionante sesión y así lo plasmó en su Telediario de las 9, con un reportaje elaborado por la periodista Teresa Iborra, que acercó a todos los teleespectadores la realidad del retrato en España.

Se da la circunstancia de que ésta ha sido la primera vez que la televisión ha entrado en nuestra sede de la Calle Infantas. Bien es verdad que algunos actos organizados por la Asociación Española de Pintores y Escultores han salido ya en televisión, pero era ésta la primera vez que nuestra sede lo hacía.

Javier Sierra, que se mostró encantado de posar para tan variopinta concurrencia, hizo las delicias de los allí reunidos y estuvo, como ya es habitual en él, atento, amable, solícito y paciente, declarando sentirse “muy honrado” por hacer de modelo improvisado.

En septiembre de ese mismo año, Javier Sierra nos sorprendía al mencionar a la centenaria Asociación Española de Pintores y Escultores en el libro que acababa de ver la luz “La Pirámide inmortal”, el último libro de Javier Sierra en el que Napoléon se enfrenta a uno de los mayores deseos del hombre: la vida eterna. En 2002 Sierra publicó “El secreto egipcio de Napoleón”, pero en esta ocasión se trataba de una revisión completa, mejorada, de una reescritura de esa aventura, con una trama mejor y nuevos personajes.

La generosidad de su autor para con nuestra entidad, lo llevó a incluir el nombre completo de la Asociación Española de Pintores y Escultores en el apartado de Agradecimientos, en donde aparecen mencionados José Gabriel Astudillo y Mª Dolores Barreda como Presidente y Secretaria General respectivamente. Tal y como el autor nos comentó, podía haberlos mencionado a título individual y particular, pero preferió devolver así parte del cariño que siempre ha recibido por parte de los artistas y socios.

Javier Sierra contó para la edición de este libro con la colaboración especial de José Gabriel Astudillo, quien realizó cuatro dibujos de unos bajorrelieves, motivo por el cual aparece también en las primeras páginas del mismo.

Ya en marzo de 2015, Javier Sierra no dudó en aceptar la invitación de la AEPE para formar parte del Jurado del 50 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, repitiendo su colaboración en las ediciones del 51 y 52 Premio Reina Sofía.

Javier Sierra (Teruel, 1971) no sólo es uno de los autores de ficción más traducidos de los últimos tiempos -en torno a una cuarentena de lenguas-, sino que es el único escritor español que ha conseguido trepar a la lista de más vendidos de The New York Times. Entró al ansiado top ten en 2006 con La cena secreta.

 

Experto del thriller de enigma histórico y autor de una decena de libros entre novela y ensayo, Sierra lleva más de una década demostrando con creces sus dotes de comunicador en radio y televisión, como tertuliano, colaborador habitual o incluso director de varios programas para la pequeña pantalla, siempre en torno al misterio y al pasado. Entre sus obras destacan además del citado best-seller La cena secreta (2004), las novelas El maestro del Prado (2013) y La pirámide inmortal (2014), para no mentar su producción ensayística también de tirón entre el gran público amplio con títulos como La ruta prohibida y otros enigmas de la Historia (2007) y En busca de la Edad de Oro (2000).

Javier Sierra regresa a su sustancia más pura y a la que más partido literario le ha sacado porque El fuego invisible trata del tema por antonomasia de las novelas del género: el misterio del Santo Grial. Un joven profesor, afincado en Dublín, de origen español y nieto de un famoso escritor, viaja por unos días a Madrid a fin de participar de un extraño grupo de estudio que se dedica a seguir el rastro de la famosa reliquia cristiana en la literatura y el arte. Y lo que parece una mera investigación científica pronto se transformará en otra cosa, tras el asesinato de uno de los investigadores. Tras la peligrosa pista del codiciado Grial la trama despliega, como es habitual en el autor, mucha erudición histórica y una gran paleta de referentes culturales, a través de múltiples escenarios españoles.

La AEPE quiere hacerle llegar su más sincera felicitación por tan merecido galardón.

El 52 Premio Reina Sofía de la AEPE ya está en el GOOGLE CULTURAL INSTITUTE

Como todos los socios y seguidores de la AEPE saben, la centenaria entidad trabaja duro para que la Asociación Española de Pintores y Escultores sea reconocida como una de las más prestigiosas de España, avalada por sus exposiciones, certámenes y convocatorias, todas ellas posibles gracias a sus socios, a quienes su Presidente, José Gabriel Astudillo López, no puede más que agradecer su constante fidelidad y entrega.

Fruto de la estrecha colaboración con Google, entidad que en exclusiva colabora en el Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, tenemos la oportunidad única y totalmente envidiable, de que la AEPE se encuentre formando parte del GOOGLE CULTURAL INSTITUTE.

Google Cultural Institute es el Proyecto de Arte de Google, en el que se hace un esfuerzo ejemplar para que el material cultural importante esté disponible y accesible para todos, con la finalidad de preservarlo y sobre todo, para educar e inspirar a las generaciones futuras.

