Las Medallas de la AEPE: Eduardo Chicharro

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

      Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de su creador y en qué galardones se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

Medalla Eduardo Chicharro

del Salón de Otoño

 

En 1962 se creó la Medalla Eduardo Chicharro y se nombró un jurado especial para ella, ya que esta medalla tenía reglamentación propia, cuya documentación no ha podido encontrarse, si bien conocemos estos datos por notas sueltas. Esta distinción se adjudicaba entre los poseedores de una Primera Medalla, bien fuera en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes o en los Salones de Otoño.

En la Asamblea General Extraordinaria celebrada en la Asociación de Pintores y Escultores el 28 de junio de 1963, se presentó y admitió la propuesta de que quienes optasen a la “Medalla Eduardo Chicharro” tuvieran derecho a presentar más obras que aquellos que optaban a premios menores, en forma parecida a como bastantes años atrás se hacía ya con quienes eran Socios de Mérito o Socios de Honor, con el doble fin de homenajear a esos artistas y mantener así un alto nivel de calidad en el Salón de Otoño.

En 1966 se propuso que los galardonados con la “Medalla Eduardo Chicharro” pudieran optar al “Premio Princesa Sofía”, creado dos años antes, y que inicialmente se reservaba como premio especial para las Primeras Medallas de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes.

No fue hasta 1972 cuando la AEPE propuso al Ayuntamiento de Madrid que la “Medalla Eduardo Chicharro” y la “Medalla Mateo Inurria” tuvieran una asignación económica, dotando a cada una con 25.000 pesetas que fueron aumentando o disminuyendo con el pasar del tiempo, dependiendo siempre del presupuesto asignado.

Con el cambio de milenio, la dotación económica del Ayuntamiento de Madrid fue retirada y pese a las múltiples peticiones realizadas en este sentido, no ha sido escuchada la reclamación que la AEPE viene haciendo desde hace tantos años.

Autorretrato

 

Eduardo Chicharro Agüera

CHICHARRO AGUERAS, Eduardo    P   1910(F )   17.jun.1873  MADRID   MADRID   24.may.1949

 

Fundador de la AEPE

Presidente de la AEPE

Director General de Bellas Artes

Director de la Academia de España en Roma

Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

 

La carrera artística de Eduardo Chicharro se desarrolló con extraordinaria brillantez, siendo quizás el artista más galardonado de su tiempo, desde sus inicios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando hasta en los distintos certámenes nacionales e internacionales en los que participó.

Pese al éxito que el pintor disfrutó en vida, los historiadores del arte del siglo XX español lo han olvidado deliberadamente, por no formar parte de las corrientes de vanguardia.

Lo olvidan también intencionadamente, y le roban así su mérito y gloria propias, cuando en su biografía apuntan primero, y como hecho más destacado de su vida, el ser el progenitor del poeta Eduardo Chicharro Briones, a quien por supuesto, no se le niega su importancia, pero que gana siempre a costa de empequeñecer la figura de su padre.

Eduardo Chicharro fue un pintor “fin de siglo”, como la gran mayoría de los artistas que fundaron la Asociación Española de Pintores y Escultores y en los que encajan diversas corrientes artísticas como la denominada generación del 98, el realismo social, el simbolismo… Sensibilidades que no tienen por qué ser opuestas, excluyentes o contradictorias, pero en ningún caso se puede menoscabar la importancia de estos artistas, que no encuentran hueco en el Museo del Prado, ni en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía…

Un hueco merecido por ser grandes pintores y maestros reconocidos pero que por no tener obra en estos grandes museos, vagan en el limbo del olvido y la ignorancia.

Autorretrato, presentada al XXV Salón de Otoño

 

Eduardo Chicharro y Agüera nació en Madrid, en la Corredera Alta de San Pablo, el 17 de junio de 1873. Era hijo de Hijo del vidriero y decorador Eduardo Chicharro Serrano, fallecido prematuramente en 1875, y de la pintora santanderina Adela Agüera y Venero, que ya participara en las exposiciones del Círculo de Bellas Artes de Madrid de 1893 y 1897, y en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1899, a la que presentó la obra titulada “Un rincón de Asturias”.

Autorretrato, 1920

 

En este ambiente artístico, Eduardo fue educado con una exigente formación artística. Su madre le recordaba que su padre era artesano y un gran vidriero, y pese a que falleció cuando él solo contaba con dos años, su recuerdo seguía vivo en la pasión por el arte que compartía también con su madre, que buscó como primeros profesores para el infante a Antonio Eusebi, grabador, y al pintor Raimundo Mateos.

El más conocido Autorretrato del artista

 

Cuando se matriculó como alumno en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, ya había recibido su primera instrucción en la Escuela de Artes y Oficios de la misma ciudad.

En medio de una época de cambios continuos y fluir artístico, Chicharro supo aunar sus conocimientos con todo lo novedoso del momento, si bien su postura se basaba en la disciplina, el trabajo duro, una gran tenacidad, una singular laboriosidad y una extraordinaria fe en su propio arte.

Eduardo Chicharro, obra de Ramón Casas

 

Además, su madre le inscribió en las clases de Dibujo Lineal, de Adorno y de Figura que se impartían en el Centro de Fomento de las Artes. Comenzó sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios y en el taller de Manuel Domínguez, y allí coincidió con Marceliano Santa María, socio fundador también de la AEPE,  estableciendo con él una gran amistad que se mantuvo de por vida. Con quince años, ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes, la actual Academia de San Fernando, donde destacó rápidamente.

Adela Agüera y Venero, madre del artista

 

Fue en ella donde recibió clases de Carlos de Haes en Paisaje, que le impresionó fuertemente por su manera de innovar en la pintura, de Alejo Vera en Dibujo del Natural, de Dióscoro Teófilo de la Puebla, de Colorido, quien al corregirle le decía: “Para poner colores como usted los pone, mejor están en la paleta”, de Luis de Madrazo, de Jaime Morera y de José Moreno Carbonero.

Allí obtuvo muchos premios y diplomas, como el premio metálico de Colorido y Composición de 1896 (cuando tenía 23 años) que ya le daba derecho al título de profesor de dibujo.

Entre tanto, se presentó a varias de las convocatorias de Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, consiguiendo una Mención de Honor en la de 1896 y la Segunda Medalla en la de 1898.

Viajó por esas fechas a Granada e instaló un pequeño taller en los mismos Palacios Nazaríes.

Los modelos

 

Tras esta experiencia estudió en el taller de Sorolla, que consideró a Chicharro como uno de sus mejores y más brillantes discípulos.

En 1900 viaja a Italia tras obtener el primer puesto y la beca de la Academia. Allí coincidió con Manuel Benedito y con Fernando Álvarez de Sotomayor, constituyendo entre los tres la generación más brillante de pensionados de la era alfonsina.

Chicharro aprovechó la beca para viajar a Cerdeña, mientras sus compañeros eligieron el norte de Francia, Bélgica y Holanda. Roma significó el definitivo abandono de sus incipientes preocupaciones realistas en pos de una visión ensoñada de los viejos mitos literarios, que plasmó en sus lienzos con una estética que osciló desde la inicial influencia de Sorolla hasta un mayor apego a la simplificación del dibujo y a una ejecución en la que también pesa, paradójicamente, el ejemplo de Zuloaga.

Dama

 

Estos viajes le van a permitir completar su estilo sólido y estructurado, basado en una brillante composición y en un profundo conocimiento del color.

Durante varios años viajó por toda Europa, regresando a Madrid, debido a su delicado y prematuro estado de salud, convirtiéndose en uno de los protagonistas esenciales de la vida artística madrileña.

En 1904 consiguió la Primera Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes con “Los amores de Armida y Reinaldo”. A partir de entonces ya es considerado un maestro joven. En adelante se dedica a pintar escenas costumbristas del Madrid de la época, lo que se ha venido llamando “madrileñismo”, tendencia a la que recurren la mayoría de los pintores del momento.

Capilla de Nuestra Señora de la Soledad

 

Vive en Asturias un tiempo para pasar a Ávila tras su boda con María Briones Tardat, en 1904. Allí pasarán largas temporadas. Se trata de un período durante el cual elabora obras de carácter popular, representando muchos modelos sociales. A pesar de ese retiro en Ávila sigue presentándose a certámenes por todo el mundo.

El poema de Reinaldo y Armida

 

Obtiene Medalla de Oro de segunda clase en la Exposición de Munich de 1905 y la Primera Medalla en la Exposición Internacional de Barcelona en 1907. En la línea prerrafaelista se encuentra “Las tres esposas”, que presentará en la exposición Nacional de Bellas Artes de 1908, obteniendo de nuevo la Primera Medalla.

 

Dos versiones de «Reinaldo y Armida»

 

En 1910 funda en su estudio de Madrid la Asociación de Pintores y Escultores, que también preside en varias ocasiones.

En 1912 pinta “Dolor”, con el que obtiene la Primera Medalla de Oro de la Exposición Artística Internacional de Munich de 1913 y un año después, en 1914, recibe la Medalla de Oro en la Exposición de Bellas Artes de Berlín.

Los críticos le reconocen como uno de los pintores mejor dotados para el profesorado y reclamaron para él, en 1912, la dirección de la Academia de España en Roma, cargo que le concedió el Gobierno y que ejerció hasta 1925.

«Durmiendo al niño» y «Bodegón con pescado»

En su segunda estancia en Italia adoptó un gran interés por el color. A partir de aquí comienza a componer en profundidad, le importa la técnica, lo anecdótico y pierde en cierto modo la estilización de sus figuras.

Allí comenzó a ejecutar lo que se considera su obra maestra, “Las tentaciones de Buda”. Siempre sintió mucho interés por la cultura india y viajó a París para aprender más de ella. Aparte de demostrar unos grandes conocimientos pictóricos, anatómicos y animales, quienes observaban la obra, pensaban que Chicharro había estado años en la India hasta llegar a entender la filosofía y la obra del poeta Rabindranath Tagore, en la que se inspiró para su realización y que obtendrá en 1922, la Medalla de Honor de la Exposición Nacional de Bellas Artes.

«Pigmalión»

 

Un par de años antes, había sido elegido académico electo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Eduardo Chicharro logra nuevos éxitos. Su fama trasciende fronteras y los museos y coleccionistas de todo el mundo adquieren sus obras.

En 1926, Chicharro deja la Academia de Roma y se establece definitivamente en España, ejerciendo como profesor de Dibujo del Natural y de Colorido en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid.

En 1928 realiza su primera exposición monográfica bajo el título “Mujeres”, en la Sala Vilches de Madrid. Bernardino de Pantorba escribe en la Gaceta de Bellas Artes …”Lo que más admiramos en esta galería de mujeres es la sencilla facilidad con que están resueltas todas ellas. Dentro de gamas, por lo general, claras, con la luz de frente, para fijar mejor el carácter, las figuras mantienen la línea movida, rítmica, expresiva, y el color armoniosamente acordado. En algunas, la simplicidad de ejecución es pasmosa. Sobre el propio tono del lienzo, la curvada línea dice cuanto el autor quiere; el rostro y los brazos surgen de unas pinceladas de color muy diluido, puestas magistralmente, sin esfuerzo… las dificultades de los escorzos están vencidas; las telas, tratadas con suma destreza, y los fondos, hallados con gran acierto de entonación. Pintura, en fin, de la buena casta, de la que se asienta en las dos bases perennes: firmeza de dibujo y armonía de color; decorativa, sin retorcimientos de forma, sin extravagancias, sin trucos; clara, fluida, elegante, expresiva”…

En 1930 consigue la cátedra de Dibujo del Natural en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado.

En los comienzos de la Segunda República, el gobierno le nombra Director del Museo de Arte Moderno, un nombramiento que duró solo 22 días. En 1932 era designado Inspector General de las Escuelas de Artes y Oficios Artísticos. Tres años después, es nombrado Director General de Bellas Artes.

Durante la Guerra Civil vuelve a centrarse en la pintura y trabaja en Ávila, Segovia y Burgos.

«El alguacil Araujo»

«Figuras»

 

Cuando finaliza la contienda regresa a Madrid, a la antigua casa de la plaza de San Bernardo, al estudio de la calle de Bárbara de Braganza, a las clases en la Escuela Superior de Bellas Artes, a las reuniones de la Academia de San Fernando, a la Asociación de Pintores y Escultores, a las clases particulares, a las Exposiciones y los Salones de Otoño.