El proyecto se ha asociado a una serie de instituciones del prestigio y la categoría del Museo Británico, el Teatro Real, Museo de la Acrópolis, Fundación Banco Santander, Fundación Mapfre, Museo Arqueológico Nacional… y desde hace ya un año, la Asociación Española de Pintores y Escultores también está presente entre los grandes con las siguiente exposiciones: CervARTES, el tributo itinerante de la AEPE que a lo largo de un año recorrió los escenarios del inmortal genio, y el 50, 51 y 52 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, éste último, que termina de subirse a la plataforma y permite ver de forma dinámica y exclusiva, las obras premiadas y seleccionadas en esta última edición.

Estamos intentando que cada muestra y cada exposición de la Asociación Española de Pintores y Escultores, sea visible en el GOOGLE CULTURAL INSTITUTE y sea un nuevo motivo de orgullo para todos sus miembros.

Es este un gran paso para una institución centenaria como la nuestra, que nos permite estar presente en tan importante proyecto y llegar a millones de usuarios de todo el mundo, que os invitamos a descubrir si aún no lo conocéis en la dirección: www.google.com/culturalinstitute/home

https://www.google.com/culturalinstitute/beta/partner/asociacion-espanola-de-pintores-y-escultores?hl=es

 

Fundición Codina, colaborador del 83 Salón de Otoño

La historia de cinco generaciones de esta familia es la historia de nuestro patrimonio escultórico. Su origen se remonta a la actividad de Federico Masriera y Francesc Vidal en la Barcelona modernista del siglo XIX. En 1891 Federico abrió su propia fundición artística, junto a su sobrino, a la que llamarían Masriera y Campins, en la que recuperaron la técnica de la cera perdida. Al cabo de un tiempo Masriera abandonó la empresa y Campins se asoció con Benito de Codina. Poco después se trasladaron a Madrid y fueron el germen de la actual Fundición Codina Hermanos, cuyos hornos desde la calle Cartagena a la de Albarracín hasta llegar al emplazamiento actual en Paracuellos del Jarama han dado forma a las obras de más de 750 escultores utilizando 12.000 toneladas de bronce fundido.

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Fruto de una intensa y estrecha labor de colaboración con la Fundición Codina, en el año 2014 se estableció la concesión del “Premio Fundición Codina”, dotado con una importante escultura artística salida de sus talleres o la fundición de una obra, para la edición número 81 del tradicional Salón de Otoño.

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Los hermanos Miguel Ángel y Marisa Codina en el 81 Salón de Otoño de la AEPE

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Desde entonces, esta será la tercera edición consecutiva en la que participe la histórica Fundición Codina, que también apoyó a la Asociación Española de Pintores y Escultores con motivo de la celebración del 50 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, con la fundición en bronce de una obra original e inédita de Julio López Hernández, que José Gabriel Astudillo, Presidente de la AEPE, regaló a S.M. la Reina doña Sofía, Presidenta de Honor de la centenaria institución, agradeciendo su presencia y por el aniversario.

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José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, entrega a S.M. la Reina doña Sofía una medalla fundida por Codina Escultura, obra de Julio López Hernández, como reconocimiento a la Presidenta de Honor de la AEPE en el 50 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

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José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, junto a Marisa y Miguel Ángel Codina, y la madre de ambos, y la Secretaria General de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez

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S.M. la Reina Doña Sofía saluda a la familia Codina con motivo de la exposición de obras del 50 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

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Un poco de historia

De la amistad de juventud entre Federico Masriera y Francesc Vidal, surge la semilla de la Fundición. Francesc Vidal, al frente de las industrias artísticas F. Vidal y Compañía, fue uno de los impulsores de las artes decorativas en los albores del Modernismo.

Desde que abrió su primer establecimiento el año 1878, destacó por la valiente iniciativa de introducir en Cataluña un nuevo concepto de decoración de interiores desde una perspectiva global, moderna y artística. Los grandes talleres Vidal fueron centro de experimentación y de creación, donde los ideales del movimiento inglés Arts & Crafts tuvieron respuesta en cada una de sus secciones artísticas.

Más de doscientos artesanos trabajaban en la construcción de interiores y de muebles que eran generalmente identificables por la combinación de elementos decorativos. Federico Masriera, aprendió el oficio en el prestigioso taller de joyería y platería de su padre José Masriera. Entre los miembros de la familia Masriera, dedicada a la orfebrería desde 1839, destaca también la figura de su hijo Luis, responsable de los diseños de la considerada mejor colección de joyas del mundo. Sus diseños inspirados en el Modernismo revolucionaron el mundo de la joyería española.

Francesc y Federico fueron los impulsores de las artes decorativas a la luz del Modernismo. Sus biografías se entrecruzan con nombres tan importantes como Domenech i Montaner, Gaudí, Ramón Casas, Santiago Rusiñol, Miguel Blay, etc.

En el Castell dels Tres Dragons, concretamente en el restaurante de la Exposición y bajo la dirección de Lluis Domènech i Montaner y Antoni M. Gallisà, se reúne un grupo importante de artistas. Muchos de ellos habían colaborado con Francesc Vidal, un auténtico promotor de las artes plásticas. Así, las figuras de Frederic Masriera, Eusebi Arnau, Antoni Rigalt y Jaume Pujol, contribuirán al auge de las artes decorativas.

La sociedad no pudo ser más fructífera y la artesanía Modernista catalana experimentó un fuerte crecimiento, especialmente a partir de sus trabajos. Llevado de su entusiasmo e interés en favor y desarrollo de la industria artística Federico Masriera invirtió su capital en la ampliación de los talleres de fundición artística con los adelantos conocidos.

Se empezaron entonces a fundir grupos escultóricos de gran tamaño, destacando la estatua de Colón, en Barcelona; figura que corona el monumento inaugurado en junio de 1888 con motivo de la Exposición Universal de ese año.

La sociedad se disuelve y, en 1891, monta Federico su propia fundición artística, que a partir de 1896 pasa a llamarse Masriera i Campins al asociarse con su sobrino Antoni Campins. Una de sus aportaciones fue la recuperación de la técnica de la fundición a la cera perdida, que daba mayor calidad a las piezas. Realizaban reproducciones de obras de arte antiguas y crearon los llamados «bronces de salón», especializándose así en la escultura decorativa de pequeñas dimensiones que se encontraba al alcance de un público más amplio.

“…Sea por lo reciente de la aplicación del procedimiento en España, sea por la escasez de publicaciones que traten de tales materias en nuestro país, y sobre todo por el número relativamente reducido de los que aquí se interesan por las cosas de arte, es lo cierto que se desconoce casi por completo la fundición a cera perdida…”

Así comienza el artículo publicado en 1903, en la Revista de Obras Públicas, de Federico Masriera, fundador de la Fundición Artística Masriera y Campins, antecesora de la actual Codina Hermanos.

Han transcurrido más de 110 años del citado artículo y cinco generaciones, continuando siempre en este oficio, con los mismos principios de nuestro fundador. “No puede ser un proceso exclusivamente mecánico e industrial, debe haber también sentimiento artístico en casi todas las operaciones.”

Al tratarse de un procedimiento nuevo en España, desde el principio hubo que afrontar grandes dificultades, la falta de algunos materiales, experiencia de los operarios, deficiencias del local, etc.

Se realizaron ensayos con piezas pequeñas y en diciembre de 1893 se fundió la primera obra de gran tamaño a la cera perdida en España. Era un grupo de tres figuras titulado “GERONA 1809”, obra del escultor Antonio Parera.

Hasta entonces, las obras fundidas a la cera perdida que se erigieron en nuestro país se habían realizado en el extranjero, principalmente en Italia. Pronto se consiguió el interés y la confianza de los artistas más afamados, que muy pronto cesaron de enviar sus modelos al extranjero, para traerlos a esta fundición.

Después de aquel costoso aprendizaje, se montó un nuevo establecimiento con grandes elementos artísticos y mecánicos. La fundición alcanzó tal desarrollo que de ella salieron los más importantes monumentos, con las firmas de los más reconocidos escultores españoles y algún que otro extranjero. La casa obtuvo el Gran Premio de Honor en la Exposición Universal de París de 1900.

En 1902 abrieron su propia tienda en Barcelona, decorada por Víctor Masriera. Estos fueron los cimientos de una industria que Antonio Campins, con veintidós años, inició después de un viaje por fundiciones de Roma, Milán y Nápoles.

Años después Masriera dejó la fundición y Campins se asoció con su cuñado Benito de Codina, bisabuelo de los actuales directores artesanos Miguel Angel y Mª Luisa Codina. Trasladaron la fundición a Madrid. Por entonces la llamaron “La Metaloplástica”.

Con el tiempo sus tres hijos, Francisco, Benito y Joaquín entraron a formar parte de la empresa. La fundición siguió siendo la más prestigiosa del país.

Después se incorporaron dos descendientes de Benito, Juan Codina y su hermano Miguel Ángel. Ya en ese momento la fundición se denominaba Codina Hermanos. Tras el fallecimiento de Miguel Angel, sus hijos Miguel Ángel y Mª Luisa recogieron el testigo, y hace pocos años se incorporó el último de la saga, el hijo de Mª Luisa,  Julio.

Codina ha sido testigo y protagonista de la evolución de las corrientes artísticas del país, desde los albores del Modernismo, las nuevas corrientes del Noucentismo catalán, las Vanguardias y el resto de los movimientos sociales y artísticos hasta llegar a la escultura actual. Esta es una extraordinaria aventura que ha sobrevivido del siglo XIX al XXI.

http://www.codinaescultura.es/exposiciones.html