En 1943 será nombrado Director de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. En la primavera del año 1944 celebra una gran exposición de 40 obras en el Museo Nacional de Arte Moderno.

Junto a su familia, pasa largas temporadas de verano en Ávila. Es en esta ciudad castellana, llena de abolengo, es donde encuentra los motivos que caracterizan una gran parte de su producción, haciendo una excelente interpretación del ruralismo noventayochista.

El realismo social, un tema que también conforma su producción y que repite en fechas muy distantes con escenas que muestran el mundo de los afectos en la intimidad del hogar y con otras escenas familiares sencillas.

«Dolor»

 

Sus bellos desnudos, que plasma en numerosos cuadros de éste género, se encuadran en el realismo, pero con un aire auténticamente renovado que hace que sus figuras sean de las más interesantes de nuestro panorama artístico.

Un género importante en su producción son los retratos, donde va a dar muestras también de su habilidad pictórica y capacidad para captar la psicología de los modelos.

Sus últimas obras están marcadas por el regionalismo y el reencuentro con la Castilla profunda, pero manteniendo siempre una austeridad compositiva con personajes estáticos, de contornos precisos y rígida mirada, que continúan conservando un cierto gusto por el primitivismo prerrafaelita y el simbolismo.

«Gitana», «El tío Carromato» y «Las tentaciones de Buda»

 

Durante su vida demostró poseer un gran conocimiento del dibujo, al que en ocasiones dio más importancia que al color, y siempre estuvo ávido de aprender más. Destacan en su estilo el realismo, el naturalismo y la preocupación por la atmósfera, teniendo siempre presente la luminosidad de Sorolla y el gusto por la composición decorativa. Nunca se le pudo reprochar que no buscase las armonías del color y los tipos expresivos o fantasías de extraña visualidad sin caer en la vulgaridad realista.

Se ha dividido su obra en cuatro períodos, aunque ninguno de sus lienzos es exclusivo de uno u otro. Se habla de una etapa costumbrista hasta 1900, de otra decorativa hasta 1912, de un período realista hasta 1930 y de un otro más psicológico que se prolonga hasta sus últimos días.

Entre sus discípulos más notables se cuentan su propio hijo, el pintor y poeta Eduardo Chicharro Briones, el muralista mexicano Diego Rivera y Pablo Sansegundo Castañeda.

A las nueve menos cuarto de la mañana del 24 de mayo de 1949, fallecía en su casa de Madrid, a causa de una bronconeumonía, que le tenía postrado en el lecho desde hacía más de un mes. Fue enterrado al día siguiente en la Sacramental de San Justo de la capital.

«Mujer de perfil con quimono» y «Perséfone»

 

En 1955, en la Gaceta de Bellas Artes José Prados López lo recordaba así: …”genial en su producción, en su alargada juventud pictórica, en sus enseñanzas, en su propio verbo pedagógico, en su sencillez incomparable… horas antes de morir, sentenciaba: “Si yo volviera a vivir mis nuevos setenta y cinco años, desembocaría fatalmente en el clasicismo griego”… inquietud por lo mejor, por la superación, que es inteligencia y superioridad, inquietud por alcanzar las concreciones más altas; inquietud por esa sed de ideal y por el reconocimiento noble y humilde de no haber llegado a metas superiores… pensando en esto no hay más remedio que sonreír ante la mediocridad que nos rodea; ante el cinismo y el impudor de tanto mentecato del arte, que se cree genio porque logró un premio por turbios caminos de mala amistad o favoritismo circunstancial, al socaire de unas modas absurdas, ajenas al arte, que lo alzaron sobre pedestales de barro que el tiempo destruirá y hundirá en el olvido… Chicharro está pregonando su propia gloria en esa continuidad de belleza que no se apaga nunca, por más que luchen los ignorantes y los ineptos de todas las capillitas de la publicidad que hemos soportado y que aún estamos soportando… este hombre tiene derecho a sonreír desdeñosamente desde la otra vida, de la ignorancia, de la incapacidad y de la podredumbre de los “genios” actuales que siguen los “ismos” más disparatados”…

«El desplante», «Odalisca» y «Muchacha de Ávila»

 

El arte de Eduardo Chicharro. Por Manuel Prados López

Es sabido cómo tuvo que trabajar, en sus comienzos, sometido a una disciplina tradicional de persistencia en el dibujo, de la cual el maestro nunca renegó por anticuada. Y a nadie se le oculta que Chicharro no era un rutinario, sino el pintor más extraño a la rutina…

En la Escuela de San Fernando, donde ingresó no como un niño prodigio, sino como un muchacho trabajador y perseverante, que llevaba bien aprendido lo fundamental de su carrera, el estudiante discrepó de los tópicos pedagógicos al uso; pero no se rebeló contra la autoridad de ninguno de sus profesores, ni consideró innecesario ningún consejo, por distante que estuviese del propio sentimiento. Al contrario, Chicharro siguió siendo voluntariamente alumno de la Escuela, después de poseer el título que lo emancipara de la rectoría del dómine oficial…

Chicharro no se distingue como estudiante. ¿Cómo se muestra tan estudioso en las asignaturas fundamentales para el pintor y en las indispensables para una formación artística ancha y profunda? Es que Chicharro se siente pintor: nada más y nada menos que pintor, desde el principio de su carrera…

«Los Pieles Rojas» «Joven con peineta»

 

No es que desdeñe ningún conocimiento útil: es que necesita todo su tiempo para pintar, para aprender a pintar, para conocer todos los antecedentes de la pintura en el mundo, para estudiar a los dignos de estudio, para compararse con colosos, para valorizar y revalorizar en su concepto las grandes figuras españolas, para aprender su oficio con minuciosidad de artesano, con pasión de alquimista y con un desvelo artístico ejemplar. Él es un pintor: nada más y nada menos que un pintor español del siglo xx. Sabe a cuánto le obliga su existencia y su presencia en un momento crucial de la pintura española: cuando Rosales desaparece. Al empezar a pintar descubre que sus trabajos de adolescente, penosos, repetidos, poco estimulantes de la ilusión artística, no han de ser ineficaces, ni negativos, sino de una positiva vigencia para los arios de aprendizaje, los de magisterio, los del éxito y los de la gloria. Claro que su experiencia se irá formando en la eliminación de ciertas normas y ciertos preceptos ramplones, consuetudinarios o simplemente empíricos. Chicharro es un pintor luminoso, superdotado, inteligente, analítico, evolutivo, enemigo del empirismo por propia estimación y por puro amor a la pintura y a lo español en pintura; esto es, a la pintura española. A pesar de ello no adula la memoria de los pintores españoles de fama mundial, sino que los estudia con un raro amor de artista, con un amor nuevo y casi doloroso. Luego viaja mucho y con talento: siempre observador, siempre comparando y comparándose. En ocasiones se reconoce sumamente pequeño. Otras veces se siente impulsado por la grandeza que lo impresiona. Estudia, estudia siempre: estudia como cuando copiaba ojos, narices y bocas con una vocación de servicio a la dificultad. Estudia, aunque ya liberado de preceptivas ahormadoras. Siente la necesidad de aprender «directamente» lo que nadie le ha enseriado, ni le enseñará, con palabras habladas o escritas. Chicharro ha guardado en su cerebro y en su corazón todo lo aprendido con más o menos morosidad, con más o menos reparos. Sabe lo que es cierto y lo que no lo es: entrevé la verdad y busca sus razones. Cuanto ha seleccionado de lo aprendido es puesto, fielmente, al servicio de la verdad artística española. Así y no de otro modo había de cooperar al engrandecimiento del arte español un pintor como Chicharro —nada más y nada menos que pintor—, que no podía contentarse con aprender mucho de pintura, ni aun siquiera con dominar su oficio, ni con descubrir combinaciones, efectos, síntesis, sino que tenía que proyectar la propia luz al pasado y al futuro español, servir de nexo, enseñando lo aprendido y experimentado, en la historia de nuestra pintura. Para ello había de ser, además de maestro eminente, maestro de maestros. O lo que es igual, no le bastaba ser «nada más que pintor»; necesitaba ser también «nada menos que pintor».

«La familia del anarquista» y «Las uveras»

 

Eduardo Chicharro y la Asociación de Pintores y Escultores. Por José y Manuel Prados López

El maestro Chicharro era un hombre sencillo, enemigo de exhibiciones, sin aparato social ni protocolario, de vida solitaria e íntima, con gustos al margen de la vulgaridad…. Sus pasiones eran la pintura, las antigüedades y los libros. Gastaba en ello sumas considerables de dinero, de ese dinero que otros hombres destinan al placer material, intrascendente y frívolo…. Siempre con sed de cultura, de conocimientos… que le elevaron a la cumbre de la autoridad técnica e histórica… y tuvo también ilusiones magníficas con la misma fuerza y hondura que tienen unos amores humanos. Una de ellas fue la Asociación de Pintores y Escultores de España. Él la fundó, a ella consagró sus años, por ella luchó y sufrió, con ese fanatismo y adhesión con que se mira al hijo del amor.

El 24 de abril de 1910, se reúnen en el estudio de Chicharro de la calle Ayala, 28, un plantel de artistas notables alrededor del maestro, que contaba con 37 años… Blay, Plá, Baroja, Marinas, Benedito, Sotomayor, Pinazo, López Mezquita, Santamaría, Moreno Carbonero, Muñoz Degrain, Benlliure, Pradilla, Inurria, Romero de Torres, Coullaut Valera… y muchos que fueron y son aún maestros del arte de España.

Allí Chicharro les explicó su deseo, aportando sugerencias y llenando a sus compañeros de su propio entusiasmo. Y así fue como entre los maestros y los jóvenes discípulos, más tarde maestros también, se fundó la Asociación de Pintores y Escultores, en la idea de ser adalides de reivindicaciones artísticas…

Para Chicharro, la entidad fue la preocupación máxima de su vida… fue su primer Presidente en abril de 1910, y murió siendo su Presidente también… ocupó la presidencia en varias ocasiones, siendo Presidente Honorario y Delegado de la Asociación en Roma.

«Boyaderas indias”

 

Jamás volvió la espalda ni rehuyó su ayuda a la entidad. La Asociación de Pintores y Escultores fue uno de los mayores amores de la vida de Chicharro, por la que luchó con entereza y carácter, sintiéndose respetado hasta por sus enemigos.

Muchas fueron las victorias conseguidas al frente de la entidad, todas al servicio del arte y de los artistas, sus compañeros, y nunca en su propio provecho. Muchas han sido las vicisitudes por las que la Asociación atravesó; muchas las mejoras logradas por otros presidentes, pero las más grandes realidades conseguidas, los momentos de mayor prestigio, las más nobles sugerencias en pro de la cosa artística, tuvieron su máxima eficacia en los años en que Chicharro se sentaba en el sillón presidencial, sobre todo en los de iniciación, cuando el maestro estaba rodeado de los más altos prestigios del arte nacional.

Aquella primera Junta Organizadora proclamó en su primer artículo –que no ha cambiado desde entonces- que la Asociación de Pintores y Escultores se formaba para conseguir la unión de todos los artistas profesionales de la pintura, escultura, grabado y artes decorativas, profesores de enseñanza de las artes y protectores de las mismas, con la aclaración de la defensa por todos los medios legales de sus intereses materiales y artísticos… exposiciones personales y colectivas y relación cordial y práctica con todos los organismos artísticos del mundo…

“Retrato del Conde de Romanones” y “Melancolía”

 

… y seis meses más tarde, el comisario general de las Exposiciones de Bellas Artes encomendaba a la Asociación los proyectos de Reglamento de dichas exposiciones y de la de Artes Decorativas… el Círculo de Bellas Artes pide a la Asociación un representante para la Exposición Internacional de Artes Gráficas y distintas distinciones y deferencias de los organismos artísticos españoles y extranjeros para con la Asociación, que fueron fruto de la labor sistemática del maestro Chicharro, que luchó toda su vida para que la entidad que él fundara tuviera la máxima autoridad en el ambiente del arte, dentro y fuera de España…

Chicharro no descansa en su labor presidencial por sumar nuevas ventajas para sus amigos los artistas. Consigue que se dicte una Real Orden con fecha 12 de julio de 1912, que declara a la Asociación de Pintores y Escultores de Utilidad Pública, con carácter de Benéfica y Honores de Corporación Oficial y continúa en sus trabajos por conseguir los derechos de propiedad de los artistas. Y en el mayor auge de su prestigio, cesa como Presidente por tener que encargarse de la dirección de la Academia de España en Roma, si bien se marcha contento de haber puesto los cimientos de una gran Asociación, encauzada hacia fines prácticos y en manos del gran Sorolla, segundo Presidente del organismo soñado por todos.

… desde Roma, sigue ayudando y velando por la Asociación… pidiendo el reconocimiento de la personalidad de la entidad, exigiendo como corporación oficial artística que esté representada en Juntas, Patronatos, Exposiciones Nacionales e Internacionales, como tiene derecho reconocido por la Real Orden…

“Frente al espejo” y “Retrato del Martínez Cubells”

 

… en 1915 muere en Madrid la madre del maestro y la Asociación le escribe a Roma para expresarle su condolencia colectiva… aplaude el I Congreso de Bellas Artes que organiza la Asociación en 1918, bajo el Patronato del Rey y que cuenta con los grandes maestros del arte, socios de la entidad, participando con distintas proposiciones que se presentan al Congreso y que son la base del sistema cultural actual, tales como: la creación de una escuela-taller para escultores; exposiciones de escultura con independencia de la pintura; la creación de direcciones en las galerías de escultura de los museos antiguo y moderno; la creación de una Junta Asesora de la Dirección General de Bellas Artes; la creación de plazas de modelado y vaciado en las Escuelas de Artes y Oficios; la creación de un museo moderno de escultura, la creación de nuevos museos provinciales…

En 1920 se realiza uno de los acontecimientos mayores que la Asociación tiene en su haber práctico y artístico, en bien de los artistas españoles: la fundación de los Salones de Otoño por iniciativa de Juan Espina y Capo. El éxito fue definitivo. Allí se originó una grata y simpática mezcolanza de maestros y discípulos… unos Salones de Otoño que hoy conservan el mismo espíritu de comprensión y cordialidad que iniciara en su primera exhibición… porque vinieron a dar cabida a ese ejército de artistas jóvenes cuyas condiciones económicas o limitación de conocimientos les impedía colgar sus obras en las Exposiciones Nacionales o particulares… por eso los Salones de Otoño han tenido y seguirán teniendo un porcentaje mediocre que contrastará siempre con las obras maestras… por eso son una necesidad y una justicia para ese sector en lucha, que sueña y que se inquieta, que se atreve con todas las audacias y que ensaya todas las rebeldías… por eso ha habido obras de atrevimiento y de ensayo que la Asociación ha amparado siempre, sin encasillarse en tradicionalismos sistemáticos, ya que todos sus asociados son iguales, sin fronteras de ideales ni de técnicas, ni de tendencias…. La Asociación de Pintores y Escultores, fundando los Salones de Otoño, cumplió uno de los mejores fines societarios de su reglamento y, artísticamente, realizó una labor meritísima en favor de los artistas modestos que no tienen cabida en otras exposiciones oficiales. Este fue el pensamiento del maestro Chicharro, que toda su vida tuvo la idea fija de la ayuda cordial y sincera para sus compañeros. Este fue su propósito primero al fundar la Asociación y a este fin supeditó, en todo momento, sus afanes camaraderiles, muy especialmente para la juventud, tal vez porque él no conoció nunca, desde sus principios, la escasez ni la modestia material en su arte. Por eso es justo e importante resaltar esta virtud del gran pintor, algo desconocida de muchos.

Eduardo Chicharro y la AEPE

Al XIII Salón de Otoño de 1933 concurrió con el óleo “Desnudo”, situada en la Sala IV, identificada con el Nº 34.

Al XVIII Salón de Otoño de 1944 presentó un óleo titulado “La Modelo”, que se expuso en la Sala III, con el Nº 81.

En el XXIII Salón de Otoño de 1949, y con motivo del reciente fallecimiento del artista, se le dedicó una Sala de “Homenaje al Maestro Chicharro, Fundador y Presidente electivo hasta su muerte de la Asociación de Pintores y Escultores”, en la que se exhibieron cinco obras: “Tres edades”, “El Idiota”, “La Mantilla negra”, “La pintora Yugo” y “Gosyescas”.

El XXIV Salón de Otoño de 1950 dedicó una “Sala Retrospectiva del Maestro Chicharro”, la Sala V, que contó con quince cuadros: “La Casa de Misericordia”, “Desnudos”, “La Venus de la Rosa”, “La costurera”, “El regalo”, “Beldad marroquí”, “Beldad mejicana”, “India”, “Princesa rusa”, “Manto hindú”, “Mantellina abulense”, “Nostalgia”, “El libro rojo”, “Marcela” y “Moza de Ávila”.

En el XXV Salón de Otoño de 1952, con motivo de las bodas de plata del certamen, se incluyó un recuerdo en forma de “Sala de Maestros”, en el que se colgó un “Autorretrato” del fundador de la Asociación, Eduardo Chicharro.

En el XXXIII Salón de Otoño de 1962 se preparó una Sala de Presidentes, Fundadores y Primeras Medallas, la Sala V, en la que se expusieron cinco óleos del Maestro Chicharro: “Mujer italiana”, “Retrato de la esposa del pintor”, “La Cofradía del Resucitado”, “Retrato de la hija del pintor” y “El telar”.

En el XXXIV Salón de Otoño de 1963, y con motivo de la creación de la “Medalla Eduardo Chicharro” como homenaje al fundador y Presidente, en la Sala XII se colgó el óleo “Mujer de Ávila”.

En el XXXVII Salón de Otoño de 1966 , en la Sala XII, “Sala de Maestros”, se exhibió la obra “Muchacha abulense”.

En el XXXVIII Salón de Otoño de 1967, en la “Sala de Maestros”, Sala XI, se colgó el óleo “La ofrenda”.

En el XXXIX Salón de Otoño de 1968, la “Sala de Maestros”, Sala IX, colgó la obra “El regalo”.

En el 50 Salón de Otoño de 1983 se incluyó una “Sala Homenaje a los artistas que hicieron posible el I Salón de Otoño en 1920”. Con este motivo, se exhibieron dos obras del maestro Chicharro: “Autorretrato” y “Fetiche”.

Obras expuestas en el Salón de Otoño, en distintas ediciones

«El Chamarilero»

«Escena»

En su toma de posesión como académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, junto a Eugenio Hermoso

 

Firmas autógrafas del maestro

«Retrato en grupo»

 

«Retrato de una dama con mantilla»

 

«Predicadores del bien y del mal» fotografia de Chicharro y Gregorio Priego

«Il penduto» fotografia de Chicharro y Gregorio Priego

Placa de su casa en la Plaza Vázquez de Mella de Madrid

 

Los premios del 86 Salón de Otoño

Acta del Jurado:

“En Madrid, a 8 de octubre de 2019, reunido el Jurado de Selección y Calificación del 86 Salón de Otoño, organizado por la Asociación Española de Pintores y Escultores, compuesto por los siguientes miembros:

Presidente: José Gabriel Astudillo López,

Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

Secretaria: Mª Dolores Barreda Pérez,

Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores

Ambos con voz y sin voto, y los Vocales:

José Vicente Moreno Huart, Patrono de la Fundación Maxam

Eduardo Naranjo, Pintor y grabador

Alejandro Aguilar Soria, Artista multidisciplinar, comisario y galerista

Paula Varona, pintora

Ricardo Sanz, pintor

Tomás Paredes, Decano de los Críticos de Arte

Mª Dolores Chamero Moyano, Directora de la Casa de Vacas,

Acuerdan otorgar los siguientes premios:

 

PREMIOS DE LIBRE ACCESO

 

PREMIO AGRUPACIÓN ESPAÑOLA  DE ACUARELISTAS, Dotado con placa y diploma de la AEPE: Magdalena España.

PREMIO DE ESCULTURA SANTIAGO DE SANTIAGO, Dotado con trofeo del escultor y diploma de la AEPE: Jordi Mor Fernández.

 

PREMIO ENCUENTRO AL TALENTO JOVEN, resultó desierto

PREMIO FUNDICION CODINA, Dotado con un trofeo salido de sus talleres o la fundición de la obra premiada y diploma de la AEPE: Juan Francisco Pérez-Rosas Hidalgo

PREMIOS SALA BALUARTE DEL AYUNTAMIENTO DE TRES CANTOS, a cuatro artistas, dotado con la realización de una exposición conjunta, en el Centro Cultural “Adolfo Suárez”, Sala Baluarte de Tres Cantos (Madrid) y diploma de la AEPE: Mariana Álvarez Enrique, Pura Ramos Calderón, Jorge Cerdá Gironés y Michael de Coca Leicher.

Mariana Álvarez Enrique

Pura Ramos Calderón

Jorge Cerdá Gironés

Michael de Coca Leicher

PREMIO CIUDAD DE GETAFE, Dotado con la realización de una exposición individual, con su correspondiente catálogo, en la Sala Municipal de Exposiciones “Lorenzo Vaquero”, en la Antigua Fábrica de Harinas y diploma de la AEPE: Ana Westley Benson.

PREMIO TRITOMA GESTION CULTURAL, Dotado con la realización de una exposición individual, con su correspondiente catálogo, en el Centro Cultural Sanchinarro de Madrid y diploma de la AEPE: Catalina Orozco de la Torre (Catalina Orart).

Por tercer año consecutivo, la Asociación Española de Pintores y Escultores, en colaboración con la Fundación Down Madrid, decidió otorgar también la MEDALLA DE PINTURA DOWN MADRID reservada a artistas de este colectivo.

El acta del Jurado es la siguiente:

En Madrid, a 7 de octubre de 2019 en el Centro Tres Olivos, reunido el Jurado de calificación de la III MEDALLA DE PINTURA DOWN MADRID del 86 Salón de Otoño, compuesto por los siguientes miembros:

José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Ignacio Egea, Presidente del Patronato Down Madrid, Elena Escalona, Directora General de Down Madrid, el pintor Ricardo Sanz y las participantes en el programa de Arte y Cultura Down, Sonia García y María Miracle.

Acuerdan otorgar la III Medalla de Pintura Down Madrid del 86 Salón de Otoño: María Llanos Solera.

 

PREMIOS HONORÍFICOS RESERVADOS A SOCIOS DE LA AEPE

(EXCEPTO A LOS MIEMBROS DE LA JUNTA DIRECTIVA) dotados con medalla y diploma

 

MEDALLA DE GRABADO JUAN ESPINA Y CAPO: Miguel Llavori Molina

MEDALLA DE DIBUJO ROBERTO FERNÁNDEZ-BALBUENA, desierta

MEDALLA DE ACUARELA JOSE PRADOS LÓPEZ: José Valladares Moreno

MEDALLA DE ESCULTURA CARMEN ALCOVERRO Y LOPEZ: Pedro Ania Gérez

MEDALLA DE PINTURA MARCELINA PONCELA DE JARDIEL: Soledad Fernández Ramos

MEDALLA DE ESCULTURA MIGUEL BLAY Y FABREGAS: Jorge Rodríguez Fernández (Jorge Yunta)

MEDALLA DE PINTURA CECILIO PLA Y GALLARDO: Jorge Cerdá Gironés

MEDALLA DE ESCULTURA MARIANO BENLLIURE Y GIL: José Pablo Puente Jerez

MEDALLA DE PINTURA JOAQUIN SOROLLA Y BASTIDA: Ramón Córdoba Calderón

MEDALLA DE ESCULTURA MATEO INURRIA: Carmen García Mesás (Naná Messás)

MEDALLA DE PINTURA EDUARDO CHICHARRO: Manuel Gracia García

Los participantes en la exposición del 86 Salón de Otoño son:

MARIANA ÁLVAREZ ENRIQUE – PEDRO ANIA GEREZ – SAMUEL PIRES ANTUNES RODRÍGUES (Samuel Rodrígues) – CONCHI ARTERO GARCIA – JUAN MANUEL BERNARDO – FRANCISCO E. BERTRÁN HERNÁNDEZ – JOAQUIN BESOY POSADA – CARMEN BONILLA CARRASCO – R. PATRICIA BRAVO DIAZ – OLGA CÁCERES – IRENE CANTALEJO MARTIN – MARTINA CANTERO JIMENEZ – JORGE CERDÁ GIRONÉS – RAMÓN CÓRDOBA – LEOVIGILDO CRISTOBAL VALVERDE – MICHAEL DE COCA LEICHER – RICARDO DOMÍNGUEZ CORCUERA (Ricardo Corcuera) – MAGDALENA ESPAÑA LUQUE – JOSE CARMELO ESTEBAN GRACIA (Carmelo Esteban) – ADRIANA EXENI ROYO – GONZALO FERNÁNDEZ ATANCE – ELENA FERNÁNDEZ CAMAZON (Helen Fernández) – SOLEDAD FERNÁNDEZ RAMOS – M. DOLORES FLORES VERDÚ (Flor Verdú) – MARIA ESTHER FLÓREZ FUENTES -MANUEL FOURNIER – FCO. JOSE FRANCO RAMIREZ DE ARRELLANO (Arellano) – Mª HERMINDA GAGO BLANCO – JOSÉ LUIS GARCÍA FINCIAS (Fincias) – CARMEN GARCÍA MESAS (Naná Messás) – JESÚS GÓMEZ DEL PESO (Jesús del Peso) – EVA GONZÁLEZ MORÁN – AGUSTÍN GONZÁLEZ SALVADOR – ARGENTINA GONZÁLEZ TAMAMES – MANUEL GRACIA GARCÍA – DIEGO A. HERNÁNDEZ CUERVO (Diego Hernández) – CATALINA LANZA LÓPEZ (Cati Lanza) – MARÍA LLANOS SOLERA – MIGUEL LLAVORI MOLINA – JAVIER LLEDÓ TIEDRA – MARíA R. MALUENDA GOMEZ – JOSÉ LUIS MOLARES FERNÁNDEZ (José Molares) – JORDI MOR FERNÁNDEZ – JOAQUÍN MORALES MOLERO – TERESA MUÑOZ MATEOS – MALU MUÑOZ RIAZA (Malu Riaza) – CATALINA OROZCO DE LA TORRE (Catalina Orart) – JAVIER ORTAS GONZÁLEZ – FERNANDO PEÑA CORCHADO (Leodegario)  – CASIANO PEREIRO-OLIVEIRA (Nito Pereiro-Oliveira) – SANDRA PÉREZ KRYSIAK (Sandra Krysiak) – JUAN FRANCISCO PÉREZ ROSAS HIDALGO – JOSÉ PABLO PUENTE JEREZ (Puente Jerez) – PURA RAMOS CALDERÓN – JORGE RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ (Jorge Yunta) – MANOLO ROMERO TOLEDANO – FELIPE SAN PEDRO – MARIA DOLORES SANTOS CASTILLO (Lola Santos) – LIKA SHKHVATSABAIA – MARÍA NIEVES SOSTRES FRANCAS (Minu Sostres) – BLANCA TAMAMES YRAOLA – JOSÉ VALLADARES MORENO – ILUMINADA VINUESA CORTAZAR (Ilumín Cortázar) – ANA G.WESTLEY BENSON

 

86 Salón de Otoño

Asociación Española de Pintores y Escultores

Del 31 de octubre al 24 de noviembre de 2019

Inauguración y entrega de premios: jueves 7 de noviembre de 2019, 19 h.

Casa de Vacas

Parque del Buen Retiro

Pº de Colombia, 1

28009 Madrid

De lunes a domingo, de 10 a 21 h.

Metro: Retiro (Línea 2)

Bus: 2, 20, 28

BICIMAD: Estación 102 (C/ Alcalá, 95) y Estación 60 (Plza. Independencia, 6)

Pura Magia en el Jurado del 86 Salón de Otoño

El pasado martes 8 de octubre de 2019, tenía lugar la reunión del Jurado de selección y calificación del 86 Salón de Otoño que convoca la Asociación Española de Pintores y Escultores, con la colaboración de la Fundación Maxam, y que por todos es reconocido como el certamen artístico más antiguo y prestigioso de los que se convocan en España.

En esta ocasión, el jurado ha estado formado por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, actuando como Presidente y Secretaria del mismo y ambos con voz pero sin voto, y teniendo como Vocales a José Vicente Moreno Huart, Patrono de la Fundación MAXAM, a los prestigiosos artistas Eduardo Naranjo, Alejandro Aguilar Soria, Paula Varona y Ricardo Sanz, a Mª Dolores Chamero Moyano, Directora del Centro Cultural Casa de Vacas y a Tomás Paredes, el decano de los Críticos de Arte en España.

La reunión estuvo marcada por la magia que en todo momento reinó y que se  consiguió al revisar todas y cada una de las obras presentadas al certamen, obras que contenían esencias de vida en cada pincelada, en cada materia y que lograron conmover a un jurado muy comprometido en los objetivos de fomentar, reconocer y difundir la creatividad en el arte de la pintura y la escultura, sirviendo además para descubrir, revalorizar y mostrar al público el excelente nivel técnico de los artistas españoles.

La organización insiste en comentar que de lo que si pueden estar seguros todos los artistas participantes y el público que asista a la exposición de las obras seleccionadas y premiadas, que se celebrará en la Casa de Vacas del Parque del Retiro del 31 de octubre al 24 de noviembre de 2019, es de que todas y cada una de ellas han sido revisadas por un magnífico jurado, que ha tenido para cada obra una valoración específica técnica y objetiva.

Con temáticas muy variadas, puesto que los premios eran de contenido libre, la exposición quedará conformada por una reunión de inquietudes, deseos y anhelos muy actuales, de unos artistas que viven en el siglo XXI y reflejan las preocupaciones sociales y culturales que les rodean y con las que conviven a diario.

En esta edición han participado casi trescientos artistas de muy diversos lugares de todo el territorio nacional, con una gran calidad, que ha hecho que el jurado quede plenamente satisfecho de unas obras que, tal y como han asegurado, “les han impactado y conmovido por igual”.

En total se han concedido veinte premios que contemplan las disciplinas de pintura, escultura, dibujo, grabado y acuarela, y de los mismos, seis premios son específicos de escultura, lo que explica la altísima participación de artistas en esta disciplina que hasta hace unos años vivía momentos difíciles y francamente preocupantes.

Además, ha habido cuatro premios específicos de pintura, dos de acuarela, uno de grabado y otro de dibujo, además de la Medalla de Pintura “Síndrome de Down”, que por tercer año incluirá, junto a profesionales del sector, la obra de uno de los alumnos que asisten a clases de arte en Down Madrid y todos ellos, junto a las 73 obras seleccionadas, 46 pinturas y 27 esculturas, conformarán la exposición cuya entrega de premios tendrá lugar el próximo día 7 de noviembre, a las 19 h.

No será hasta ese día cuando se den a conocer los premiados en una gala que reúne a grandes personalidades del mundo de las artes plásticas en España, y que tendrá un momento muy destacado en el nombramiento como Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, del periodista y escritor Javier Sierra, muy ligado a la centenaria entidad por su continuo apoyo y colaboración.

El jurado ha intentado dejarse llevar por su intuición, valorando no sólo técnicamente, sino por su corazón, logrando un equilibrio entre técnicas y estilos, de forma que ninguna interpretación pudiera quedarse fuera sin más recomendación que los criterios de calidad que vienen rigiendo el Salón de Otoño en las últimas ediciones.

Tal y como señala José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores y Presidente del Jurado, “una de las mayores exigencias del jurado ha sido su preocupación por la calidad y porque la obra contenga una belleza explícita e implícita que sobrecoja a quien la admira, dejándose llevar por la intuición y la originalidad de unos artistas que han logrado unos trabajos magníficos de los que bien pueden sentirse orgullosos de la misma forma que presumimos de ellos desde la AEPE”.

Cabe recordar que este año el Salón de Otoño, el certamen artístico más prestigioso y antiguo de los que se convocan en España, llega a su edición número 86, lo que lo hace único no sólo por la excelente organización y experiencia que representa, sino por el prestigio que ha venido atesorando con el paso de los años, sobre todo teniendo en cuenta que no otorga ni un solo premio en metálico y a pesar de ello, convoca a un altísimo número de participantes que buscan el reconocimiento no sólo del público, sino de otros artistas, de sus iguales, aspiración con la que nació la convocatoria en 1920 y que como vemos, aún pervive.

 

Convocado el 86 Salón de Otoño 2019

La imagen visual del certamen es obra de Javier Ortas

La Asociación Española de Pintores y Escultores convoca la 86 edición del Salón de Otoño, que cuenta con el apoyo de la Fundación Maxam

 

Hasta el 5 de octubre se pueden presentar las obras

 

Las obras ganadoras se conocerán el 7 de noviembre

 

Las obras finalistas se expondrán en la Casa de Vacas del Retiro de Madrid del 31 de octubre al 24 de noviembre

 

La Asociación Española de Pintores y Escultores, con el apoyo incondicional de la Fundación Maxam, convoca el 86 Salón de Otoño, la convocatoria artística más antigua de España y la más prestigiosa, que tiene como finalidad estimular la creación y contribuir especialmente a la promoción y la proyección de los artistas en España.

La convocatoria cuenta con 7 premios de libre acceso, la Medalla de Pintura Down Madrid, reservada a artistas de este colectivo que por tercera vez expondrán la obra ganadora en el marco del Salón y un total de once Medallas más, reservadas a los socios de la centenaria entidad, cuyo atractivo reside en el reconocimiento de los artistas por otros artistas y en los prestigiosos galardones, que llevan el nombre de los fundadores de la AEPE.

“Llegar a la 86 edición de un renombrado certamen como es el Salón de Otoño, asegura José Gabriel Astudillo, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, supone en sí todo un triunfo, puesto que ningún otro concurso en España atesora esa antigüedad, ni una lista de nombres como la que a lo largo de todos estos años ha reunido la institución, nombres que ya forman parte de la historia del arte como Picasso, Alberti, Benlliure, los hermanos Benedito, Benjamín Palencia, Vázquez Díaz”…

El I Salón de Otoño de la Asociación Española de Pintores y Escultores nació en 1920 y desde sus inicios busca la promoción de nuevos valores en una línea de cultura innovadora, es decir, no busca un despliegue de premios que supongan una dotación económica, sino una excelencia que se transforme en divulgación de la obra y del artista, y eso, según confiesa José Gabriel Astudillo, supone no dotar económicamente los premios, sino ser creativos y encauzar a los seleccionados y galardonados en el difícil camino de la creación artística.

Reconocer el talento es justo lo que buscan entidades como Tritoma Gestión Cultural, el Ayuntamiento de Getafe, la Sala Baluarte del Ayuntamiento de Tres Cantos, Codina Escultura, Inmobiliarias Encuentro, Santiago de Santiago y la Agrupación Española de Acuarelistas, que confluyen en esta nueva edición del Salón de Otoño, junto al Ayuntamiento de Madrid, que exhibirá las obras seleccionadas y premiadas en la Casa de Vacas del madrileño Parque del Retiro del 31 de octubre al 24 de noviembre próximos, y a la Fundación Maxam, patrocinadora oficial del Salón.

El jurado del premio, que estará formado por personas de prestigio en los ámbitos de la crítica, de la historia del arte y de la actividad artística, estará presidido por el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, actuando como Secretaria del mismo Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, hará una selección de las obras presentadas, de entre las que saldrán las ganadoras, que se expondrán en la Casa de Vacas del Parque del Retiro de Madrid entre el 31 de octubre y el 24 de noviembre de 2019. Los ganadores se conocerán el 7 de noviembre, en el acto del fallo del jurado, entrega de premios e inauguración de la muestra.

A lo largo de estos últimos 6 años, el Salón de Otoño se ha convertido en una cita tradicional dentro del panorama artístico español, referencia obligada en cuanto a novedades, tendencias y nuevas propuestas plásticas contemporáneas, así como en un escaparate de la mejor pintura y escultura actuales.

Cada año los artistas tienen la oportunidad de presentar sus nuevas creaciones y optar a un Premio acreditado que cuenta con la edición de un catálogo, la exposición de su obra pictórica y el saber que la misma ha sido seleccionada por un jurado altamente cualificado y de prestigio.

Al Premio se pueden presentar artistas españoles o residentes en España, en las modalidades de pintura, escultura, dibujo, grabado y acuarela en formatos pensados para posibilitar la participación de todos los creadores, desde de los 46 cms hasta el tamaño máximo de 200.

Las bases y la hoja de inscripción pueden ya descargarse en esta misma web, pestaña “Certámenes y Premios”, subpestaña “Bases”, y en la misma pestaña, subpestaña “Salón de Otoño”.

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